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Inicio del curso escolar

Una vuelta al 'cole' aún más especial

Niños con autismo, Síndrome de Down, parálisis cerebrales y otras discapacidades físicas o intelectuales estrenan también el curso en quince días. Las familias de estos 2.100 escolares combinan la ilusión y el medio por la vuelta a las aulas

Niños con trastorno de espectro autista (TEA) y sus monitores, en el campamento de verano de este mes.
Niños con trastorno de espectro autista (TEA) y sus monitores, en el campamento de verano de este mes.
Diario de Navarra
Actualizada 23/08/2020 a las 06:00

Con ilusión, miedo e incertidumbre. Así viven las familias de los escolares con alguna discapacidad el regreso a las aulas. Si para todos, este comienzo de curso va a ser atípico (con jornada continua obligatoria, con mascarillas a partir de 5º de Primaria, sin actividades extraescolares y con grupos ‘burbuja’), para ellos aún lo es más. Por las dificultades y conductas que suman sus hijos. Todas las familias consultadas coinciden en que añoran la vida escolar, que es tan importante para el desarrollo de sus hijos. Pero, al mismo tiempo, temen los contagios y que sus pequeños experimenten un retroceso en su aprendizaje, al eliminarse algunas actividades y la integración con otros escolares. Cerca de 3.600 niños y adolescentes con necesidades educativas especiales (NEE) comenzarán este septiembre el curso en Navarra. De ellos, la mayoría (el 60%, unos 2.100) tienen algún discapacidad intelectual (Síndrome de Down, TEA, parálisis cerebral...) o física (motora, auditiva o visual). Todos aplauden una vuelta presencial a las aulas y recuerdan que su confinamiento ha sido “muy duro”.

Así lo explica Menchu Ovelar Anta, madre de un niño de 10 años con Síndrome de Down y miembro de la asociación D-Espacio. “Para mi hijo, el colegio es media vida. Y para él fueron más importantes las videollamadas de su tutora durante el confinamiento que las fichas que le mandaba”, explica esta pamplonesa de 44 años y madre de otros dos niños, de 13 y 7 años. En su opinión, la jornada continua no perjudicará a su hijo si se sigue quedando al comedor y manteniendo las rutinas. “Como él va a un aula especial, estará en contacto con menos niños. Ellos no tienen que llevar mascarilla. Pero pedimos a sus profesores que se pongan unas transparentes para que les vean la boca y comprendan mejor la vocalización”, inste Ovelar, cuyo hijo estudia en el colegio Nuestra Señora de El Huerto.

CENTROS PREPARADOS

Con tranquilidad viven esta inusual vuelta a las aulas las familias del centro Isterria (Ibero). Como Ana Miral, madre de Daniel (23 años), que ha sido hasta hace poco presidenta de la apyma. “El centro está muy preparado. Se está poniendo en el lugar de las familias y adoptando todas las medidas de seguridad necesarias”. Su hijo ha asistido en agosto a un campamento de verano residencial en Isterria y le ha ido “de maravilla”. “Necesitaba salir de casa. Todos los días les ponían el termómetro y los que se quedaban a dormir no se han relacionado con los externos, así que hemos estado muy tranquilos”. Una opinión similar sostiene María Aránzazu García de Eulate, actual presidenta de esta apyma y madre de un chico de 26 años. “Confiamos en el centro. Para mi hijo, su mundo es el colegio y ya pregunta cuándo va a volver”.

Sobre otro centro de educación especial habla Izaskun Adot, presidenta de la apyma de Andrés Muñoz Garde y madre de Ionan Inchusta, de 14 años, con Síndrome y West y discapacidad visual. “Después de seis meses sin ir al colegio, ya lo necesitan. No entienden bien qué está pasando pero se dan cuenta de que la situación no es la normal”. Los alumnos de este centro, recuerda, asisten a clases muy reducidas (la ratio ha bajado de cinco a cuatro niños), por lo que no se relacionan con otros. Y teme cómo van a aceptar algunos de estos menores que sus profesores lleven mascarilla en todo momento “para no contagiar ni contagiarse”. Respecto de la jornada continua, insiste, para estas familias es más problemática. “Debemos estar en casa antes de que lleguen ellos en el autobús y con algunos trabajos es complicado estar en casa a las tres”.

Sobre los contagios, confiesa que “el miedo está ahí”. “Algunos niños son más vulnerables y tienen problemas respiratorios o cardiopatías. Pero otros, no...” Estos alumnos, por su discapacidad, no están obligados a llevar mascarilla en el centro.

¿Sin inclusión para el autismo?

 

La vicepresidenta de la Asociación Navarra de Autismo (ANA), Mentxu Ochoa Nieto, teme que los niños y adolescentes con algún trastorno del espectro autista (TEA), unos con discapacidad y otros no, que acuden a centros ordinarios permanezcan aislados. “No creemos que los que van a las aulas TEA, entre tres y cinco niños, se relacionen con el resto de compañeros en Educación Física, Música, Plástica... Y será muy perjudicial para ellos”, resume esta mujer, madre de un chico de 14 años, con autismo. Y lamenta también que, cuando solo quedan quince días para el comienzo de curso, se anuncie que la jornada en todos los centros va a ser continua a partir de octubre. “¿Dónde dejamos a nuestros hijos hasta que salgamos de trabajar? En nuestro caso, no es tan sencillo encontrar cuidadores para ellos. Y la solución no es que cincuenta abuelos hagan cola a la puerta del colegio para recogerlos. Tenemos una preocupación muy grande por cómo nos vamos a organizar”. Para sus hijos y toda la familia, aclara, volver al colegio es “como respirar”. “El confinamiento ha sido durísimo y tienen que volver como sea”. Aunque lamenta que desaparezcan las actividades extraescolares, muy importantes para las rutinas. Piden, además, una adaptación de los materiales y mayor disponibilidad de los profesores.

LAS CLAVES
3.600 escolares con necesidades educativas especiales (NEE) comenzarán este curso en Navarra. De ellos, el 61% tienen algún tipo de discapacidad intelectual (Síndrome de Down, TEA, parálisis cerebral...) o física (motora, auditiva, visual...) Les siguen los escolares con estas necesidades especiales pero sin discapacidad: los TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, 32%), altas capacidades (3%) y trastornos de la conducta (1,8%).
9 de cada 10 en centros ordinarios. La mayoría de los escolares con NEE asisten a colegios e institutos ordinarios (públicos y concertados), donde reciben apoyos especiales (con profesores de pedagogía terapéutica, logopedas...) El resto, unos 300 alumnos, acuden a centros de educación especial: los dos públicos (Andrés Muñoz Garde en Pamplona y Torre Monreal en Tudela) y los dos concertados (El Molino en Pamplona e Isterria, en Ibero).

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