Minimusic Festival, entre la nostalgia y los planes en familia
El Minimusic Festival se convirtió en el evento perfecto para que las familias compartieran una jornada de música y juegos



Actualizado el 16/02/2020 a las 08:23
Desde las 12.00 hasta las 18.00 de la tarde se contó con varios conciertos de forma ininterrumpida en los que los más pequeños disfrutaron de imitaciones de primer nivel, además de muchas otras ofertas para quienes no pudieran aguantar el ritmo de sus padres. No se trataba de un festival de música al uso, sino de una jornada en la que tan importante era satisfacer a los mayores como no desconectar de los mas pequeños, de un público formado mayoritariamente por parejas jóvenes con hijos de entre 8 y 12 años, aunque tampoco faltaban las silletas.
Para conseguir que esta fuera una experiencia inmersiva y de disfrute para todas las familias la pista principal del recinto, y en general toda la parte baja del Navarra Arena, distaba mucho de su organización habitual en otros conciertos. En vez de barras y mucha gente acumulada el espacio se sustituyó por stands de ropa o comida, hinchables y puestos de pintacaras y globoflexia para que los menores pudieran entretenerse. Algo muy positivo para las familias que acudieron ayer al Arena, que afirmaron que estas ofertas hacían del Minimusic un evento diferente a otros festivales de música.
De hecho, Carlos Esparza y Miguel Gortari, quienes habían asistido junto al hijo y la mujer del primero, mantenían que se trataba del “complemento ideal” para un concierto como éste. Una jornada de seis horas en la que, según Gortari, “la diversidad es esencial para que los niños no se cansen rápido de la música”. En el caso de su hijo Carlos, de dos años, Gortari mantuvo que la música era lo de menos y que eran el resto de actividades las que “más le enganchaban”, aunque en estas a veces se acumulara mucha gente.
COMO UN RECREO
El público y el ambiente que dominó este sábado el Arena fue completamente diferente al de cualquier otro concierto de rock. Porque cuando alguien se imagina viendo en directo un tributo a Guns N’ Roses, Queen o incluso Héroes del Silencio, puede pensar en todos los tópicos del rock: las melenas, el alcohol y el desenfreno. Pero ayer todo eso se cambió por las silletas, las espadas y perros hechas con globos y la preocupación de algunos padres cuando por un instante perdían de vista a sus hijos, quienes correteaban de un lado a otro como si estuvieran en un parque cualquiera.
Mientras, padres y madres les vigilaban con uno ojo y dirigían el otro hacia el escenario para no perderse nada de los conciertos. Aunque muchos optaron por acercarse a la primera línea frente al escenario y permanecer allí junto a sus hijos conforme pasaban los grupos y el resto de espectáculos. Incluso, por ruidosa que podría considerarse la música rock para los más jóvenes, había quienes se quedaban absortos ante los juegos de luces, humo y la escenografía de los tributos. En el caso de Fermín Juaniz y Maitane Casanellas, su hijo de seis años y el padre no quitaron su mirada del escenario cuando la banda tributo a AC/DC cerró su actuación con uno de sus temas más famosos 'Thunderstruck'.
Sin embargo, igual que cuando se dice “que mala hierba nunca muere”, lo mismo puede decirse con la música rock y sus leyendas. Por eso el éxito que ayer tuvo el Minimusic no estuvo solo en su asistencia y en la cantidad de público, sino en la experiencia común de dos generaciones ante una misma música y en la escena, mas que recurrente ayer, de padres e hijas vistiendo camisetas de bandas mucho mayores que las propias hijas.
La parte más nostálgica llegó al final del evento cuando se presentó el tributo al pop español. En ese momento los protagonistas pasaron a ser los padres, quienes volvieron a la Movida Madrileña, a Alaska en su versión más joven y por su puesto a Mecano y su tema 'Maquíllate'.
Un cierre perfecto para un evento de seis horas, en el que ni siquiera el tiempo primaveral de este febrero sirvió como excusa para un plan en familia que muchos querían repetir.
FAN DESDE PEQUEÑITA
El de este sábado se trataba de un plan diferente para hacer en familia, una oferta poco habitual para que mayores y pequeños compartieran una experiencia musical hasta ahora desconocida para muchos. Para Isabel Franco, que estaba con su hijo de 5 años, se trataba de un evento necesario en Pamplona donde “a penas oferta para hacer ocio en familia”, mantuvo.
Algo muy similar a lo que opinaban Lucía San Miguel y Anabel Lete, que se mostraban encantadas de haber podido asistir. Sobre todo por una de las hijas de Anabel, Carmen, que con 9 años se presentaba como una auténtica fan de Queen. “Voy a aguantar toda la tarde seguro” afirmaba Carmen, aunque todavía le faltaran por ver todos los conciertos de la tarde, incluido el tributo a su “banda favorita”.