Advierten del aumento de la insuficiencia cardíaca en los próximos años

Se debe al envejecimiento de la población y al aumento de enfermedades cardiovasculares que dan lugar a esta enfermedad

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Advierten del aumento de la insuficiencia cardíaca en los próximos años

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María José Echeverría

Publicado el 24/11/2017 a las 10:25

Más del 3% de la población adulta presenta insuficiencia cardíaca y esta cifra aumentará en los próximos años debido al envejecimiento de la población y al incremento de la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares que dan lugar a este problema. Así lo pusieron este jueves de manifiesto Javier Díez, director del Programa de Enfermedades Cardiovasculares del CIMA, y Juan José Gavira, especialista de Cardiología de la CUN, en el transcurso de una nueva sesión del Aula de Salud, que organiza Diario de Navarra en colaboración con el CIMA de la Universidad de Navarra.


El título de la chala fue ‘Cuando el corazón enfermo falla’ y en su transcurso los especialistas detallaron la gravedad de este problema. “Nos afecta a todos”, aseguró Díez. “La insuficiencia cardíaca es un problema mundial de salud pública”, añadió. Y agregó datos contundentes: es la primera causa de hospitalización de mayores de 65 años, da lugar al 3% de todos los ingresos hospitalarios y es la la cuarta causa de muerte en las mujeres y la sexta en los hombres. Además, supone el 3% del coste global dedicado a sanidad. Por ello, consideró que es un “problema social ante el que la sociedad tiene que posicionarse”.


EL FALLO DEL CORAZÓN


Juan José Gavira explicó que el corazón es una máquina perfecta y potente: puede latir cien mil veces al día y expulsar en un minuto el equivalente en sangre a una garrafa de cinco litros de agua. El problema es que a veces falla, dijo.


La insuficiencia cardíaca es un cuadro clínico caracterizado por el fallo del corazón enfermo para suministrarle al resto del organismo la cantidad de sangre necesaria para el normal funcionamiento de todos sus órganos. Como consecuencia, los pacientes presentan de forma súbita o a lo largo de días, semanas o meses un cuadro clínico caracterizado por sensación de dificultad para respirar (disnea), cansancio (astenia) e hinchazón en los tobillos y las piernas (edemas), entre otros síntomas. “Es una enfermedad progresiva”, indicó. La historia clínica, la exploración física y pruebas complementarias, sobre todo el ecocardiograma, son esenciales en el diagnóstico.


A medida que progresa, el riesgo de que se produzcan descompensaciones agudas que requieren ingreso hospitalario urgente aumenta y la calidad de vida de los pacientes se deteriora considerablemente. “No perdona”, aseguró Javier Díez. “A los cinco años desde el primer diagnóstico, de cada cien pacientes casi sesenta han muerto. Esa estadística no la tiene ni el cáncer”, añadió el especialista. “El pronóstico de la insuficiencia cardíaca es peor que el del cáncer en su conjunto”. Según Díez, “esta sociedad vive atemorizada por el cáncer pero tiene que aprender que hay otras cosas a las que hay que tenerles más temor”.


EL ARSENAL TERAPÉUTICO


Gavira apuntó que “hay arsenal terapéutico para la esperanza”. De entrada destacó que es esencial la prevención: ejercicio físico, comer bien, no fumar, control de la presión arterial, del colesterol, etc. Si ya se padece la enfermedad, sumó a estas medidas la restricción de sal, de líquidos y la educación en insuficiencia cardíaca.


En cuanto al tratamiento médico, hay fármacos para tratar los síntomas (como diuréticos, etc.) y para mejorar la calidad de vida a largo plazo (por ejemplo betabloqueantes). Y Gavira añadió que hay dispositivos, en función del caso, como los desfibriladores automáticos implantables o la terapia de resincronización cardíaca para tratar a los pacientes. Si todo falla, dijo, queda la posibilidad, siempre en función del tipo de paciente, del trasplante cardíaco o de los corazones artificiales (asistencia ventricular).

 

“Esta enfermedad constituye un auténtico reto para nuestra sociedad”
La insuficiencia cardíaca es “un auténtico reto para nuestra sociedad”. Así lo recalcó este jueves Javier Díez durante la charla ‘Cuando el corazón enfermo falla’ que impartió en el CIMA junto a Juan José Gavira. Y apuntó cuatro ejes: prevención, organización sanitaria, educación del paciente e investigación.


De entrada, la disminución de la incidencia de la insuficiencia cardíaca pasa por la prevención de las enfermedades cardiovasculares, controlando los factores de riesgo de las mismas. “Es una cuestión de educación social. Si hay cosas que sientan mal al corazón, vive de tal manera que las puedas evitar o controlar”, dijo. Y abogó por hacer educación sanitaria desde la infancia. “Las futuras generaciones tienen que ser niños que entiendan qué significa la hipertensión, la hipercolesterolemia, el tabaquismo”.


En segundo lugar, apuntó que este reto exige organización sanitaria. En este sentido, el desarrollo de las unidades de insuficiencia cardíaca, mediante la colaboración de la cardiología y la atención primaria, ha supuesto un gran avance. “Se ha evidenciado que los pacientes que son atendidos en dichas unidades presentan un menor número de visitas al servicio de urgencias y un menor número de reingresos (entre el 35 y el 90%), un mayor cumplimiento terapéutico e incluso un aumento de la supervivencia”.


En tercer lugar destacó la educación del paciente. “La tendencia actual en el mundo de la sanidad es enseñar a los pacientes con enfermedades crónicas a autogestionar su enfermedad”. En este terreno, apuntó que la telemedicina puede tener “mucho que decir” en este ámbito de la autogestión.


Y, por último, la investigación. “Hay que invertir en conocer cómo un corazón expuesto a la hipertensión acaba fallando”, dijo. “Se invierte poco en nuestro país y, en general, en Europa occidental en investigación encaminada a prevenir y a frenar la explosión de la insuficiencia cardíaca”, añadió.


En este punto el experto resaltó la importancia de personalizar el tratamiento. “A día de hoy los médicos tratamos a los pacientes con insuficiencia cardíaca guiándonos de nuestro ojo clínico. Utilizamos el sentido común, la experiencia, pero el futuro de la medicina está en darle a cada paciente su tratamiento único”.


Según Díez cada paciente es único. “Hay que darles tratamientos precisos y personales”. Y explicó que países avanzados, como Estados Unidos y algunos países europeos, están realizando investigaciones para una ‘medicina de precisión’. “Son costosísimas pero van a permitir que hagan medicina de precisión en insuficiencia cardíaca dentro de unos años. Si nosotros no hacemos eso estaremos como siempre. Hay que invertir en investigación”, recalcó.

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