La hora de entregar la pistola: homenaje a doce policías forales jubilados en 2017

Doce policías forales dieron su particular adiós a las armas en 2017 por invalidez o jubilación. Este miércoles el Gobierno foral les reconoció su trayectoria en un acto institucional en el INAP. Acudieron 9 de ellos

El Gobierno de Navarra rinde homenaje a doce policías forales jubilados en 2017
AmpliarAmpliar
El Gobierno de Navarra rinde homenaje a doce policías forales jubilados en 2017Cedida
El Gobierno de Navarra rinde homenaje a doce policías forales jubilados en 2017

CerrarCerrar

Pilar Morrás

Actualizado el 22/02/2018 a las 09:22

Doce policías forales colgaron el uniforme a lo largo de 2017 y devolvieron la pistola a sus mandos. La mayoría lo hicieron alcanzada la edad para retirarse. Los menos, porque su cuerpo ha dicho basta y los médicos les han reconocido una incapacidad para desempeñar el trabajo policial. Nueve de ellos acudieron este miércoles al acto institucional que se celebró en el Instituto Navarro de Administración Pública (INAP) para recibir, de manos de sus superiores, una metopa (base de madera, en la que se fija un escudo, en este caso, el de Navarra) en reconocimiento a su trayectoria en el cuerpo.

La que aparecía más triste era María Peru Larumbe. Obligada por una enfermedad, de la que no quiere abundar en detalles y que ha derivado en una incapacidad permanente absoluta, es la primera fémina en retirarse de la Policía Foral. Apenas cuenta 41 años y lleva una década vistiendo el uniforme rojo. Desde 2006. En su trayectoria figura una etapa en Tráfico en Tudela, otra en Prevención en Pamplona, después en “la emisora” (centro de mando y coordinación) y los últimos años en la Oficina de Atención al Ciudadano.

“Jubilarme así de joven es una putada. Porque, además, el trabajo en Policía Foral es súper bonito”, afirma. Reconoce que “lo ha pasado mal psicológicamente” por dejar el trabajo. Sin hijos, su “apoyo moral” se lo dan su perro y su marido. Lo mejor que se lleva es un recuerdo global: “Poder ayudar a la gente en general”. Lo peor “cuando hay un fallecido o vas a una casa con malos tratos... Cuando ves el lado oscuro de la gente” resume.

Si María Peru es “poli social”, su compañero Germán Solabre Goñi tiene cara de duro. La acompaña de un verbo seco, que rehuye hacer concesiones amigables a su interlocutor. Es de Tráfico, claro. De la primera promoción de ‘forales’. Entró en la oposición de 1986. “Estuve en edificios, poco tiempo. En la brigada ecológica, tres años. Y el resto en Tráfico, hasta ahora”, enumera. “Tráfico me gustaba. Igual es lo más gratificante del trabajo, sentirte útil atendiendo al ciudadano”. La cara negativa del oficio es ver “escenas que te impactan”, cuando hay niños o chavales jóvenes de por medio. “En el momento y la situación, no te paras a pensar. Luego sí, en la familia. Decírselo debe ser un palo”.

ESCOLTAS “DE VER”

Fermín de Miguel Amoztegui, apodado ‘Fermín Sakana’ por su origen alsasuarra, se jubila con 60. Entró en Policía Foral el 2 de enero de 1981. “No había promociones. Lo que es la academia, nosotros lo hacíamos en el parque, mientras nos confeccionaban la ropa”. Con los 24 que entraron con él, la Policía Foral alcanzó los 100 agentes. “Pero luego, en siete años que no entró nadie y abrieron la puerta para que otros se fueran a otro lado, nos quedamos 60 como mucho”, rememora.

Fermín ha pasado por todo tipo de secciones. Sus compañeros le recuerdan, sobre todo, por sus turnos de vigilancia en el Hospital con el perro. “Atendíamos Urgencias y robos y también coordinábamos las ambulancias desde una oficinilla ahí. Lo que ahora es SOS Navarra, pero más básico”. Los últimos quince años, de escolta, protegiendo autoridades. No suelta prenda de quién y cuándo. “Ellos hacen su vida y tú les acompañas. Sin más”.

“Los escoltas antes estábamos para que se nos viera . Ahora están, pero no se les ve”, cuenta De Miguel. Y lo corrobora el que fue su jefe en protección de autoridades, Javier Sobrino Pina. “En los años 70 y 80 era complicado vestir uniforme”, dice. Y más ser escolta. Él lo fue de Urralburu (ex presidente socialista de Navarra, encarcelado por corrupción) pero no vio nada. Y si vio, no cuenta. Al servicio también de algunos presidentes del Parlamento Foral, a Sobrino le tocó “sacar a la gente por los pasillos” con motivo de protestas fuera.

De todos los jubilados de este jueves, la de Sobrino es la cara más conocida. No como poli, sino como presidente del Basket Navarra. Se inició en el baloncesto hace 19 años en Larraona por culpa de sus dos hijos. Tras “41 años en la Administración” se va con 65, por incapacidad. Si por él fuera, hubiera seguido “hasta los 70”. Pero, hace un año, se le resintió la rodilla derecha haciendo El Camino. Resultó ser un osteosarcoma que, tras pasar por quimio, le llevó al quirófano. Ahora lleva muletas y sendas prótesis de titanio en fémur y rodilla. Entre sus méritos, el de haber estado entre los fundadores del Sindicato de Policía Foral (SPF). Un sindicato exclusivo de los uniformados, no por corpotivismo “egoísta”, aclara, sino “por aglutinar al máximo posible de afiliados” en una sigla. Y porque “el resto de la Administración pasaba de los policías” se queja. “Antes de 1973, un policía foral estaba al mismo nivel que un auxiliar administrativo. Y eso, con una oposición, más el arma, más el riesgo”.

Los Doce policías retirados en 2017

Miguel A. Aranguren Azparren, brigada seguridad

Juan José Asín Pascual, del grupo Parlamento

Jesús López Clemente, de la brigada asistencial

José A. Mateo Arellano, de juegos y espectáculos

Juan E. Burguete Iriarte, José Mª Sanz Cornago, José Javier Sobrino Pina y Fermín de Miguel Amoztegui , los cuatro de protección autoridades

Felipe Miqueleiz Elarre, Javier Vidan Ruiz, centro de mando y coordinación

María Peru Larumbe, de la oficina Atención Ciudadana

Germán Solabre Goñi, del grupo de Transportes

*No asistieron al acto Burguete, Miqueleiz y Vidan

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora