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Estella

El paquete que viajó de Alemania hasta un bar de Estella

Hace algo más de un mes llegó a un bar de Estella un envío desde Alemania con dos tazas antiguas del local, un imán con una imagen del castillo de Dachau y una carta de agradecimiento

Jon Gorria junto a su madre María Jesús Plaza en el bar con la carta, las tazas y el imán.
Jon Gorria junto a su madre María Jesús Plaza en el bar con la carta, las tazas y el imán.
  • Lucas Domaica
Actualizada 09/08/2020 a las 06:00

El pasado 15 de junio salió del número 10 de la calle Parroquial de la ciudad germana de Dachau un paquete de unos dos kilos con 1.619 kilómetros por delante. Los destinos podían ser múltiples, pero Anni Härtl quiso que fuera Estella. Sí, Estella. Por lo general, no todos los días hay envíos desde Dachau a la ciudad del Ega. Vaya, al bar Pigor no.


Sin embargo, hace un mes llegó al bar más negro de la localidad -como dicen en su web para remarcar su impronta musical- un repartidor con una caja que nadie esperaba. La primera en verlo fue Maribel, una empleada. Ella lo pasó a María Jesús Plaza Landa, dueña del bar junto a su marido Juan Carlos Gorria Pinillos. María Jesús, un tanto desconcertada por la llegada del misterioso paquete, lo llevó a su casa. Allí estaban Juan Carlos y sus hijos, Maika y Jon, que bajaba al local a trabajar y no pudo descubrir lo que contenía el interior de la caja junto a su familia.


Llegó el momento. En el paquete había una pegatina en la que ponía: Anni Härtl, Pfarrstraße 10, 85221 Dachau. También incluía la dirección del Pigor. Calle La Estrella 6. Sin abrirlo ya era sorprendente. Quitaron el plástico y era una caja. “La caja estaba muy protegida”, comenta María Jesús. La abrieron. Dentro tenía dos tazas de café antiguas con sus correspondientes platillos, un imán con una imagen del castillo de Dachau y un folio a modo de sobre con una dirección de correo electrónico apuntada.


El sobre guardaba una carta un tanto peculiar. Un texto en alemán en la parte izquierda de la hoja y, a su lado, el mismo en un castellano propio de traductor. Era una captura del navegador. La misma imagen que al traducir una palabra de un idioma a otro en Google. Calcada. La esencia perdida de la carta a mano y lo práctico de lo moderno fusionados. Fabuloso.


María Jesús comenzó a leer en alto: Estimados señores y señoras. En la década de 1960 mi esposo estuvo en Estella por un año. Fue empleado en la orden SVD (la editorial Verbo Divino) para aprender español y vivió allí. El dinero de bolsillo era escaso, pero si era posible fue (sic) con sus amigos al Pigor a tomar un café y, si era posible, a tomar un coñac. Las tazas pequeñas se le dieron a él y a su amigo como recuerdo. Lamentablemente mi esposo falleció. Conocí el bar en muchas de nuestras vacaciones hace muchos años y me gustaría devolverte dos tazas. Me quedo una como recuerdo de unas felices vacaciones y un año que mi esposo se entusiasmó con toda su vida. Gracias por estos maravillosos recuerdos. Les deseo a todos un tiempo saludable. Anni Härtl.


Miraron las tazas sorprendidos. Eran las mismas tazas en las que Juan Gorria Murguialday, fundador del bar en 1966 y padre de Juan Carlos, servía café. Un recipiente pequeño pero de gran peso físico y sentimental. Una línea negra en la parte superior y otra dorada decoran la taza junto al logo del bar: una lanza, un casco de soldado y un escudo en oro con cinco de las ocho puntas de la estrella de Estella. El platillo igual. Todo ello con pequeños rasguños que no pasan desapercibidos después de cincuenta años de sorbos y viajes.


UN CORREO SIN RESPUESTA


“Es un gesto muy emotivo en estos tiempos tan difíciles”, dice María Jesús. Rápidamente, los Gorria-Plaza, correspondiente a la segunda generación del local y que pronto pasará a la tercera con su hijo Jon, mandaron un correo electrónico a la dirección indicada en el sobre. “Hemos mandado un correo en alemán invitándole a venir y agradeciendo el detalle, pero no nos contesta”, añade la dueña.


El misterio del paquete no acaba al descubrir lo que guardaba en su interior, ahora la tarea es identificar a Anni y contactar. Entre las Anni Härtl encontradas hay una que destaca, es guía turística de la ciudad bávara. Pero no es seguro. Habrá que esperar a la segunda parte de la historia para saberlo. Lo que está claro es que como diría María Jesús, “la hostelería también tiene cosas buenas”.


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