Balance de legislatura
Expertos alertan de una “fractura social” en torno al euskera
‘Diario de Navarra’ acogió el foro ‘DN en Vivo’ de balance de la legislatura sobre política lingüística


Actualizado el 11/04/2019 a las 06:00
Unas voces en contra de la gestión del actual Gobierno foral en favor del euskera, otras de respaldo a la misma y distintos niveles en la escala de vehemencia a la hora de manifestar las ideas. El foro DN en Vivo que Diario de Navarra acogió ayer en sus instalaciones de Cordovilla sirvió de muestra de cómo vive la sociedad una de las principales polémicas de la legislatura. Una Política Lingüística que, durante cerca de dos horas, fue abordada por cinco ponentes: Ángel García-Sanz Marcotegui, catedrático de Historia Contemporánea en la UPNA; Izaskun Arratibel, miembro de Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos y expresidenta de la Federación de Ikastolas; María José Anaut, secretaria del sector de Educación en UGT; Iñaki Iriarte, profesor en la Universidad del País Vasco; y Eduardo Gil Bera, Premio Euskadi de Literatura.
La existencia o la amenaza de una división social en Navarra en torno al euskera fue un argumento destacado por varios de los intervinientes en el debate, abierto a la participación del público tanto de manera presencial como a través de Internet y WhatsApp. “Estos últimos años ha faltado un debate serio para fijar la naturaleza del problema. Si no nos podemos de acuerdo en qué estamos tratando, es muy difícil que nos pongamos de acuerdo en diseñar políticas al respecto. En el diseño de una política lingüística sobre el euskera tienen que participar los euskaldunes, los euskaltzales, los interesados en su recuperación, y los que tan legítimamente piensan que no es una prioridad o directamente están en contra. Y esta tarea es urgente porque, si no, la fractura social está servida”, manifestó García-Sanz Marcotegui de cara a un futuro que Iñaki Iriarte consideró ya presente: “Veo una fractura social, cuando el objetivo debe ser la paz lingüística. Para ella, y aunque quizás del todo sea imposible, hay que despolitizar el euskera”. El docente de la UPV, parlamentario de UPN durante la última legislatura hasta que dejó el escaño por motivos personales, insistió en la necesidad de una “paz lingüística”. “Necesitamos escucharnos, sobre la base del respeto a la libertad personal y la realidad cultural e identitaria”, dijo Iriarte, quien tildó de “equivocada” la legislatura a punto de finalizar. “En el Gobierno existe el convencimiento de que el euskera es el eje de nuestra identidad y es erróneo su criterio de que con el euskera hay que recuperar el terreno perdido”, argumentó, para sentenciar que “una lengua no puede recuperar terreno a costa de otra”.
El contrapunto lo representó Izaskun Arratibel, para quien la política lingüística desarrollada por el Ejecutivo en los últimos cuatro años se ha caracterizado por ser “activa, equitativa y ponderada”. “Hay política lingüística porque hay una lengua minorizada. Algo está pasando con el euskera”, defendió Arratibel, quien, aunque aseguró no creer que “las cosas estén tan crispadas como se presentan”, propuso “huir de la confrontación y del enquistamiento” y llamó a la búsqueda de un “consenso”. “En un contexto de mayor proximidad, intimidad y tranquilidad, la sensibilidad que demuestra la gente con este tema es muy diferente”, apuntó la expresidenta de San Fermin Ikastola.
María José Anaut, de UGT, aclaró que su sindicato apoya “muchas de las medidas de fomento del euskera” que se vienen realizando en Navarra “desde hace décadas”, pero declaró que “el mantenimiento del acervo cultural no debe confundirse con la pretensión de alcanzar una sociedad bilingüe o dual que no se corresponde con la necesidad ni con la realidad sociolingüística navarra”.
La contundencia corrió a cargo del escritor Gil Bera, tudelano afincado en Narbarte: “La sociedad navarra no puede admitir, sin una renuncia suicida al sentido común, que haya navarros con mayor derecho en virtud de su conocimiento homologado de una lengua minoritaria”.