GALARDONES
Premio a la psicóloga Adriana Goñi por su investigación sobre el suicidio
Lo concede Mª Antonia Soto y su marido, Carlos Gonzalo (hija y yerno del doctor Federico Soto), y el Colegio de Médicos


Publicado el 30/05/2019 a las 09:58
La psicóloga clínica Adriana Goñi, directora del Hospital de Día Psicogeriátrico de la Red de Salud Mental, recibió este mércoles 29 de mayo en el Colegio de Médicos de Navarra el Premio Federico Soto a la investigación del suicidio en Navarra. Su trabajo se centra en los pacientes que han intentado quitarse la vida, comparando los resultados de aquellos a los que se ha realizado un seguimiento telefónico posterior con los que han recibido un tratamiento estándar, sin esas llamadas posteriores. El premio, dotado de 3.000 euros, lo conceden María Antonia Soto y Carlos Gonzalo, hija y yerno del fallecido Federico Soto, que durante 42 años fue director del Hospital Psiquiátrico de Pamplona, y la Fundación Colegio de Mëdicos de Navarra.
El presidente del colegio, Rafael Teijeira, calificó de “magnífica” la investigación, y glosó la figura de Federico Soto, que durante 42 años dirigió el entonces llamado Manicomio. “Solo esto es motivo suficiente para ocupar un lugar privilegiado en la historia de la psiquiatría en Navarra, y más allá de Navarra”, resaltó Teijeira, quien añadió que “enfermos de otras provincias acudían a su consulta externa atraídos por su fama y por su personalidad”.
Soto tuvo diez hijos, dos de los cuales fallecieron. La mayor, María Antonia Soto Carasa, enfermera, y su marido, Carlos Gonzalo Guisande, médico, quisieron mantener su memoria promoviendo este premio, destinado a la investigación del suicidio, uno de los temas que más le preocupó. “Como médico, lo que buscaba era sanar, y especialmente a los pacientes que podían ser víctimas de su sufrimiento. No deja de ser una paradoja que cuando el avance de la ciencia, la medicina y la sanidad está consiguiendo un alargamiento de la vida, asistamos al incremento del número de personas que deciden quitársela”, afirmó María Antonia Soto.
La premiada, Adriana Goñi, explicó que este proyecto es una continuidad de anteriores trabajos que ha realizado con su equipo, en los que descubrieron que en el 30% de los suicidios había intentos previos, por lo que vieron de interés trabajar las tentativas. Con la investigación premiada, ya en marcha, buscan “evaluar la efectividad de una intervención telefónica sistemática, estructurada y breve que pretende reducir la repetición de la conducta suicida, favorecer la adherencia terapéutica al sistema sanitario y contribuir a la reducción de la tasa de suicidio”.
Es una intervención que se propone a todos pacientes mayores de 18 años atendidos en Urgencias por un intento de suicidio y que a lo largo del siguiente año reciben seis llamadas protocolizadas de una enfermera especialista.
Por mi experiencia y conocimiento de otras comunidades que ya lo han evaluado sí que han demostrado que se produce una reducción de la repetición, al menos en el primer año. En Cataluña ya han estudiado qué ocurría con esas personas a los cinco años y el efecto no se mantenía. En el primer año sí se produjo esa reducción.
¿Por qué es tan vulnerable ese momento posterior a una tentativa de suicidio?
Tenemos dos momentos muy vulnerables en los intentos de suicidio. Uno es al alta de la atención en urgencias, y otro es alta de la hospitalización psiquiátrica cuando el paciente ha estado ingresado. ¿Por qué son vulnerables? Yo imagino que porque aparentemente el paciente está mejor, está más equilibrado, más estable psicopatológicamente, si eso es lo que le llevó a la crisis suicida, pero le dejamos un poco, la comunidad, sin demasiados apoyos. Y puede ser uno de los factores que influyen para la recurrencia de la conducta. Las transiciones las tenemos que hacer de una manera muy cuidadosa y progresiva.
La persona que intentado suicidarse, ¿qué recibe al otro lado del teléfono?
Apoyo, acompañamiento, gestión de la crisis, si tuviera, e incluso puede solicitar un adelanto de la cita prevista con su referente en el centro de salud mental, o incluso ponerse en contacto con los servicios de urgencia porque le está verbalizando que no se encuentra bien y que tiene ideas de suicidio. Puede encontrar muchas cosas.
El programa de seguimiento telefónico lleva más de un año. ¿Qué resultados está dando?
Tenemos algún resultado de los 50 pacientes que ya acabaron el año y no hemos tenido en esos 50 primeros casos ningún suicidio, y sí hemos tenido una recurrencia importante de la conducta, más en mujeres y en hombres. El 80% han sido sobreingestas farmacológicas.
¿De cuántas tentativas hablamos año en Navarra?
Del 1 de noviembre de 2017 a diciembre de 2018, se han registrado 192 pacientes, lo que vienen a ser de 15 a 20 intentos de suicidio atendidos en el Complejo Hospitalario cada mes.
¿Qué suponen incentivos como este premio en la prevención del suicidio, por lo general arrinconada en inversiones económicas?
Lo he recibido con muchísima emoción. La familia me ha regalado un artículo escrito por su padre en Diario de Navarra en 1987 en el que el titular decía: “Entre 25 y 30 suicidios al año en Navarra”. Saben que a su padre le preocupó muchísimo el tema del suicidio y que hayan hecho esta donación para la investigación les honra.
Ese titular habla de 25 a 30 casos al año y ahora se ronda el medio centenar, ¿han aumentado o es que han mejorado los registros?
Los registros son mejores, en aquella época no tenían acceso a buenos registros.
¿Y en cuánto a la prevención se está avanzando también?
Estamos avanzando poco. Tenemos que invertir más dinero, más recursos humanos, crear un plan, crear una estructura... para creernos de verdad que podemos hacer más acciones preventivas.