El peligro de las redes en el confinamiento
El aumento de horas en casa ha llevado consigo el incremento de tiempo que se pasa delante del móvil, tablet u ordenador. Algo que no ha pasado desapercibido para los delincuentes que operan a través de internet y de las redes sociales


Actualizado el 09/05/2020 a las 06:00
Me encantaría que donaras para apoyar a estos niños en mi fundación. Sabes que estos realmente necesitan nuestro apoyo porque son los líderes del mañana y apreciarán tu apoyo a medida que donas”. Este fue el mensaje que recibió hace unos días una vecina de Pamplona, Ana Isabel López. Gracias a él le saltaron las primeras alarmas. Hacía varios meses que había empezado a seguir una cuenta en Instagram, no oficial, de un personaje público. “Este perfil sigue activo. Tiene menos seguidores que la oficial pero las mismas fotografías”, explica mientras asegura que se siente disgustada y que cuenta su historia para evitar que otras personas caigan en la trampa. “A todos nos puede pasar”, advierte.
López recuerda que, al principio, solía comentar alguna de las fotografías, hasta que un día el supuesto propietario de la cuenta le pidió empezar una conversación a través de la aplicación Hangouts. A pesar de tratarse de un personaje público, a López no le pareció extraño. Hacía cuatro o cinco años había coincidido con él en un restaurante de Málaga. “Estuvimos hablando un buen rato y es un chico majísimo”, recuerda con cariño mientras pide no desvelar su identidad porque “él es una víctima más de todo esto”.
Sin embargo, las conversaciones privadas con su ídolo empezaron a levantar sus sospechas. “Hubo un par de ocasiones en las que se borró la cuenta”, recuerda. Pero siempre volvía a retomar el contacto. La última vez, López empezó a notar que, por la forma que tenía de escribir, no parecía una persona de nacionalidad española. “Tenía la sensación de estar hablando, más bien, con alguien de Latinoamérica”, apunta. En un punto de la conversación, le pidió que le mandase fotos de su coche y, poco después, una donación para una supuesta fundación. “Me pareció raro que un personaje público pidiera donaciones de forma particular porque, si lo hiciera público, podría conseguir miles de euros en pocos días”, reflexiona mientras explica que fue entonces cuando ella le pidió hablar por videoconferencia para comprobar su identidad. Esa llamada nunca se llegó a efectuar.
“Creo que dejaré de hablar contigo si no puedes ayudar a los niños”. Este mensaje confirmó las sospechas de López cuando esta se negó a realizar la donación. “No era él”, comenta desilusionada mientras lamenta que, además de intentar robarle, hayan jugado con sus sentimientos. “Siempre te queda la duda de con quién has hablado todo ese tiempo. ¿En algún momento fue realmente él?”, se pregunta reacia a perder la esperanza.
La víctima del engaño lo puso rápidamente en conocimiento de las autoridades policiales a través de una denuncia efectuada en el oficina virtual de Policía Foral. “Ya me han contestado y me comentan que, salvo que salgan más casos, la investigación va a ser complicada porque, al no haber dado el dinero, la estafa no se ha cometido como tal”, explica.
LADRONES FANTASMA
Miguel Ruiz, subinspector jefe del grupo de Delitos Informáticos de Policía Foral, coincide en que es muy difícil investigar casos como el sufrido por Ana Isabel López. “Para poder comenzar una investigación, necesitamos un mandamiento judicial, que se da por delitos graves o un cúmulo de delitos”, señala y añade que, suponiendo que se consiguiera y se pudiera llegar a conseguir la dirección IP de la cuenta, “haría falta otro mandamiento judicial para saber quién es la persona detrás de ella”. Asegura, sin embargo, que en los temas más graves “siempre se llega hasta el final”, pero en el caso de las tentativas no se pueden invertir tantos recursos.
Por esa razón, los agentes de Policía Foral ponen el foco estos días en intentar concienciar a la población de que extreme las precauciones en sus actividades a través de internet y redes sociales, ya que durante el transcurso del estado de alarma se ha notado un incremento en este tipo de delitos. El día 16 de abril, por ejemplo, de las 20 denuncias recogidas en la Policía Foral, 17 correspondían a distintos tipos de estafa cometidos a través de internet o mediante usurpaciones de identidad. “Siempre hay que desconfiar de aquello que tú no has pedido”, advierte el subinspector jefe y recuerda que “nadie da nada gratis”. “Todos esos anuncios de sorteos que encontramos en la red, de algún modo son estafas”, ejemplifica mientras explica que siempre buscan conseguir el dinero o los datos del usuario. “Si es gratis, el precio eres tú”.
Recuerda también que estos ladrones fantasma “se aprovechan de las modas”. Los estafadores evolucionan al ritmo que lo hacen las tendencias de la sociedad. “Ahora, por ejemplo, hay que tener cuidado al adquirir mascarillas porque seguro que va a haber gente intentando estafar”, advierte mientras insiste en que ya han detectado en Navarra una estafa, con varios casos, de venta de bicicletas de spinning. “Los estafadores han visto que hay mucha demanda y han lanzado una página falsa, con precios muy rebajados, y la gente ha caído”, comenta mientras señala que la mencionada página ha desaparecido y ya no responden al teléfono.
Este último tipo de engaño, es uno de los más habituales, como también lo son las usurpaciones de tarjetas de crédito. Durante esta crisis, al circular por internet más números porque se están realizando muchas compras de forma online, se ha notado un ligero incremento de este tipo de delitos. También se están viendo bastantes estafas de lo que se denomina fishing, una página que simula ser otra. “Hemos detectado un mensaje, que simula ser de la Seguridad Social, con el que se anuncia al receptor que se le ha concedido el ERTE”, avisa Ruiz.
En cuanto al perfil de los estafadores, el subinspector los divide en dos grupos. Por un lado está el estafador doméstico, que pone un anuncio para vender un producto que no entrega al comprador y, por el otro, las mafias organizadas. “Muchas de ellas no operan desde España, por lo que es mucho más difícil localizar a los delincuentes”, señala Ruiz mientras explica que estos grupos son los que ponen en marcha las estafas más elaboradas. “Se trata de grupos organizados para los que este es su negocio principal”.