Popi, qué pena no haberte conocido antes


Actualizado el 19/01/2018 a las 12:37
El lunes se fue Popi. Aunque yo ya sabía que desde hacía días su vida se estaba apagando, Iñaki Redín Eslava (Popi) parecía inmortal y durante toda la tarde estuve rumiando su pérdida. Conocí a Popi el pasado mes de julio una mañana de San Fermín. Llegó al periódico en su silla de ruedas y acompañado por su mujer, su inseparable María Zabalegui. "No sabía que tenías problemas de movilidad. Habérmelo dicho y hubiera ido a tu casa", le recriminé. "No te preocupes. Puedo desplazarme. El cáncer me matará pero no me quitará la vida", sentenció. Yo me quedé con la boca abierta y en ese tono discurrió toda la entrevista. Le había citado en la redacción de Diario de Navarra para hablar con él sobre su último libro 'Educar sin drogas' y sobre su opinión, como profesor de Biología en Secundaria, sobre la medicación que toman muchos niños y adolescentes.
"El TDAH no existe, es un negocio para muchos", titulé su 'entrevista del verano'. Pero al margen del trastorno por déficit de atención e hiperactividad, me interesó su vida y cómo la afrontaba. Tanto que dediqué una parte del texto a hablar sobre su enfermedad y cómo luchaba contra ella.
A la semana siguiente, Ediciones Eunate me propuso publicar mi primer libro 'Las reinas del patio'. Yo solo conocía a Popi de esa entrevista pero había conectado con él y no dudé en llamarle por teléfono: tenía que ser él el que dibujara la portada de mi libro para que transmitiera ese espíritu de 'no rendirse' siempre en clave de humor. "Hago el dibujo encantado. Lo único que no sé cómo voy a estar de salud, así que no puedo prometer una fecha", se ofreció. "Pero mi hijo Iñaki (Kaki), que es un 'crack', me ayudará". Y así fue. A los pocos días, ya tenía en mi whatsapp el dibujo en blanco y negro, antes de 'entintarlo', y me encantó. Popi esbozó la portada en la cama del hospital y después me contó que ese trabajo le ayudó mucho "emocionalmente".
Desde agosto y hasta mediados de diciembre, le visité varias veces en su casa del Segundo Ensanche. Al principio, hablábamos de los colores de la portada, la tipografía, el tamaño de la maquetación... Él me escuchaba y me dejó decidir, aunque yo confié plenamente en su criterio y profesionalidad. Después, las conversaciones discurrieron por otros derroteros: hablábamos de la vida, de la música, de los hijos... Yo solía llevarle bizcochos, trufas, tartas... y, a veces, iba con mi hijo pequeño, al que le encantaba su acuario de peces "como Nemo". "Por supuesto que iré a la presentación de tu libro. Si estoy vivo, claro", bromeó. Y el 26 de septiembre, todos le aplaudimos en Civican, a donde acudió con su maravillosa María. Un aplauso que continúo hoy y que espero que escuches. Popi, para mí ha sido un placer haberte conocido. Lo único que lamento es no haberlo hecho antes. Un fuerte abrazo para María, Ander, Kaki y Aurelio. ¡Habéis sido muy afortunados de tenerlo en vuestras vidas!