El reportero Marc Marginedas ve la libertad de expresión en un momento crítico
Así lo ha asegura el corresponsal de guerra Marc Marginedas al recibir este jueves el premio Luka Brajnovic de la Comunicación de la Universidad de Navarra


Actualizado el 02/05/2019 a las 15:16
El corresponsal de guerra Marc Marginedas ha asegurado al recibir este jueves el premio Luka Brajnovic de la Comunicación de la Universidad de Navarra que la libertad de expresión atraviesa un momento crítico.
"Razones hay y muchas para inquietarse", ha dicho, y reivindicado la ética en la información porque su ausencia "degenera en manipulación y desinformación".
Secuestrado en 2013 por el ISIS en Siria, un hecho al que Marginedas no ha dado relevancia en su discurso, sí ha recordado a sus compañeros de cautiverio "humillados" y leyendo obligados una declaración propagandística antes de ser asesinados, imágenes que "no aportaban nada" desde el punto de vista informativo pero atrajeron a una audiencia "ávida de morbo".
Así, ha denunciado, los medios se convirtieron "en caja de resonancia de una sesgada visión" de la religión islámica, "exactamente lo que querían los secuestradores", lo que le ha llevado a subrayar la "obligación" de todo periodista no solo de decir sino además de asumir la "responsabilidad" por las consecuencias que pueden acarrear las informaciones.
Ha reivindicado además la obligación de todo periodista de "hacerse con la verdad, de aprehenderla y transmitirla" porque "no existen hechos alternativos, ni realidades paralelas. Lo que ha sucedido, ha sucedido y no es opinable".
Para Margineda, la verdad es "el mínimo común denominador a partir del cual cada ciudadano construye sus opiniones".
"El ataque que sufre la verdad en estos tiempos de manipulación y confusión es tan severo que incluso ha aparecido la noción hechos alternativos cuando el resultado del trabajo de los periodistas incomoda o contradice los intereses de mandatarios, políticos o sus portavoces", ha subrayado.
En este sentido ha advertido de que las "sofisticadas tentativas de desinformación no son únicamente el recurso que emplea un régimen autócrata, un presidente corrupto o los miembros sin escrúpulos de una campaña política determinada para avanzar sus posiciones en el ámbito de la política internacional o europea" sino que "se están extendiendo por todo el mundo y hoy ningún país se libra de ellas, después de haberse comprobado su enorme efectividad y recorrido".
Y como ejemplo ha citado los 10 millones de ciudadanos que en las semanas previas a las elecciones generales del pasado día 28 recibieron por WhatsApp bulos de mensaje o audio y "las mentiras, medias verdades e inexactitudes que los candidatos de los cuatro principales partidos políticos españoles verbalizaron durante los dos debates televisivos que mantuvieron".