Un periodista de Diario de Navarra acompaña a la caravana de inmigrantes que se dirige a EE UU
El fotoperiodista Iván Benítez tratará de responder a estas preguntas, poniendo ojos y voz a estas personas que emigran en una serie de artículos y reportajes multimedia que se publicarán tanto en DN+ como en la edición impresa


Actualizado el 12/11/2018 a las 06:00
La ONG Alboan ha invitado a un periodista de Diario de Navarra a viajar a México y Honduras para acompañar a las miles de personas que conforman la Caravana Inmigrante en su camino haca la frontera con Estados Unidos. Hombres, mujeres, niños y niñas que huyen del llamado Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) para salvar sus vidas.
¿Por qué huyen? ¿Cómo es su vida en la caravana migrante? ¿Qué se han encontrado por el camino? ¿Qué esperan encontrarse al llegar a la frontera con Estados Unidos? ¿Qué llevan en sus “maletas”?...
¿Por qué es importante que un periódico local viaje hasta allá y lo cuente?
Durante 8 días, desde este lunes, el fotoperiodista Iván Benítez tratará de responder a estas preguntas, poniendo ojos y voz a estas personas que emigran en una serie de artículos y reportajes multimedia que se publicarán tanto en DN+ como en la edición impresa.
Ante esta pregunta, la Técnico en Cooperación de Alboan, Txaro Hernández, explica que la migración forzada es un fenómeno mundial del que nadie, ninguna persona podemos permanecer ajenas y en el que todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad. “La caravana hondureña es una expresión más que evidencia y cuestiona la crisis por la que pasa nuestro modelo de desarrollo. El modelo económico imperante profundiza, perpetúa desigualdades y obliga a millones de personas a salir de sus hogares en busca de una vida digna”, señala la técnico de la Ong de Navarra y del País Vasco. “El discurso criminalizador sobre las personas migrantes, promovido desde ciertas esferas, incluidos algunos responsables políticos, genera miedo en las poblaciones de acogida y aumento de comportamientos xenófobos”, añade Hernández. “Es urgente hacer llegar a nuestra sociedad la voz de todas estas personas y entender este fenómeno desde las múltiples causas que lo produce. En este contexto, ALBOAN, con el objetivo de mostrar a la ciudadanía las vinculaciones entre el problema de la migración forzada y nuestro modelo de desarrollo, busca con este viaje que se comprenda la dimensión y los porqués de este fenómeno mundial”.
Según los medios locales hondureños, todo empezó el 12 de octubre, cuando una caravana formada por 150 personas partió de San Pedro Sula con dirección a la frontera con México y Estados Unidos. Tres días después de salir, en la frontera con Guatemala, en Agua Caliente, la caravana superaba las 2.000 personas, y al llegar a México, el 19 de octubre ya sumaba 7.000. La pregunta entre los policías fronterizos, periodistas y activistas de las ONG que se acercaron a ellos era siempre la misma: “¿Por qué se van de Honduras?” Y las respuestas sorprendieron a los presentes. “Huimos de la violencia”.
Aunque la migración ha sido histórica, antes los hondureños emigraban para mejorar sus condiciones de vida, ahora huyen para salvar la vida. Entre los detonantes de esta huida se encuentran, según Amnistía Internacional, están la violencia generalizada provocada por las pandillas y el narcotráfico, las persecuciones por motivos políticos, el cambio climático y la pobreza extrema porque las grandes industrias les han desalojado de sus terrenos.
Honduras, con una población de nueve millones, es un país donde el 61% de la población vive en la pobreza. En las zonas rurales uno de cada cinco vive en pobreza extrema o con menos de 1.90 dólares al día, según datos al 2016 del Banco Mundial. Los datos del Observatorio Nacional de la Violencia Autónoma de Honduras para el primer semestre de 2017, revelan que en este periodo de tiempo se contabilizaron 2.029 víctimas por homicidio, principalmente en la provincia de San Pedro Sula. Por edades, la mayor vulnerabilidad se presentó entre los 20 y 24 años. Las mujeres de 15 a 19 años registraron un nivel de riesgo mayor de ser víctima de homicidio. Esta situación de violencia está generando un aumento del flujo migratorio en la región. Se estima que alrededor de 400.000 personas procedentes de Centroamérica se desplazan anualmente en dirección a los países que puedan garantizar su vida. De Honduras, Guatemala y El Salvador proviene el 8% de las solicitudes de asilo del mundo. Y representan el 0,4% de la población global.