Ablitas honra a su patrona con el lanzamiento de más de 300 kilos de peras
El acto, cuyo origen se desconoce, reunió en la plaza de los Fueros a más de un millar de vecinos y visitantes


Actualizado el 24/08/2020 a las 12:48
Nadie conoce su verdadero origen, y eso hace que tenga un toque de misticismo especial que la convierten en la tradición más arraigada y característica de Ablitas. Durante la madrugada del sábado al domingo, alrededor de un millar de personas abarrotaron la plaza de los Fueros de la villa ribera para presenciar el popular lanzamiento de peras con motivo de las Fiestas de la Patrona Santa María Magdalena de la localidad.
En esta ocasión, la entidad invitada por el consistorio para lanzar las peras al público presente fue el Consejo de la Juventud de Ablitas. En concreto, y en representación de los 18 jóvenes que componen la entidad, acudieron los integrantes del consejo Mikel Corral, Iván Cerezo y Sergio Arellano. Los tres se mostraron “orgullosos” de ser protagonistas de esta antiquísima tradición.
El Ayuntamiento de Ablitas dispuso alrededor de 300 kilos de peras sobre el escenario instalado en la plaza y en los balcones de la antigua Casa Consistorial. Desde estos lugares se lanzaron las piezas de fruta sobre los asistentes al acto, algunos de los cuales acudieron provistos de bolsas y sacos para introducir en ellos su ‘botín’.
Además, y para que nada faltara en la fiesta, el consistorio obsequió a los presentes con un refrescante vino con melocotón.
LA HISTORIA DEL LADRÓN
El origen del lanzamiento de peras de Ablitas es un misterio al que no le faltan todo tipo de hipótesis. No existen documentos que precisen el año de inicio de esta tradición ni la historia que se esconde detrás de tan peculiar acto. Pero entre las versiones que circulan entre los vecinos más veteranos de la villa destaca una que tiene como protagonista a un ladrón de peras.
El mozo fue detenido en plena ‘faena’ en uno de los huertos comunales que, por aquel entonces, poseía el Ayuntamiento de Ablitas en las inmediaciones de la localidad.
El ladrón fue llevado hasta la Casa Consistorial de la villa. Una vez allí, y con la intención de darle un escarmiento, los responsables municipales le obligaron a repartir entre el vecindario el botín que había conseguido.
Así, el mozo salió al balcón y lanzó las peras que había robado, entre los aplausos de la concurrencia y la impotencia de ver cómo todo su trabajo ‘volaba’ de sus manos para alegría de los presentes en la plaza, quienes no dudaron en coger y degustar la fruta recolectada por el caco.