Ultrasonidos e inmunoterapia, técnicas más prometedoras contra el Parkinson
La directora de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra, Mari Cruz Rodríguez, imparte este lunes en Pamplona la conferencia 'Tratamientos más avanzados para la enfermedad del Parkinson'


Publicado el 07/10/2019 a las 14:25
La utilización de ultrasonidos de alta frecuencia, una técnica que ya ha comenzado a aplicarse, y la inmunoterapia para la eliminación de determinadas proteínas en el cerebro, que está todavía en fase de investigación, son algunas de las terapias más prometedoras para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.
En este momento, ha explicado la directora de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra, Mari Cruz Rodríguez, los avances más importantes están teniendo lugar en dos líneas: las terapias sintomáticas ya conocidas, pero con notables mejoras, y la investigación en técnicas que pretenden modificar el curso de la enfermedad.
Rodríguez, quien imparte este lunes en Pamplona la conferencia "Tratamientos más avanzados para la enfermedad del Parkinson", ha subrayado que las nuevas técnicas de ultrasonidos de alta frecuencia (HIFU) permiten tratar, sin necesidad de cirugía, a pacientes con la enfermedad ya avanzada o a aquellos que tienen temblores resistentes al tratamiento farmacológico.
Dentro del cerebro, ha explicado, "hay estructuras que funcionan muy mal por tener enfermedad de Parkinson y hay que 'apagar' esas señales erróneas que están provocando los síntomas de la enfermedad".
Hasta ahora, la única alternativa era la colocación de electrodos dentro del cerebro. No se trata de una intervención sencilla: "Son zonas subcorticales, que están bien dentro del cerebro, no son superficiales. Hay que colocarlos unos cuantos centímetros por debajo de lo que es la superficie del cerebro", ha indicado.
Sin embargo, ha comentado, ya se está aplicando una técnica que consiste en focalizar ultrasonidos en esos puntos del cerebro en los que hasta ahora se colocaban los electrodos. Al paciente, mientras se le hace una resonancia magnética, se le coloca un casco de ultrasonidos y se realizan "lesiones" (termocoagulaciones), que eliminan esa actividad neuronal aberrante.
Con la técnica tradicional, también hay grandes avances en la manera de realizar estimulaciones, dirigiendo la corriente eléctrica de una forma mucho más concreta y personalizada hacia las dianas o zonas del cerebro que se quiere tratar.
Incluso, ha agregado, pronto llegará a la práctica clínica una técnica de estimulación eléctrica que va variando en función del estado del paciente en cada momento, mediante sensores en las extremidades o dentro del cerebro.
Así, según la actividad cerebral o si el paciente tiene temblores o torpeza, la estimulación eléctrica va a ser diferente, adaptada a cada momento.
"La estimulación es continua, no es como en un problema cardíaco, en el que el corazón entra en un ritmo diferente y entonces tiene que entrar el marcapasos, aquí el estimulador actúa todo el rato, pero de manera diferente en cada momento", ha señalado la neuróloga.
En la segunda línea de investigación, la que trata de modificar el curso de la enfermedad, hay ensayos clínicos con anticuerpos que sean capaces de eliminar unas proteínas que se depositan en el cerebro de manera anómala y que pueden hacer que la enfermedad siga progresando.