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Epidemia de coronavirus

Ansiedad y pánico en estado de alarma

Vivimos una situación extraordinaria. Ante los mensajes oficiales, hay quien siente miedo. Aun conscientes de sus pensamientos irracionales, no son pocos los que sufren ataques de ansiedad y pánico. Psicólogos dan consejos para evitarlos o superarlos

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Ansiedad y pánico en estado de alarma
  • Sonsoles Echavarren
Actualizado el 30/03/2020 a las 06:00
El Gobierno central declaró el estado de alarma en todo el país hace dos semanas. Desde entonces, sobre todo en el inicio ante unas implicaciones desconocidas, en la población se ha sentido nervios. Algunas personas, incluso, han experimentado crisis de angustia o pánico, con ataques de llanto y temblores. Vivimos en una situación extraordinaria de “emergencia emocional” y los psicólogos coinciden en que hay que intentar “mantener la calma” para protegernos a nosotros y a los demás. Los profesionales consultados ofrecen consejos para superar el encierro forzoso y para actuar si se sufre una urgencia sanitaria de salud mental. “No podemos estar en un estado de alerta permanente. Obsesionados y angustiados. Sin poder dormir ni trabajar”, apunta el psicólogo forense navarro Javier Urra, en su comunicado Afrontamiento psicológico, que ha difundido como miembro de la Academia de Psicología de España, con el apoyado de otros de sus colegas. “El miedo es invalidante. El problema es que nos puede dejar en una situación de estrés emocional que haga bajar nuestras defensas y estemos, por tanto, más expuestos a que el virus nos ataque”, insiste el psicólogo clínico navarro Emilio Garrido. Ambos aconsejan lo siguiente:

Huir de la histeria colectiva
Nuestro sistema inmune escucha nuestros pensamientos, deseos y emociones. “Podemos ir en nuestra contra por el miedo y perjudicar nuestra salud”, insiste Garrido. “Apoyemos a nuestro sistema sanitario evitando el pánico”, añade Urra.

Evitar pensamientos negativos
“No nos digamos (ni traslademos a los demás) expresiones del tipo: ‘Qué locura’, ‘qué mal estamos’, ‘dónde vamos a parar’, ‘me voy a volver loco’, ‘parece que estemos en una película de terror’... La memoria selectiva siempre es negativa y nos hace daño. ¡Utilicemos nuestro optimismo inteligente!”, insiste Garrido. “Hemos salido vivos de otras crisis, como la gripe aviar, las ‘vacas locas’... ¡Y de esta también saldremos! ¡La vida continúa!”

Aislarse, riesgo mental
“Estamos ante un vacío - apunta Urra- pero debemos mantener, en lo posible, la normalidad. No nos obsesionemos ni seamos abducidos por la sobreinformación. Busquemos el apoyo afectivo de nuestros seres queridos. Hagamos lo imposible por mantener nuestra salud mental”.

Un parón obligatorio
Como dicen los anglosajones, estamos en un ‘time out’, lejos del estrés y las prisas de cada día. Nos resulta muy difícil apreciar las ventajas de esta situación pero, según los psicólogos, es un buen momento para “reflexionar sobre nosotros mismos” y “hacer familia”. “Esta situación nos hará darnos cuenta de que no hace falta ir de aquí para allá como locos ni consumir sin freno. Nos damos cuenta de que un virus microscópico nos ha hecho vulnerables y de que podemos vivir con muy poco”, afirma Garrido.

Sobreinformación y sentimiento de culpa
“Estamos aturdidos ante el exceso de información en la tele o a través de la redes sociales. Nos genera una gran ansiedad y culpabilidad si no estamos constantemente informados. ¡No vaya a ser que nos hayamos perdido el último vídeo de ‘wasap’, que era en el que venía la información milagro”, bromea Garrido.

Ejercicio físico: Caminar o saltar en casa
Aunque no podamos salir de casa más que para lo imprescindible (ir a trabajar, al súper, a la panadería, al médico...), no es excusa para no movernos y hacer algo de ejercicio (liberaremos endorfinas y nos sentiremos más felices). “Los que tienen jardín, se pueden mover sin problema. ¿Y los que vivimos en un piso? No está prohibido subir y bajar las escaleras si no hay nadie fuera de sus viviendas. Dentro de casa, podemos saltar a la comba o hacer ejercicios de estiramientos, abdominales... siguiendo canales de Youtube’. Yo lo hago y va muy bien”, confiesa Garrido.

Incertidumbre y sentido del humor
Apunta Javier Urra que, acostumbrados como estamos al movimiento, nos costará permanecer encerrados por un tiempo indeterminado, en el que nos resultará muy difícil no tocar ni ser tocados. “El tema es grave y puede ser largo. Por eso, recurramos al humor, que tanto nos puede ayudar”. La población, insisten, no deja de sorprender con su sentido del humor en vídeos y audios por ‘wasap’ y redes sociales

La casa, como un espacio de paz
Aunque creamos que se nos cae la casa encima y nos subamos por las paredes, debemos considerar el hogar como un lugar de “paz y tranquilidad”. “Todos los seres vivos tenemos casas y lo único que ha inventado el ser humano es el timbre para entrar. En las colmenas, las cuevas, las madrigueras... todos los animales se refugian. Debemos ver la casa como protección. Todo lo importante (comer, dormir, asearnos, hacer el amor, amarnos...) lo hacemos en casa”, ejemplifica Emilio Garrido.

Cuídate y cuida a los tuyos
Los psicólogos aconsejan tener un buen ‘autocuidado’ (higiene, alimentación, ejercicio, sueño...) para poder cuidar a los demás. Sobre todo, a los niños y a las personas mayores, población de riesgo. Capítulo aparte merecen las personas con discapacidad intelectual (autismo...) que no comprenden que no pueden salir.

La familia, lo importante
Urra termina con una reflexión fundamental, que ha de hacernos ser conscientes de lo que de verdad importa: “Este seísmo social nos recuerda la importancia de los abuelos, de los acuerdos en la pareja, de lo esencial de la escuela, del encuentro en el hogar durante días indefinidos de padres e hijos y de la flexibilidad laboral.
Decálogo para mantener la calma

1 Piense en la baja mortalidad y el inmenso porcentaje de personas que se curan

2 Lávese a menudo las manos. Además de prevenir el contagio, esta acción nos transmite una ‘sensación de control’

3 ¡Cuidado con las redes sociales! Pueden ser un ‘foco de contagio’ del pánico y la ansiedad. No se sobreinforme. Ya no hay mucha más información que dar. Lo importante ya lo sabemos

4 Preocúpese de las personas mayores de su entorno. Hágales la compra, vaya a visitarlas...

5 ¿Y los niños? Explíqueles qué está pasando, de una forma adaptada a su edad, e involúcrelos. Ellos observarán las emociones de los adultos para acompasar sus sentimientos.
6 No podemos estar en un estado de alerta permanente. Obsesionados y preocupados, sin poder dormir ni trabajar

7 No magnifique ni trivialice el riesgo.

8 En caso de nervios abrumadores, tristeza pertinaz, angustia o pánico, acuda a un psicólogo clínico. Le ayudará a lidiar con el estrés extremo y le aportará fórmulas para manejar la adversidad

9 Agárrese al humor. La situación es grave y puede ser larga, así que utilice fortalezas que le den seguridad

10 Piense que el ser humano es resiliente y puede afrontar el miedo, la ansiedad y la angustia
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