Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Coronavirus

La hostelería en Navarra: “Volvemos en 14 días... o no”

Con los negocios al límite, el sector teme que muchos ya no levanten la persiana

Los locales de hostelería de La Morea rechazan su cierre
Concentración de los trabajadores de hostelería del centro comercial.
Cedida
Actualizada 23/10/2020 a las 06:00

¿Qué hicieron este jueves los hosteleros? Trabajar. Unos fueron al banco a renegociar créditos, otros al bar a recoger los alimentos perecederos y a limpiar, otros a hacer el papeleo de los ERTE. Y algunos estuvieron detrás de la barra ofreciendo cafés, bocadillos y menús para llevar, la única actividad que tienen permitida hasta las 21.00 horas. A las ocho de la tarde, decenas de ellos tuvieron ánimo de acudir a centrarse en la Plaza del Castillo bajo el lema SOS Hostelería.

El Casco Antiguo de Pamplona mostraba este jueves un ambiente que recordaba a los duros momentos del estado de alarma. Pocos viandantes por las calles. Comercios sin gente. Terrazas con mesas y sillas apiladas. Colas en cafeterías y bares que ofrecen café para llevar. Cientos de trabajadores de la zona se han quedado sin la hora del almuerzo. Algunos se toman un café rápido en plena calle, como Moisés y Patricia, una pareja de Córdoba y Linares que lleva un mes y medio en Pamplona. “Todos los días nos damos un paseo y tomamos algo. Queremos seguir apoyando a la hostelería, pero nos tendremos que tomar el café en la calle”, comentan.

Volveremos en 14 días es el mensaje que los hosteleros han difundido por las redes sociales. Pero no ponen la mano en el fuego de que sea así. “Entre los hosteleros hay mucho pesimismo. No lo dicen en voz alta, pero algunos ya no van a levantar la persiana. Y a ver cómo vendes o traspasas el negocio”, comenta un barman veterano.

Esto es un confinamiento encubierto. Pretenden que la gente deje de salir y relacionarse. No hay más que ver cómo está San Nicolás, sin gente. Y esto va a pasar factura al comercio”, comentan los socios de la Vermutería Río sobre la simbiosis entre ambos sectores: “Los que vienen de compras luego se toman algo y los que vienen a tomar algo luego aprovechan para entrar en alguna tienda”.

RECOGIDA DE PERECEDEROS

Con la persiana a media altura, algunos bares del Casco Antiguo presentaban cierto ajetreo en el interior. “De los productos perecederos, hemos congelado para tener para la vuelta cuando sea posible”, explicaba Adrián, camarero del bar Zanpa de Estafeta. La electricidad para las cámaras frigoríficas es sólo uno de los gastos que estos 14 días tendrá que afrontar la hostelería.

A la entrada del asador Katuzarra (San Nicolás), un expositor refrigerado muestra un costillar de ternera. “Estos chuletones están recién comprados y estarán madurando estos 14 días. Pueden aguantar más de un mes”, comenta la camarera. Del techo cuelgan más de una veintena de jamones. “Para la desinfección del local los cubrimos. La semana pasada nos planteamos dejarlos tapados porque había rumores de que nos iban a cerrar, pero finalmente los dejamos a la vista”, explicaba la camarera.

El Katuzarra, explica, se ha ido adaptando a las sucesivas situaciones. “Hemos tenido gente comiendo chuletones a las ocho de la tarde. Hemos rechazado reservas para eventos familiares”, comenta la camarera, con cierto hartazgo por la situación. “Algunos clientes nos decían estos días: ‘qué bien, ahora unos días de vacaciones”, expresaba con estupefacción. Nadie tiene intención de irse al Mediterráneo, entre otras cosas porque no se puede. Pero sí que quieren descansar y desconectar después de unas jornadas muy intensas, en lo físico y en lo emocional.

“El martes pagamos los impuestos, el miércoles pasó la vuelta ciclista por delante y el jueves nos cierran”, enumera la dueña de La Granja, en Estafeta, sobre el ánimo de un sector que “vive al límite desde hace meses”.

Cafés, bocadillos y pinchos para llevar, la alternativa

María Ángeles Elizalde, de Casa Juanito en Estafeta, ha apostado por el servicio de recogida en local. “Ya lo hicimos en la desescalada y ahora lo hemos reactivado. Ofrecemos pollos asados para llevar y también nuestro callos, morro, fritos…”, comenta desde la ventana que da a la calle. Julio Ríos, jubilado y cliente habitual, se pide un café para llevar. “Tenemos que seguir apoyando a la hostelería y haciendo gasto. A mí me han fastidiado mi rutina de paseo y café a media mañana”, se queja. En la esquina dos operarios también se toman un café rápido. “Toda la vida han venido albañiles y otros trabajadores a almorzar. Es un servicio que damos y que van a echar de menos”, comenta María Ángeles.

Unos metros más arriba, La Granja también ofrece bebidas y bocadillos para llevar. “Llevo seis cafés en tres horas. Me doy unos días de plazo y si no hay ingresos tendré que cerrar”, explica su dueña, que ha decidido mantener a la cocina por unas horas. “Y si cierro tendré que hacer papeleos para cambiar el ERTE de limitación a ERTE por cierre. Un jaleo. Sólo queremos mantenernos a flote pero todo son trabas e impedimentos”, defiende mientras sirve un café para llevar a Maite Echarri, cliente habitual. “A mí me da mucha pena esta situación. En lugar del circo que han montado en el Congreso deberían preocuparse por los problemas de verdad. Con la que nos está cayendo se dedican a hacer el imbécil”, expresa esta clienta.

El Viva San Fermín, en la plaza del Ayuntamiento, ya ha colocado un vallado en la entrada donde ofrecer menú para recoger y también servicio de delivery. Optó por esta vía hace ya unas semanas. “Estoy con Uber Eats, que funciona muy bien. Voy haciendo una clientela fiel, que pide dos o tres veces por semana. A la gente no le apetece cocinar todos los días y le gusta probar cosas nuevas “, explica su dueño, que teme que las restricciones van para largo. “La gente confía en la vacuna, pero va a tardar años. La vacuna somos todos. El tema es que la gente se concience y no se junte”, concluye este hostelero.

Los hosteleros, “emocionados” con la ola de solidaridad


Muchos hosteleros recordarán para siempre la tarde-noche del pasado miércoles. Con las emociones a flor de piel, recibieron la visita de cientos de clientes, no para tomar algo, porque los aforos no lo permitían, sino para darles un mensaje de ánimo y solidaridad y despedirse de ellos. “Fue exagerado, sobrado”, expresaba Íñigo Cochero, del Pasaje de la Jacoba. Las redes sociales también se vieron inundadas de mensajes de ánimo como nunca antes la hostelería navarra había vivido, coinciden.

“Esto es muy distinto al primer cierre en marzo. A golpe de normativa nos han hecho sufrir tanto. Ha sido una tras otra. Y la gente lleva estirando y estirando muchos meses. Nos mata la incertidumbre”, expresan Roberto Irurzun y Roberto Recasens, socios del bar el Río en San Nicolás. Y hacen una petición: “Que cuando nos dejen abrir, ya sea el 5 de noviembre o en enero, que no sea con el aforo del 30%. Eso es lo que ha matado a la hostelería. No podemos vivir al 30% porque perdemos dinero”.

La vermutería Río no se plantea de momento ofrecer comida para llevar. “Nuestro fuerte son los pinchos, que hay que disfrutarlos recién hechos”, comentan. Así que su clientela fija fan del frito de huevo tendrá que esperar.

Los Robertos del bar Río han enviado al ERTE a sus 18 empleados. “Era lo último que queríamos hacer, porque tal como está el SEPE me temo que van a tardar en cobrar. Nuestro objetivo es llegar a enero y no haber despedido a nadie. Son unas grandes personas, que comprenden la situación y queremos contar con ellas. Aguantaremos”, expresan. Cuando se pase el ajetreo, los Robertos aprovecharán para pasear, divertirse y hacer deporte: “Todo menos llorar”.

El Pasaje de la Jacoba tenía 15 trabajadores antes de la pandemia y hasta hace una semana estaban media docena. “El lunes, vista la situación, los envié al ERTE y me quedé sólo con la cocinera. Ha sido una semana muy dura. Me quedaba hasta las dos de la madrugada limpiando”. Este jueves a primera hora se pasó por el banco a solicitar una carencia del préstamo. También se muestra dispuesto a seguir en pie. “Hay personas que nos han avalado y no podemos dejarlas en la estacada”. Cochero tiene la sensación de que el Gobierno va haciendo experimentos con ellos. “Como cuando yo hago mezclas para hacer un cóctel, pero sus experimentos tienen consecuencias graves para la gente”, concluye.

Etiquetas

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE