Al menos un 20% de personas no mueren en casa, pese a que lo hubiesen deseado

El Observatorio de Muerte Digna estudiará el grado de cumplimiento de la ley

Salud pone en marcha el Observatorio de Muerte Digna en Navarra
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Salud pone en marcha el Observatorio de Muerte Digna en Navarra

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María José Echeverría

Actualizado el 21/03/2018 a las 08:15

Al menos un 20% de personas no terminan su vida en el domicilio, “como les gustaría”, indicó ayer Lázaro Elizalde, director del servicio de Ciudadanía Sanitaria, durante la presentación del Observatorio de Muerte Digna. Se trata de una herramienta para conocer más las formas de morir en Navarra y medir los avances de los derechos y garantías de las personas en el proceso de la muerte digna, que se recogen en una ley foral de 2011 y entre los que se encuentra el derecho de la elección del domicilio como lugar para el fin de la vida.

Elizalde destacó que no hay muchos datos disponibles pero las encuestas reflejan que “la mayoría de las personas desean terminar sus días en el domicilio”. Sin embargo, únicamente el 28% de los hombres y un 32% de mujeres falleció en su vivienda. “Es un área de mejora”, apuntó Luis Gabilondo, director de Salud.


En 2016 murieron en Navarra 5.727 personas: 2.911 hombres y 2.816 mujeres con una edad media de 78,3 años y 84,5 en mujeres. El 51% murieron en un hospital, añadió Elizalde, y en mayor proporción los hombres (55%) que las mujeres (46%). Además, un porcentaje importante fallece en residencias: un 11% de hombres y un 18% de mujeres. “No se cumple todo lo que las personas esperan de los procesos del final de la vida”, indicó el especialista.


Enmarcado en la Estrategia de Humanización del Sistema Sanitario Público, Salud ha creado el Observatorio de Muerte Digna. “Pretende garantizar el cumplimiento de lo dispuesto en la ley Foral 8/2011 del derecho a una muerte digna que contempla los derechos que asisten a las personas en el proceso de la muerte, los deberes del personal sanitario que les atiende y las obligaciones de los centros e instituciones”, dijo Gabilondo.


Uno de los objetivos es garantizar el acceso universal a una atención paliativa, personalizada y humanizada en la muerte tanto en procesos oncológicos como no oncológicos. En estos últimos, dijo, es más complejo. Así, la atención al proceso oncológico está más definida, ya que está clara la fase terminal, pero en otras patologías (enfermedades crónicas o personas de edad muy avanzada) el deterioro puede ser muy progresivo y “no se incorpora de forma clara al proceso de gestión de los cuidados paliativos”.


Actualmente, dijo, no se dispone de datos fiables sobre el grado de cumplimiento de la ley. “Sabemos que se aplica muy bien en muchos casos pero no podemos garantizar que sea generalizado y en igualdad de condiciones en todo el territorio”. Hay áreas de mejora. De ahí la necesidad de observar.

Encuestas, web de sugerencias y formación

Identificar de manera inequívoca a las personas en situación terminal; elaborar encuestas a pacientes cuidadores y profesionales para analizar la atención en el proceso de la muerte; determinar variables para registrar en la historia clínica; desarrollar un espacio web para sugerencias, reclamaciones y agradecimientos; fomentar la formación del personal sanitario y promover estudios de investigación. Estas son algunas de las actuaciones que está previsto que realice el Observatorio de Muerte Digna, apuntó ayer Luis Gabilondo.


“Necesitamos garantizar que la tecnología no se usa solo para curar a los pacientes sino que también la tenemos que utilizar para garantizar que el proceso de la muerte sea lo mas humano posible, aliviando el sufrimiento en el proceso de morir”, apuntó.


Gabilondo destacó que primero es fundamental identificar a las personas en situación terminal y, además, realizar encuestas del grado de ejecución de la ley para tener información concreta.

En este sentido, explicó que un comité técnico se encargará del desarrollo de los instrumentos para este trabajo (encuestas, variables...).


Además, Lárazo Elizalde destacó la importancia de que el Documento de Voluntades Anticipadas, o testamento vital (uno de los derechos que contempla la ley para el paciente), sea accesible. En este sentido, apuntó que ya hay una pestaña que permite el acceso en Primaria y en breve estará disponible en la historia clínica especializada (hospitales). Además, añadió que la posibilidad de realizar el testamento vital en los centros de salud, puesto en marcha en diciembre, está incrementando su número.

CLAVES
 1 Algunos derechos que garantiza la ley. La ley foral de 2011 de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerte garantiza, entre otros, el derecho a recibir información clínica, tomar decisiones y rechazar intervenciones así como elaborar el testamento vital, elegir un representante en caso de discapacidad, el tratamiento del dolor y los cuidados paliativos integrales. También la elección del domicilio como lugar para el final de la vida, la intimidad personal y familiar, el acompañamiento de pacientes, el auxilio espiritual según convicciones, el apoyo y a la familia y cuidadores y asesoramiento en paliativos.

2 Vigilancia. El Observatorio de Muerte Digna establece un mecanismo de vigilancia sobre el proceso de morir, persigue detectar situaciones de desigualdad, entornos y grupos vulnerables, y detectar áreas de mejora que faciliten una muerte digna.

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