PAMPLONA

La despedida de la artista pamplonesa Susana Ortiz en una conmovedora esquela

La cantante, pianista y bailarina, de 45 años, falleció este domingo

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La despedida de la artista pamplonesa Susana Ortiz en una conmovedora esquela
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DIARIO DE NAVARRA. PAMPLONA

Actualizado el 13/11/2018 a las 14:18

La esquela de la pamplonesa Susana Ortiz Urbeltz, publicada este domingo en medios locales como Diario de Navarra, contenía un conmovedor mensaje junto a una clave de sol: “Ane, cuida a Niko bonita. Jotis y María, cuidad a mis sobrinos!! Jesusiko, sin ti habría durado cinco minutos, amor infinito. Papi, ve quedándote con pistas que esto está lleno de candados. Mami, ya me han dicho por aquí que no hay nadie que se parezca a ti. Gracias por los 45 años que me has regalado, no ha existido mami igual. A bailar!!!!!!”.

Mientras su familia digiere el dolor como puede, el recado y la despedida de esta antigua alumna de la ikastola San Fermin resuenan en diversos escenarios artísticos de la capital navarra.

Nacida en el seno de una familia muy vinculada a la música, Ortiz creció cantando, tocando el piano, bailando y enseñando a bailar en localidades como Olaz o Noáin. En las redes sociales, por ejemplo, destacan su trabajo incansable “por acercar la música a los pamploneses”. Antigua miembro del grupo Elfenthaler, tal y como recuerda la artista Maider Itoiz, también resaltan una actuación junto a Coque Malla en el bar Subsuelo de Pamplona o su manera de "desplazarse por la pista". 

 

Su vacío se dejará sentir especialmente en las pistas. El instructor de baile pamplonés Juan Carlos Moreno rememora que la conoció hace unos 20 años, cuando ella se inició con los bailes latinos. Con Ortiz compartió escenarios y también la tuvo como alumna. “Le encantaba bailar y enseñar. Era alegre, extrovertida”, describe.

Moreno dejó de verla durante unos dos o tres años, según informa. Coincidió con el diagnóstico de la enfermedad. Pero en los últimos meses, Ortiz, hija del director de la Coral de Oberena, había regresado a bailar, particularmente, la kizomba, un baile íntimo que le encantaba. Así lo constata también otro músico y bailarín, Ramón Jáuregui, quien sin ser consciente, compartió con Ortiz sus últimos bailes: “Tenía un don artístico, mucha sensibilidad... y se venía arriba al bailar".

Así la recordarán muchos, bailando. Mientras otros, con "los zapatos y el suelo bajo sus pies temblando", no olvidarán las dos últimas palabras recogidas en el mensaje que Susana Ortiz dejó escrito en su esquela: "...A bailar!!!!!". 

 

 

 

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