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II Encuentro Next

Mejorar la comunicación y registrarse, claves para los navarros en la diáspora

El segundo encuentro de profesionales de la Comunidad foral que residen en el exterior congregó a cien personas

Un centenar de navarros que viven en el exterior participan en el II Encuentro Next

La consejera Ollo con los participantes en el II Encuentro Next.

Cedida
30/12/2019 a las 17:49
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La historia de José Ángel, de Paul, de Isabel y la de la docena de testimonios que acompañan a estas páginas es la de un éxito y un fracaso. Ejemplifica el triunfo de navarros que han sabido abrirse camino en el exterior y también la pérdida de talento que ello supone para la Comunidad foral. Y ahí, en esa dicotomía, el salón de actos de Civican los reunió ayer. Un centenar de hijos de la Comunidad foral que viven en la diáspora hicieron ayer un hueco en sus agendas de vuelta a casa por Navidad para participar en el II Encuentro NEXT para la ciudadanía navarra en el exterior.

Organizado por el departamento de Relaciones Ciudadanas del Gobierno foral y Fundación Caja Navarra, NEXT quiere convertirse en un punto de encuentro anual donde estrechar lazos con los profesionales navarros que tuvieron que partir. Y también en un foro donde plasmar las dificultades y los retos a los que se enfrentan ellos por un lado y la Comunidad foral para retornarlos por otro. Y dos ideas quedaron ayer resaltadas: la necesidad de mejorar la comunicación de y con los expatriados y la de contar con un censo fiable de los navarros en el exterior.

Porque precisamente al no existir éste los datos son muy distintos en cuanto a número; desde los casi 27.000 que ofrece el Censo Electoral de Residentes Ausentes a los 9.990 navarros que suma el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (Francia, EEUU, Argentina y Reino Unido encabezan los destinos). Y a todo ello se quiere poner fin mediante la estrategia NEXT que aprobó el Gobierno foral el pasado marzo.

Lo explicó Izaskun Goñi, directora general de política económica, empresarial y trabajo del Gobierno foral:“Tenemos una dificultad para localizaros a los navarros que estáis fuera. Hay un blog en el Plan Internacional Navarra donde reunimos vuestros currículums. Estamos construyendo la web Navarra Talent para que, junto con el portal NEXT, tengamos la posibilidad de reunir a más gente. De estar localizables para las empresas navarras internacionales que van a vuestros países y para las empresas navarras aquí si queréis volver. Y habrá ofertas de trabajo. En la próxima década, del 20 al 30, va a haber un déficit de profesionales enorme. Por la jubilación de la generación del Baby Boom y la aceleración de los cambios tecnológicos. Sois nuestro público objetivo para que volváis”.

2020, EL AÑO CLAVE

Corroboró la idea Mikel Irujo, director general de acción exterior del Gobierno foral, y anterior delegado en Bruselas: “La estrategia NEXT acaba de lanzar una página web, lo más importante es el registro. La estrategia consta de tres ejes: comunicación-conexión, retención y retorno y cooperación activa. 2020 es el año clave, el de la implementación de la estrategia. Para el segundo trimestre comenzará la segunda fase de implentación y comunicación con vosotros de manera activa”.

Y los navarros que viven en el exterior y que ayer llenaron el salón de actos de Civican lo corroboraron. Como José Ángel Ochoa Martínez, mendaviés e ingeniero biomédico en Finlandia. “Me gustaría volver aquí, pero lo que nos falta es comunicación entre nosotros. A mí me llaman muchos compañeros de la carrera y contactos para venirse a Finlandia. Pero mi pregunta es, ¿por qué no hacerlo aquí? Montarlo aquí, si somos unos ingenieros navarros maravillosos...”, dijo.

También Paul Zalduendo Etayo, periodista e historiador pamplonés que acaba de volver de Edimburgo y ahora trabaja en Barcelona, constató que “existe interés en fortalecer la red”.

El testimonio de Fracisco Miquelena, que tiene un hijo viviendo en el extranjero desde hace 7 años, fue más duro. “Él quiere volver y se ha presentado a varios puestos, pero no ha conseguido ninguna opción de trabajo en Navarra, ni para una entrevista siquiera. Él y sus amigos navarros son economistas en EEUU, dominan idiomas y quieren retornar. Pero algo falla cuando no les llaman ni para eso”, lamentó.

Ana Ollo, consejera de Relaciones Ciudadanas, recogió el guante al cerrar el acto: “La estrategia Next está precisamente para intentar resolver los grandes retos que habéis planteado hoy desde el público. Estamos trabajando en un plan de retorno de talento, pero también en generar una comunidad de navarros independientemente de donde vivan”.

Maite de la Torre Campo. Italia

 

 

Tras superar una oposición a administrador civil del Estado una vez completados sus estudios en Derecho, Maite de la Torre Campo comenzó a trabajar para el Ministerio de Administraciones Públicas y en Presidencia del Gobierno. Allí apareció la oportunidad de cubrir una plaza de consejera de Turismo en París en 1989 y desde entonces se dedica a “promover España como destino turístico en el extranjero”. Maite también ha residido en Milán y Roma aunque nunca ha renunciado a mantener el contacto con Pamplona, donde todavía reside su madre y cuatro hermanos. “Navarra, vista desde el extranjero, tiene un gran potencial tanto desde el punto de vista turístico como económico e industrial, pero no es suficientemente conocida”, apuntaba ayer. Valoraba como “muy interesante” el evento Next como herramienta para transferir el conocimiento acumulado por los navarros en otros países a aquellos otros que tienen planes de salir de la Comunidad foral por motivos laborales o educativos.

Miguel Troncoso Ferrer. Bélgica
 

Miguel Troncoso Ferrer, pamplonés de 50 años, encontraba ayer “muy positivo” que se organizase el evento Next para “crear redes” entre los navarros en el exterior y para “no perder el vínculo” con la tierra natal. Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, se encuentra afincado en Bruselas desde 1995, año en el que se desplazó a la capital belga para cursar un máster. Allí encontró trabajo en varios bufetes como especialista en Derecho de la Competencia y Derecho de la Unión Europea: “Primero en un despacho belga, después para otro francés y, finalmente, me eligieron para dirigir la oficina en Bruselas del despacho Gómez-Acebo y Pombo, cuya sede está en Madrid”. Este bufete lleva “los asuntos de clientes españoles con intereses en Europa”, así como aquellos de otros países de la UE que operan en España.

Nunca perdona un mínimo de dos escapadas al año a Navarra, una en Sanfermines y otra en Navidad, visitas a las que últimamente se han añadido otras de carácter profesional a Pamplona por asuntos encargados por el propio Gobierno foral. “Por ahora me quedo en Bruselas, donde estoy muy bien, pero no cierro la puerta a volver a Navarra si surge una buena oportunidad”, confesaba Miguel, que recordaba que gracias a los avances en las telecomunicaciones “se puede estar conectado al mundo en todas partes” y que en Pamplona “se vive muy bien”.

Amaia Zulaika Orozko. Escocia
 

El afán de que sus cuatro hijos escoceses no pierdan el vínculo con Navarra llevó ayer a Amaia Zulaika Orozko, pamplonesa de 53 años, a participar en el II Encuentro Next. Residente en Edimburgo desde 1997, a donde se trasladó tras contraer matrimonio con un auténtico highlander al que conoció en Inglaterra cuando cursaba un máster en Museología en 1991, trabaja como profesora de francés y castellano en un instituto de la capital escocesa. Aseguraba que aprovecha todas las oportunidades que se le presentan para volver a Navarra: “Perdí a mi padre hace poco y regreso con más frecuencia que antes, unas cinco veces al año, para estar más con mi madre. Hoy me acuerdo mucho de mi padre porque fue un navarro que estudió química en los años 50 y tuvo que marcharse a París para encontrar trabajo”.

Según relataba Amaia, su padre tuvo la suerte de terminar haciendo un doctorado en la Sorbona y, “casualidades de la vida”, conocer allí a su futura mujer, también navarra. La pareja terminó volviendo a Pamplona, donde crió a sus cuatro hijas inculcándoles “la importancia de los idiomas” y animándolas “a salir fuera”. Aunque reconocía que las posibilidades de retornar eran “complicadas”, Amaia añadía que siempre ha tenido “el runrún metido en la cabeza”. Sí le haría ilusión que su hijo mayor, de 18 años, estudiara en Pamplona con un Erasmus, aunque el brexit complicaba estos planes.

Javier Martínez López. Dinamarca
 

“Como muchos de mis compañeros, me fui de Erasmus a Dinamarca en 2007 y después estiré mi estancia un año más con una beca de introducción al mundo de la empresa”, explicaba ayer Javier Martínez López, pamplonés de 38 años que ha retornado y estaba preparando unas oposiciones como profesor de Geografía e Historia. No regresó directamente del país nórdico a España, ya que antes de volver residió ocho años en Bélgica trabajando como profesor de castellano en escuelas para adultos, además de un contrato de tres meses en Gran Bretaña, antes de retornar a casa en 2017. “La experiencia en el extranjero es muy recomendable a todo el mundo porque abre la mente. El programa Erasmus es una herramienta excelente que debe aprovecharse porque permite hacer contactos y explorar oportunidades profesionales”, sintetizaba.

Aunque hizo el esfuerzo por aprender holandés, al vivir en la parte flamenca de Bélgica, y danés, señalaba que era mejor priorizar el inglés como llave para comunicarse y trabajar en el exterior. Javier explicaba que, en su entorno, eran comunes las estancias en el extranjero y ponía el ejemplo de su propio hermano, Yago, que trabaja en Bélgica como enfermero por sugerencia suya. Para Javier el evento Next resultaba “muy interesante” como embrión gracias al que, en los próximos años, será posible establecer una red de seguridad para que “la gente pueda volver a Navarra”, además de aprovechar sus conexiones establecidas en el extranjero.

Beatriz Irala Aliaga. Bélgica
 

Una beca ICEX permitió a Beatriz Irala Aliaga quedarse a trabajar en Bruselas desde 2004. Primero le contrataron en la Oficina Económica de la embajada española y, posteriormente, en una consultora norteamericana, la Comisión Europea durante ocho años y, desde hace un año y medio, en la delegación del Gobierno de Navarra en la capital belga. Titulada en Derecho y LADE, aseguraba que no dejaba pasar más de “mes y medio” entre sus viajes a Navarra para visitar a la familia. Aunque se planteaba volver a Pamplona en algún momento, ayer reconocía que no tenía fecha para poner en marcha sus planes, que los situaba “en el largo plazo”. En ese sentido, sus actuales responsabilidades profesionales seguían siendo un estímulo para continuar en Bruselas, donde hace pocos meses nació su única hija: “Ahora estoy haciendo lo que más me gusta y la experiencia es muy positiva”. En el entorno de amistades de Beatriz se habían hecho comunes las estancias en el extranjero tanto por motivos laborales como para mejorar la formación y los idiomas. “Todas mis mejores amigas han estado trabajando en otros países y algunas han vuelto”, admitía con un poco de envidia. No obstante, matizaba que haber vivido en el extranjero no era “mejor o peor” que haberse quedado en Navarra y aseguraba que, principalmente, la experiencia en otros países servía para apreciar “más si cabe” lo que había en casa.

Pablo e Íñigo Rípodas. EE UU y Finlandia
 

Los hermanos Pablo e Íñigo Rípodas Laquidáin, de 23 y 27 años, son el ejemplo perfecto de quienes persisten en alcanzar sus sueños profesionales aunque ello implique vivir muy lejos de sus seres queridos. El primero, que reside en Detroit, terminó sus estudios como ingeniero industrial en EE UU, que compatibilizó con una beca como jugador de fútbol, y ahora estaba cursando un máster en gestión de ingeniería que preveía terminar en mayo del año que viene. “Si todo va bien, espero quedarme a trabajar los próximos tres años con el visado que tengo en la delegación norteamericana del grupo Antolín”, explicaba ayer tras asistir al evento Next. Lo que tenía meridianamente claro es el deseo “al 100%” de volver a Pamplona en cuanto pudiera optar a un buen puesto de trabajo. Y a 6.798 kilómetros continuaba trabajando su hermano Íñigo en la localidad finlandesa de Jyväskylä, donde radica el equipo Toyota que participa en el Campeonato del Mundo de Rallies. Allí ya acumulaba cuatro años de experiencia como ingeniero de diseño: “Estoy cada vez más integrado en el país y el trabajo”. Íñigo señalaba ayer que con el inglés era perfectamente posible desenvolverse en el país escandinavo y apuntaba que el finlandés era un idioma “muy complicado”. Pese a que le había dedicado dos años de esfuerzo, reconocía que era incapaz de hablarlo: “Lo empleo para entender algunas expresiones y defenderme en situaciones cotidianas”.

 

 

 

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