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Pobreza y exclusión social

Entidades que prestan soporte alimentario creen que “el peor momento está por venir”

Aunque crece la demanda de ayuda, valoran que se está cubriendo y no detectan ‘colas del hambre’

Paris 365
Imagen de archivo del comedor Paris 365
Foto de colas para recoger alimentos en el madrileño barrio de Aluche, en el distrito de La Latina.
Colas para recoger alimentos en el madrileño barrio de Aluche, en el distrito de La Latina.
ARCHIVO
Actualizada 07/06/2020 a las 06:00

Esta crisis no está dibujando en las calles navarras esas filas interminables de personas esperando por una ración diaria de comida que nos llegan desde otros puntos del país. Esa es al menos la impresión que comparten varias de las principales entidades que se dedican a proporcionar sustento alimentario a quien más lo necesita, como son el Banco de Alimentos (BAN), Cáritas o el comedor social París 365. “Pienso que entre todos estamos consiguiendo cubrir bastante bien la necesidad de estas personas”, opina el presidente del BAN, Joaquín Fernández. “Hasta donde nosotros sabemos, colas del hambre no hay. Es verdad que hay más gente que nos pide para necesidades básicas, pero creo que la suma de entidades y recursos está consiguiendo abarcarla”, coincide Ángel Iriarte, director de Cáritas en Navarra.

Ahora bien, eso no implica que estas organizaciones contemplen con tranquilidad el horizonte a medio plazo o que den por amortizado el impacto de esta crisis. Más bien, todo lo contrario. “Estamos, de momento, con la marea alta, por decirlo de alguna manera. La resaca nos va a venir después”, augura Myriam Gómez-García, gerente de la Fundación Gizakia Herritar, responsable del comedor social París 365. “Nosotros estamos convencidos de que no ha llegado el momento social más duro. Todo lo va a marcar el mercado laboral y como empiece a crecer el paro, lo tendremos crudo”, vaticina gráficamente Iriarte. También en el Banco de Alimentos manejan ya una previsión bastante oscura. “Prácticament estamos seguros de que la economía que va a quedar va a ser una economía de crisis”, zanja Fernández. Desde Tudela, el comedor social Villa Javier compartía en redes sociales su pronóstico. “El horizonte es incierto y la crisis económica provocada por el Covid-19 no va a tardar en mostrar su peor cara”.

ERTES Y ECONOMÍA SUMERGIDA

Todavía ha pasado poco tiempo para considerar que esta crisis ha provocado ya que surja un nuevo perfil claro de beneficiario de estas entidades. “La mayoría de personas que hemos atendido en estos meses son usuarios de Cáritas o próximos a usuarios de Cáritas”, aclara Iriarte. “Nosotros tuvimos que cerrar el servicio de acogida y no hemos recibido personas nuevas, pero sí hemos atendido situaciones de emergencia derivadas por servicios públicos o por otras entidades”, aclara Gómez.

Sin embargo, sí empiezan a recibirse demandas de “personas normalizadas”, en palabras de Iriarte, que recuerda que esto ocurrió también en la crisis de 2008. “Nos está llamando gente que está en Erte y a la que no le han pagado todavía. Hay muchísima gente en esta sociedad que vive al día”, recuerda. El presidente del BAN amplía un poco el retrato. “Estan los de los Ertes que siguen sin cobrar, pero también la gente que era personal de la economía sumergida: personas sin papeles, trabajadores del hogar, cuidadoras de ancianos, etc. Ha llegado esta situación y se han quedado sin trabajo”.

ÁNGEL IRIARTE, DIRECTOR DE CÁRITAS EN NAVARRA_ "LA RENTA GARANTIZADA ES UN COLCHÓN GRANDE"

Hubo un tiempo en que el miedo al contagio “estaba tan metido en el cuerpo” que hubo usuarios del comedor de Cáritas de Burlada que se quedaron sin poder si quiera recoger su comida porque sus compañeros de piso no les dejaban salir. “Si te vas, no vuelves”. Lo cuenta Iriarte como ejemplo de hasta qué punto en las primeras semanas de pandemia la gente “se ha sostenido como ha podido”, y no ha sido hasta hace poco cuando “ha comenzado a crecer el número de llamadas”. “Pero no creemos que estemos todavía en el punto más álgido”. De momento, “la incertidumbre” condiciona cualquier previsión que pueda hacerse. “Por eso pedimos a las Administraciones que tomen decisiones y las lleven a la práctica”.

DOS SISTEMAS

En el caso de Cáritas, conviven dos sistemas de ayuda para alimento. El primero, las ayudas personales, que en el mes de abril triplicaron su cuantía respecto a abril de 2019, subiendo de 10.000 a 32.000 euros. “Nosotros entregamos una tarjeta bancaria a la persona, en la que le vamos ingresando dinero para que pueda hacer la compra. Somos mucho más partidarios de dar una cantidad económica y que la gente se administre, más que darles la compra hecha”. El segundo es el mencionado comedor de Burlada, que suministra más de cien comidas al día. Con el estado de alarma la instalación se clausuró, pero los menús han seguido llegando a sus destinatarios. “Primero comenzamos a repartir la comida en la puerta, pero cuando se suspendió toda la actividad no esencial, nos dio miedo que las personas tuvieran problemas para ir a recogerla. Eso unido a que algunos tenían problemas para salir de casa por el miedo de las personas con las que conviven”. Así que optaron por empezar a hacer llegar la comida al propio domicilio. De momento, no hay fecha prevista de reapertura del comedor. “Se concentra mucha gente y, además, está en el mismo edificio que una residencia” , alega.

Para derivar a una persona a uno u otro programa, se valora cada caso en particular. “Si se trata de un puro problema económico, nosotros preferimos que la gente sea autónoma. Ahora bien, si tienes a una persona absolutamente desestructurada e incapaz de garantizar una alimentación adecuada a sus hijos, pues a esa familia la derivamos al comedor”.

INGRESO MÍNIMO

Haciendo un análisis más general sobre por qué en Navarra no se dan esas estampas de personas haciendo colas a las puertas de las entidades, Iriarte cree que el principal motivo es la Renta Garantizada, la prestación que asegura unos ingresos mínimos. “Está siendo un colchón grande, si no la tuviéramos, esto sería un desastre”, afirma. La aprobación del nuevo Ingreso Mínimo Vital, cree, no cambiará mucho las cosas, al menos de cara a los beneficiarios, porque sí hará que Navarra ahorre fondos que ahora destinaba a esa partida. “Puede haber algún pequeño detalle normativo que todavía no hayamos estudiado, pero en principio, no tiene que suponer mayor cambio”.

MYRIAM GÓMEZ-GARCÍA, GERENTE DEL PARÍS 365: “VA A HABER GENTE EN SITUACIONES BASTANTES DELICADAS”

“Todavía estamos en estado de alarma y con muchas personas en Erte, pero en el momento en que la situación se normalice, va a haber mucha gente que no va a poder ser asumida por las empresas y se va a quedar en situaciones bastante delicadas. Ojalá que no, pero intuimos que lo peor está por venir”. Es el crudo vaticinio de la gerente del París 365, que ha logrado mantener la ayuda alimentaria durante todo el confinamiento, aunque tampoco ha salido indemne. “Hemos tenido que cerrar definitivamente el recurso de infancia, Garabato, por falta de financiación”, lamenta.

El comedor ha cambiado su modo de funcionar. “Como no puede ser presencial, las personas se llevan la comida en tuppers, desayuno, comida y cena todo a la vez”. El número de usuarios oscila entre las 70 y las 80. Durante esta crisis, las derivaciones de emergencia que han acogido han hecho que haya habido “una mayor presencial femenina” de lo habitual, muchas cabezas de familia de hogares monomarentales.

Por otra parte, la despensa, que es un segundo recurso alimentario, también se ha mantenido, aumentando su capacidad hasta llegar a 70 familias. “Estamos terminando de atender la lista de espera que teníamos”.

La entidad vuelve a acoger a nuevos usuarios desde el 27 de mayo. “Van viniendo poco a poco, pero sí estamos empezando a tener un goteo”, apunta la gerente, que lanza también una sugerencia a la Administración. “Sería interesante que el ahorro que puede suponer el Ingreso Mínimo Vital al Gobierno de Navarra se destine a partidas específicas para personas en alta exclusión, porque estas, una vez más, se van a quedar fuera”, alerta.

JOAQUÍN FERNÁNDEZ, PRESIDENTE DEL BANCO DE ALIMENTOS DE NAVARRA: “TENEMOS 2.100 PERSONAS MÁS QUE HACE TRES MESES”

La crisis del coronavirus ha sumado a los beneficiarios del Banco de Alimentos de Navarra, que el año pasado rondaron los 22.400, otras 2.100 personas en menos de tres meses. “Son bastantes y tenemos miedo de que el repunte continúe”, apunta su presidente, Joaquín Fernández.

El Banco está estos días en proceso de retomar la normalidad, aunque la actividad solo se suspendió unos días al comienzo. “Volvimos a abrir porque la necesidad era imperiosa y no nos han faltado alimentos en ningún momento para repartir a las entidades, con ayuda de protección civil y de Cruz Roja”, agradece. “Creo que entre todos estamos cubriendo las necesidades”.

También está el BAN a punto de cerrar la campaña de captación de fondos La Gran Despensa, que puso en marcha ante la imposibilidad de celebrar la Gran Recogida. El objetivo que se propusieron eran alcanzar los 350.000 euros, que equivalen a las 240 toneladas que habitualmente obtiene en cada Gran recogida. A falta de algún último donativo, ya han alcanzado los 320.000 euros. “Estamos muy satisfechos”.


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