Más de 15.000 personas llenan Pamplona de solidaridad con las afectadas por el cáncer de mama
Miles de personas se han sumado corriendo, trotando, andando, en silleta, patinete, y con perros vestidos con la camiseta de Saray
Actualizado el 28/10/2019 a las 07:37
La Asociación Saray contra el cáncer de mama rompió ayer todos sus récords de asistencia y logró convocar a más de 15.000 personas en su VIII Carrera solidaria. El centro Pamplona se tiñó de rosa en un evento transversal, festivo y familiar para sensibilizar contra una enfermedad que mata cada 90 minutos a una mujer en el mundo. El rosa tiene aquí una dimensión de género -afecta a menos de un 1% de los hombres-, pero también de esperanza y apoyo para las 410 navarras que cada año son diagnosticadas con esta dolencia. Aunque el índice de supervivencia roza el 90%, el tratamiento deja secuelas físicas y psicológicas.
“Por ellas, por vosotras, por nosotras”. La megafonía del evento repetía uno de los lemas de este año en una Plaza del Castillo gobernada por el color rosa. El diseño de las camisetas de este año incidía en las consecuencias físicas de la enfermedad -un pecho extirpado- y lanzaba un mensaje de ánimo a las pacientes afectadas, que en España suman 33.000. “Va por vosotras”, podía leerse en el reverso de la camiseta.
Conchi Biurrun es miembro de la Junta de Saray y tesorera de la entidad. Ayer, a unos pocos minutos del inicio de la carrera, se felicitaba por una convocatoria que ha dinamitado los mejores pronósticos y que solo en ocho años de vida ha logrado triplicar su participación. “El sentimiento es de mucha emoción y agradecimiento. La sociedad navarra apoya este evento. Los 15.000 dorsales, que se han vendido a 5 euros, se agotaron ayer (por el sábado). Mucha gente va a salir sin dorsales”, describía esta exenferma a quien el cáncer le puso en jaque hace nueve años.
“¿Qué recuerdo me queda de aquello? Pues la verdad es que es bonito por todo el apoyo y el cariño que recibí de familiares y amigos”, continúa. Y es esa una de las banderas de Saray: el apoyo a los enfermos y también a sus familiares. La recaudación lograda con la carrera de ayer -muchos de los participantes hacen donativos más allá de los 5 euros del dorsal- se destinarán a la investigación para lograr tratamientos menos agresivos.
Faltan pocos minutos para las 11 de la mañana y una muchedumbre de rosa aguarda entre dos arcos de control el inicio de la carrera. En la Plaza del Castillo varias jóvenes ensayan coreografías, mientras los niños descargan su vitalidad en los hinchables o en las atracciones que instala Kaiku, una de las marcas colaboradoras con este evento, que ayer obsequiaba con leche a los participantes en la carrera. Se trata de un evento familiar, que trasciende la incidencia de género y que despierta la solidaridad de los hombres, ayer muy numerosos.
Carmen García Irurita, de 82 años y su hija Ana, de 54, esperan a que pase el grueso de participantes. Cuando todavía no ha salido el total de corredores, algunos ya han cumplimentado los cinco kilómetros de una marcha que no busca la competitividad, sino la solidaridad. “Nosotras lo haremos en bici. Por eso esperamos a que salga todo el mundo. Aunque no nos ha tocado a nosotras, la enfermedad siempre está cerca y tenemos amigas que han pasado por ello”, dicen madre e hija.

