El terrorista reincidente de Navarra no fue condenado a la expulsión
La Fiscalía pidió 14 años de cárcel para El Mourabit, pero la sala solo le impuso tres y otros tres de libertad vigilada


Actualizado el 17/07/2019 a las 11:26
El pasado 13 de julio la Guardia Civil, con ayuda del CNI, detuvo en un polígono de Pamplona al marroquí Allal El Mourabit, acusado de enaltecimiento del terrorismo y adoctrinamiento yihadista. El Mourabit ya había sido arrestado en noviembre de 2016 y estuvo condenado por idénticos delitos. Sin embargo, la Audiencia Nacional no le impuso la expulsión del territorio nacional, según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, porque tiene nacionalidad española.
El caso de El Mourabit contrasta abiertamente con el del imán de Yassine Lafraiki, del centro islámico de la localidad navarra de Corella, al que, sin llegar a ser nunca procesado (y mucho menos condenado) por yihadismo sí que cumple una 'pena' de diez años de destierro en Marruecos por una sanción administrativa de la ley de extranjería. De acuerdo con el fallo que dictó en 22 de noviembre de 2018 la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, la Fiscalía, única acusación presente en este procedimiento, nunca pidió que El Mourabit fuera expulsado tras el cumplimiento de la condena.
El Ministerio Público, eso sí, reclamó la imposición de una pena mucho más grave de la que finalmente cumplió. La Fiscalía pidió que fuera encarcelado más de 14 años por un delito de adoctrinamiento y autoadoctrinamiento terrorista y dos delitos de traslado a zona terrorista por sus viajes en 2014 y 2016 a Turquía para intentar sin éxioto unirse a las filas del Daesh o del Frente Al Nusra en Siria.
Sin embargo, los jueces no consideraron probado que el acusado fuera un adoctrinador y solo le condenaron a dos años por enaltecimiento terrorista (la pena más suave) y un año como responsable de un solo delito de traslado en grado de tentativa a territorio terrorista.
La sala le impuso adicionalmente una pena de inhabilitación absoluta de diez años de prisión y tres años más de libertad vigilada, pero sin la obligación de abandonar el territorio nacional.
Precisamente, esa libertad vigilada -explicaron fuentes de la investigación- fue la que permitió constatar que el expreso se había reenganchado por completo a su anterior vida yihadista.
Te puede interesar
