Prisiones
Familiares de los presos de Alsasua piden acabar ya con "esta injusticia"
Los padres de dos de los reos aplaudieron la concesión del tercer grado
Publicado el 03/07/2020 a las 12:13
Los padres de dos de los tres jóvenes condenados por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra) que este viernes 3 de julio han salido de la cárcel de Zaballa (Álava) con el tercer grado han mostrado su satisfacción pero han dicho que seguirán luchando por los que quedan en prisión y para acabar con "esta injusticia".
Adur Ramírez de Alda, Jokin Unamuno y Ohian Arnanz han salido de la prisión alavesa después de obtener el tercer grado que les permite acceder a los permisos correspondientes tras más de tres años y medio en la cárcel. Los tres estuvieron entre los ocho condenados por esa agresión en octubre de 2016.
Ramírez de Alda, Unamuno y Arnanz recibieron las condenas más altas del Tribunal Supremo que superaban los 8 años y medio de cárcel. Desde hoy han pasado a estar en una situación similar a la que accedieron el pasado diciembre Iñaki Abad y Aratz Urrizola tras haber cumplido la cuarta parte de su pena. En prisión permanecen todavía otros dos condenados por esos hechos, Jon Ander Cob y Julen Goikoetxea.
En declaraciones a los medios de comunicación, Koldo Arnantz ha reconocido que cuando recibieron este jueves la noticia, el "tartamudeo" era "total", "casi no acertábamos a hablar". "La sensación es muy fuerte", ha relatado tras afirmar que su hijo decía al salir: "Hay mundo, detrás de estas paredes hay mundo".
Ha insistido en que desde el principio han luchado contra lo que consideran una "injusticia" y que su objetivo es que esto "acabe cuanto antes".
"Mientras no salgan Julen y Jon Ander, que son los que quedan por desgracia ahí dentro, seguiremos en la brecha peleando hasta conseguirlo", ha afirmado Arnantz. "Hoy a disfrutar y mañana volver otra vez al trabajo", ha descrito.
En la misma línea se ha manifestado Antton Ramírez de Alda, quien ha reconocido que ponen fin en "positivo" a una etapa de un proceso que ha calificado de "largo" y " tremendamente injusto"."Es una pena" porque les han "robado una parte de su vida", ha asegurado.
Ha añadido que todavía queda "trabajo por hacer" y ha agradecido la solidaridad recibida en todo este proceso.
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