El ilustrador navarro Alfredo Goñi explica cómo vivió el juicio de 'La manada'
Cadenas televisivas de difusión nacional conducen sus informaciones sobre las dos últimas sesiones del juicio por la presunta violación con bocetos del ilustrador de Diario de Navarra, Alfredo Goñi


Actualizado el 02/12/2017 a las 11:28
Prohibida la captación de imágenes, Diario de Navarra se reinventó y recuperó la ilustración como recurso para plasmar las dos últimas sesiones del juicio a los acusados de violar a una joven en los Sanfermines de 2016. Alfredo Goñi Morales, nacido hace 57 años y vinculado al equipo de infografía desde 1989, condensó en 13 láminas una veintena de secuencias de la primera de las dos vistas. Este martes, al acercarse a la Audiencia Provincial, fue abordado por diferentes medios de comunicación por el impacto de sus bocetos que dieron soporte a las informaciones de cadenas televisivas de ámbito nacional.
“Satisfecho” por la obligación cumplida, relegó el martes a un segundo plano su función particular para dar sentido y trascendencia al efecto de su labor. “Se trataba de mostrar al lector el juicio, de hacer una labor informativa, periodística”. Sus esfuerzos se dirigieron a reflejar en una lámina de dibujo los 11 retratos de los acusados y sus defensas. “Y se consiguió” a costa de trazar líneas en un doble ejercicio de capacidad retentiva y habilidad con el bolígrafo. “Fue trabajar a toda velocidad para conseguir una imagen como si fuese una fotografía. Como dijo un artista: ‘Ser rápido lleva mucho tiempo’”.
En un contexto de tensión, con el centro de miradas puestas en los cinco acusados, el ilustrador se apoyó en su experiencia profesional para dejar fluir su creatividad sin ser presa de sus propios nervios. “Un gesto de cinco segundos” o la valiosa estampa informativa de los acusados “con rostro serio, semiocultos detrás de sus defensas” se convirtieron en su fuente de inspiración. Así, el lunes y el martes, entre las nueve y media hasta cerca de las cuatro de la tarde. En ese tiempo, sin darse el mínimo respiro para captar las escenas más destacadas, se convirtió en los ojos de los lectores. Con la dificultad que se le presupone a una tarea de otros tiempos en el periodismo -más propio de los medios anglosajones-, asumió la encomienda confiada de normal a un profesional de la fotografía. Un bolígrafo, su habilidad manual y su memoria fueron sus apoyos. “Si no sabes dibujar de memoria estás perdido”, pensó.
Centrado en su cometido, las dudas, como las miradas provenientes de las bancadas que se extendían ante sus ojos, desaparecieron de su mente tan pronto como comenzó a deslizar la mano sobre su cuaderno de dibujo.
Casado y con dos hijos, su intuición periodística, cultivada durante casi tres décadas a partir de su licenciatura en Ciencias de la Información, le valió para encuadrar las imágenes. Con su presencia en la Audiencia Provincial, reivindicó la faceta del ilustrador de antaño con la experiencia que acumuló cuando hubo de retratar a Luis Roldán. Entonces como ahora, opta por ocupar un segundo plano para dar valor al poder de las ilustraciones en el mundo de las nuevas tecnologías. “Prefiero observar a que me observen”, dice.

