El 90% de la red de carreteras de Navarra se limita desde hoy a los 90 km/h
La velocidad máxima será común en los 3.454 kilómetros de la red de Navarra que cuentan con una sola calzada, el 90%


Actualizado el 29/01/2019 a las 09:05
El límite máximo de velocidad a 90 km/h en todas las carreteras convencionales de la red viaria (es decir, de un carril por sentido y sin desdoblar) para coches, motos y autobuses entra en vigor hoy. En el caso de la Comunidad foral la medida, que fue aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 28 de diciembre y la primera de un paquete de reformas puntuales que prepara la Dirección General de Tráfico (DGT) para los próximos meses, afecta a casi el 90% de los kilómetros de vías interurbanas que recorren la Comunidad foral.
En concreto, según detalló el delegado del Gobierno en Navarra, José Luis Arasti, afecta a 3.454 de los 3.860 kilómetros de la red viaria. Sólo quedan fuera del nuevo límite las autovías, autopistas, libres y de peaje, y zonas multicarril que, según los datos de cierre de 2017 publicados por el Ministerio de Fomento, suponen en conjunto apenas 406 kilómetros.
De esta forma, se rebaja en 10 kilómetros la velocidad que hasta ahora se permitía para vehículos y motocicletas en aquellas vías que contaran con un arcén de, al menos, 1,5 metros.
Ha sido el Gobierno foral, titular de la práctica totalidad de estas vías, quien ha procedido a lo largo de las últimas semanas a la retirada de las señales con el antiguo límite de velocidad. En total, según la información facilitada por el departamento de Desarrollo Económico, 107 señales que se encontraban repartidas a lo largo de cinco carreteras de la red viaria foral: la N-113, la N-121, la N-240-A, la NA-132, la NA-134 y la NA-8411. Hay que tener en cuenta que las carreteras que hasta el pasado 13 de diciembre acumulaban en la Comunidad foral el mayor número de víctimas mortales son la N-121-A y N121, ambas con cuatro accidentes mortales que se saldaron con nueve fallecidos, y la N134, con dos accidentes y tres víctimas mortales.
Renovación de señales
Los trabajos que se han llevado a cabo para adaptar las carreteras a la nueva normativa vial, según explica Juan Serrano, responsable del área de Conservación, habían finalizado a fecha de 23 de enero y conllevaron la retirada de otras 16 señales de fin de prohibición (R-502) y la instalación de 19 señales nuevas (R-500 y R501) que fueron necesarias para adaptar los tramos de final de limitación.
Unas actuaciones que explican que Interior optara en diciembre por posponer al mes posterior a su publicación en el Boletín Oficial del Estado la entrada en vigor del Real Decreto para, de esta forma, dar tiempo a los titulares de las carreteras a proceder al cambio de señalización en las vías afectadas.
Arasti compareció en rueda de prensa para explicar todo lo concerniente a la entrada en vigor de la reforma. Lo hizo en compañía de la jefa provincial de Tráfico en Navarra, Belén Santamaría, y del comandante de la Unidad de Tráfico de la Guardia Civil en Navarra, Agustín Aznárez. No asistió ningún representante del Gobierno foral ni de Policía Foral aunque su presencia sí estaba prevista.
Según explicó el delegado, la modificación del artículo 48 del Reglamento General de Circulación, referido a los límites de velocidad en las carreteras convencionales, busca un triple objetivo. El principal, “reducir la siniestralidad vial y cumplir el objetivo marcado en la estrategia de Seguridad Vial 2011-2020 de bajar a 37 la tasa de fallecidos en accidente de tráfico por millón de habitantes. Una tasa que en 2017 fue de 39 en el conjunto de España, pero que en Navarra llegó a 43. “Para cumplir ese objetivo, en la Comunidad foral no debería haber más de 23 fallecidos en vías interurbanas y urbanas”. Un dato alejado de los 28 fallecidos registrados en 2018 sólo en las vías interurbanas, 13 más que en 2017.
Según los datos recogidos en el Balance de seguridad vial 2018, el 86% de los siniestros se concentró en las carreteras convencionales, donde murieron 24 personas, 10 más que el año anterior. Nueve de los fallecidos lo fueron a causa de una colisión frontal, ocho por salidas de vía, cinco por colisión lateral y dos por atropello a peatón. En vías de gran capacidad murieron cuatro personas, tres más que en 2017, mientras que las vías urbanas registraron cinco fallecidos, seis menos que el año anterior.
Velocidades homogéneas
El segundo de los objetivos que se persiguen es reducir la diferencia de velocidad entre vehículos de transporte de viajeros y mercancías respecto de los turismos. Según diferentes estudios, los vehículos que circulan a velocidades dispares de la media de la vía, como pueden ser los camiones en relación a coches y motos, son más susceptibles de provocar un accidente, con una probabilidad seis veces mayor que si estos vehículos circularan a la media del resto. Del mismo modo, velocidades de circulación más homogéneas favorecen la fluidez del tráfico. Y, de hecho, como apuntó Arasti, los países de la Unión Europea con menores tasas de fallecidos en accidente de tráfico por millón de habitantes tiene un diferencial de límite de velocidad entre vehículos ligeros y pesados, en carreteras convencionales, que oscila entre el 0 y los 10 kilómetros hora.
Así, desde este martes se igualará el límite de velocidad en todas las carreteras convencionales a 90 km/h para coches, motos, autobuses, autocaravanas de masa máxima autorizada igual o inferior a 3.500 kilos, pick-up, vehículos derivados de turismos y vehículos mixtos adaptables. En el caso de los autobuses, la limitación genérica de velocidad a 90 km/h es debido a la baja siniestralidad continuada de este tipo de vehículos, que en el caso de España tiene un ratio de fallecidos /tipo de vehículos (autobús) un 40% inferior al ratio total de la Unión Europea. El tope será de 80 km/h para camiones, tractocamiones, furgonetas, autocaravanas de masa máxima autorizada superior a 3.500 kilos, vehículos articulados, automóviles con remolque y resto de vehículos.
Hasta ahora, las velocidades máximas variaban entre los 100 km/h para automóviles y motocicletas, los 90 km/h para autobuses y furgonetas, y los 80 km/h para camiones en las carreteras convencionales con al menos 1,5 metros de anchura de arcén o con más de un carril para alguno de los sentidos de circulación, y 90 km/h para coches y motos, 80 km/h para autobuses y furgonetas y 70 km/h para camiones en el resto de las vías secundarias.
El tercero objetivo que se persigue, concluye el delegado, es avanzar hacia un “sistema seguro vial”, que consiste en tratar de minimizar las consecuencias negativas de un potencial accidente en vías donde puede haber una colisión frontal, una de las más frecuentes en la Comunidad foral en el caso de los accidentes mortales. “Si se reduce la velocidad, es de esperar que el impacto en caso de siniestro sea menor”, expone Arasti asegurando que a 90 Km/h se requieren 70 metros para frenar, pero a 100 km/h 84 metros y que esas distancias aumentan un 70% si el suelo está mojado.
Desde principios de los 80
Los límites de velocidad que ahora se modifican se fijaron a principios de los años 80 del siglo pasado, cuando la red viaria española no tenía casi kilómetros de alta capacidad, situación, aseguran desde el Ministerio del Interior, muy distinta a la actual.
La nueva normativa se asemeja a la de muchos países europeos, desde Francia a Bélgica, pasando por Italia o Portugal. Alemania, Austria, Polonia, Rumania e Irlanda, con una velocidad de 100 km/h son una excepción. En el extremo opuesto se sitúan Noruega, Finlandia y Dinamarca, donde el límite está en los 80 km/h en las vías convencionales, y Suecia, aún más extremo, donde está prohibido circular a más de 70 km/h en esas carreteras.
Desde Delegación de Gobierno se apuntaba ayer que aunque la medida es importante, será necesario combinarla con otras acciones de mejora de las infraestructuras y trabajar en la conservación y mantenimiento de las carreteras donde, señaló, en los últimos años ha habido un “notable déficit de inversión”.