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RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Alfonso Sánchez-Tabernero: “El virus nos retrasará 2 años, pero toca salvar vidas, lo económico viene después”

Dirige una universidad con 12.000 alumnos, 6.000 empleados, cuatro campus en España y una clínica con dos sedes intervenida por la administración. El rector Sánchez-Tabernero cree que la UN ha demostrado que es “un gran lugar” también en momentos de crisis

Sánchez-Tabernero sonríe en el patio del edificio Central. Durante semanas, el rector era una de las únicas diez personas en todo el campus.
Sánchez-Tabernero sonríe en el patio del edificio Central. Durante semanas, el rector era una de las únicas diez personas en todo el campus.
Actualizada 17/05/2020 a las 09:15

El viernes 13 de marzo 800 profesores daban clase en las aulas de la Universidad de Navarra. El lunes 16, lo hacían online desde sus casas. Y muchos no estaban preparados para ello, como tampoco la Universidad para que sus 6.000 empleados teletrabajaran. Sin embargo, gracias a una mínima inversión en tecnología y al compromiso personal, los alumnos del centro pondrían ahora un 10 a sus docentes. Al menos así lo cree Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la UN y quien gobierna el barco en mares desconocidos. En el centro nunca imaginaron que las dos sedes de la CUN (en Pamplona y Madrid) se convertirían en un hospital de guerra. Tampoco que escuchar las siglas PCR sería un sinónimo de confianza para sus alumnos y empleados. O que en febrero lo último que entraba en sus planes era bajar sueldos y despedir gente y que sólo unas semanas después se lo plantearían. La crisis del coronavirus ha golpeado fuerte a la UN y postergará quizá dos años el equilibrio financiero presupuestado para este curso. Pero el rector confía en que la Universidad saldrá fortalecida. Si en un fin de semana se lanzaron de cabeza a la docencia online, qué no podrán hacer ahora que tienen meses para pensar. Por eso acaban de presentar el plan con el que pretenden vencer al virus.

¿La Universidad de Navarra vive su momento más difícil?
No. El momento más difícil que yo he vivido aquí fue el 30 de octubre de 2008. La última bomba de ETA contra la UN y la más potente. Sobre todo porque al principio no sabíamos si había muerto gente. Es lo más dramático que hemos tenido. Pero este es un momento de crisis grande. Para nosotros y para todos. Esta es una crisis compartida, para bien y para mal.


El coronavirus es ese gran Cisne Negro que temía la economía...
En la charla con los empleados les decía que en los últimos 100 años ha habido cuatro momentos que han cambiado la historia: la 2ª GM, la caída del muro de Berlín, los atentados del 11-S y éste. Una pandemia que confina en sus casas a casi la mitad de los ciudadanos del planeta, que destroza la economía y que nos dice una cosa que no sabíamos; que somos vulnerables.


La Universidad de Navarra fue casi la primera en mandar a los alumnos a sus casas. ¿Tan claro vieron que había que confinarse?
En los momentos de crisis lo primero es establecer las prioridades; nuestra primera fue asegurar la salud de los alumnos y empleados. Y lo razonable era que la gente se fuera a su casa. Y por eso también estamos siendo tan cautos para la vuelta. Si se salvaguarda la salud, lo demás se puede arreglar. Nuestra segunda prioridad fue asegurar los puestos de trabajo y condiciones salariales en la medida de lo posible, cosa que hemos podido hacer. La 3ª prioridad fue hacer muy bien nuestras tres tareas; docencia, investigación y asistencia sanitaria. Y la cuarta fue la solidaridad. Estamos mal pero hay gente que está peor, veamos a quién podemos ayudar.


¿Estaba la UN preparada para enviar a miles de trabajadores a teletrabajar?
Claramente, no. Hemos tenido que prepararnos a contrarreloj. En toda la Universidad somos 6.070 empleados, más de 4.000 en Pamplona. Y casi todos hemos teletrabajado. Ha habido momentos en los que sólo había una decena de personas aquí. Esto ha supuesto un aprendizaje increíble. Una transformación tan importante es posible si tienes tecnología que lo soporta y empleados comprometidos. Y los tuvimos. En lugar de buscar una excusa han hecho un esfuerzo extraordinario. Dijimos a nuestros profesores que el objetivo era que los alumnos nos pusieran un 10. Y los docentes sabemos lo que eso significa.


¿Y se lo han puesto?
La impresión que tenemos es que ha ido muy bien. Por cercanía, por calidad docente, por la información que damos, el modo de plantear exámenes... Y oye, esto no lo han hecho todos. En el mundo hay 25.000 universidades y muchas han dejado tirados a sus alumnos. Es así. Hemos podido demostrar que la Universidad de Navarra es un gran lugar para estudiar, también en momentos de gran crisis.


¿Se plantearon un ERTE? Habrá quien no puede teletrabajar.
Sí. Nos lo hemos planteado pero no lo hemos hecho. Por un motivo distinto en la CUN que en el área docente. Hay muchos hospitales privados que han hecho ERTEs, pero a nosotros nos parecía que era insensato en medio de una crisis sanitaria brutal echar gente a la calle. Hace dos meses dijimos: ahora lo que toca es salvar vidas, lo económico va después. Luego ya veremos como afrontamos el problema que genera el coronavirus.


¿Y en el ámbito docente?
Es distinto, porque la mayoría de la gente sí puede teletrabajar y los ingresos no han disminuido, porque los alumnos se matriculan en septiembre. Podíamos haber hecho un ERTE preventivo pensando que el año que viene será más difícil. Pero también vimos que era contradictorio, aunque haya gente que no pueda teletrabajar.


La UN ha dado más de 1.000 sesiones online diarias, 68.000 exámenes telemáticos, miles de horas de reuniones en red... ¿Cuál ha sido el reto más difícil?
Teníamos a más de 800 profesores dando clase que un viernes se fueron a su casa y el lunes ya estaban online. Y muchos no sabían que era Zoom, Meet, Panopto... Nuestros servicios informáticos y de calidad e innovación trabajaron sin parar para explicar como hacer así una clase. Hemos podido ayudar mucho a los profesores para que, de la noche a la mañana, sean docentes online y tengan a los alumnos satisfechos. Han dado clase con bebés en brazos, con la preocupación de tener a sus padres enfermos...


Medios informáticos, licencias, software... ¿Cuánto ha tenido que invertir la UN?
La inversión ha sido muy pequeña. No sabría decir la cantidad exacta, pero sólo decenas de miles de euros. Muchas de las plataformas online son gratuitas y teníamos un gran servicio informático.


¿Cómo les coge esta crisis? ¿Está la UN saneada?
Hemos tenido unos años de resultado negativo. Como entidad sin ánimo de lucro nuestra meta es el equilibrio, no gastar más de lo que ingresamos. Los últimos años habíamos presupuestado déficit porque teníamos que poner en marcha nuevos grados y posgrados y abrir el campus de Madrid. Nuestro objetivo era alcanzar el equilibrio financiero este curso. Ahora no lo vamos a lograr, lógicamente. Sí lo vamos a lograr en los centros docentes, pero no en la Clínica. Esa recuperación la vamos a retrasar un poco. Lo bueno es que la UN está muy poco endeudada.


¿Hasta cuándo se retrasará?
Lo fundamental es que tenemos una marca reconocida. La gente quiere venir a la UN a estudiar y a la CUN a curarse. Y conseguir proyectos de investigación competitivos. Y eso también va bien. El virus va a retrasar quizá dos años nuestra recuperación. Uno seguro. Dependerá mucho si hay nuevos brotes. Podemos afrontarlo. En estos momentos las prematrículas han subido un 14% en grado y un 11% en posgrado con respecto a 2019.


¿Y qué pasará si hay un rebrote? ¿No se echarán atrás?
A los alumnos les decimos que estamos preparados para lo que suceda: que llegue septiembre y nuestros internacionales, más de un 25%, no puedan venir hasta octubre o noviembre. Les atenderemos online. Estamos preparados para empezar en septiembre y volver a confinarnos en noviembre. Estamos preparados para que en cada aula sólo pueda haber la mitad del aforo... ante cada escenario tenemos un plan de acción.


La crisis económica va a golpear duro a los bolsillos. Acaban de aumentar sus becas en 2 millones, hasta los 6,5. ¿Será suficiente?
Nunca es suficiente. Por suerte hay más becas públicas o privadas. Y créditos de entidades financieras. Nuestro plan es ayudar a 3.000 alumnos, mil más que este curso. Lo conseguimos movilizando a nuestros antiguos alumnos.


¿Ha habido mucha pérdida de pacientes en la CUN?
Claro, en la Clínica es distinto. Tenemos que recuperar los pacientes que hoy tienen miedo de ir a cualquier hospital del mundo. Primero no teníamos permiso para atender pacientes que no fueran coronavirus. Estábamos intervenidos por las autoridades y seguimos estándolo. Ahora están empezando a venir a la zona No Covid. Creemos que la recuperación de pacientes irá bastante rápida.


¿Qué proyectos lastrará el virus?
La próxima gran inversión que se va a hacer en Pamplona es el edificio de Ciencias, mitad docente y mitad museo. Va a requerir bastante dinero, entre 20 y 22 millones de euros. Ahora mismo de eso no se habla. En la medida en que avancemos en la recuperación podremos ir poniéndolo en marcha.


La CUN intervenida por el Gobierno foral en Navarra y el autonómico en Madrid. ¿Cuándo y cómo recuperarán el dinero que cuesta atender a los pacientes Covid?
Estamos negociando con el Gobierno de Navarra y con el de Madrid. Obviamente no hay un convenio previo firmado. Tenemos muy buenas relaciones y confiamos en que esa retribución nos permita paliar la dificultad económica que genera el virus en la CUN. No recuperaremos completamente la inversión, pero sí que la palie.


¿Hay urgencia en el acuerdo?
Hay urgencia sí, cada día que pasa el agujero en la Clínica es mayor. Pero creemos que muy pronto tendremos resultado.


En la UN, gracias a la CUN y al CIMA, tienen capacidad para hacer miles de pruebas PCR.
Nuestra idea es que cualquier alumno o trabajador que lo desee pueda hacerse la prueba. Y ofreceremos seguros Covid en la CUN.


¿Tendrán coste estas PCR?
No está decidido, pero para los trabajadores seguro que no. Para los alumnos es posible que tampoco.


¿Les dejará el Gobierno hacerlas?
La CUN y el CIMA ya hacen PCR a empresas. Entiendo que en agosto, septiembre nosotros podremos hacerlo. Pediremos permiso.


¿Qué ha pasado con el Gobierno de Navarra? El CIMA llevaba más de un mes esperando para hacer pruebas...
Hemos estado en conversaciones continuas con las autoridades. Ha habido opiniones muy variadas de los expertos sobre qué convenía hacer. Nuestra actitud es que no intervenimos en las polémicas y ponemos a disposición nuestras capacidades. La UN no está para la polémica, sino para dar clase, investigar y curar. Mucho antes de ser incautados nos pusimos a disposición de Navarra y Madrid. Todo. Todas nuestras camas, nuestras UCIs. Toda la capacidad del CIMA. Lo notificamos todo desde el principio. Esperamos hacer muchas pruebas más. Hay empresas que nos han pedido miles de test.


¿Cuándo volverán los trabajadores al campus?
En la última semana de agosto. Para casi todos los servicios. Los profesionales seguirán teletrabajando hasta entonces.

 

“No me queda mucho al frente de la Universidad”

Alfonso Sánchez-Tabernero (Salamanca, 58 años), no necesita de grandes aspavientos ni risotadas para contagiar su buen humor. O su optimismo. Catedrático de Empresa Informativa en la Facultad de Comunicación, amante del fútbol y madridista hasta la médula, este nieto y bisnieto de rectores (ambos de la Universidad de Salamanca por vía materna) reconoce que su tiempo al frente de la UN se acaba. Sin embargo, su ímpetu al servicio del Opus Dei, del que es miembro, sigue intacto.


¿Cómo está viviendo el rector el confinamiento?
Lo he vivido en mi casa, pero he sido una de las 8 personas que baja a la Universidad. Me parecía esencial para mantener el control. Lo he vivido preocupado por los que lo pasaban mal. Conozco gente que ha fallecido, personas que han estado muy enfermas.


¿La enfermedad le ha golpeado de cerca?
He perdido a dos amigos. Después, en la Universidad, en la CUN, hemos tenido más de 200 sanitarios que han dado positivo como consecuencia de su trabajo heroico. Gracias a Dios, ningún caso preocupante.


¿Un rector sale a aplaudir a las 8 de la tarde? ¿Hace pan y tartas?
Mis capacidades culinarias son cercanas a 0. He salido a aplaudir muchos días al balcón de mi casa. Últimamente lo que hago es aplaudir e irme a hacer deporte. He llevado especialmente mal no poder salir a correr.


Esta no es su 1ª crisis como rector. ¿Será peor que la de 2008?
Hemos tenido crisis variadas. Pero son el momento de la verdad. Esto va a hacer que estemos en la Universidad más unidos y que salgamos reforzados.


Dos crisis en 8 años como rector son mucha carga. ¿El virus acerca o retrasa el fin del mandato?
Llevo 8 años como rector. Se me ha caído bastante pelo y el que me queda ha cambiado de color, pero tengo ilusión y es un privilegio estar al frente de una Universidad con unos estudiantes y profesionales tan increíbles. No me voy a eternizar en el cargo, es razonable pensar que no me queda mucho al frente de la Universidad. Lo que me quede, bajaré a la UN con la misma ilusión de impulsar un proyecto que me apasiona.


¿Qué vendrá después?
Ahora sigo dando clase en grado y máster. Unas 60 horas al año. Investigo poco, eso sí. Volveré a mi tarea como profesor en la facultad de Comunicación y supongo que haré más cosas. La Universidad suele pedir a sus rectores que aporten algo especial de lo que han aprendido en determinados puestos. Yo estaré a disposición de lo que me pidan.


Usted fue el primer exalumno de la UN en llegar a rector. ¿Es la hora de la primera rectora?
A los rectores los elige el Gran Canciller de la Universidad de Navarra. Lo mejor para responder a la pregunta es entrevistarle a él. Pero está en Roma y de momento me temo que no muy accesible (ríe).


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