Médico neonatólogo

Jesús Elso Tartas: “Mi peor recuerdo es el de un bebé de 8 meses maltratado”

El VIII Premio Sánchez Nicolay estudió Medicina en la Universidad de Navarra y, posteriormente, se trasladó a Barcelona, donde se especializó en Pediatría, su vocación

El médico Jesús Elso, en el centro con la placa, junto a su familia. A la izda, su mujer, Maite  Fábregas.
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El médico Jesús Elso, en el centro con la placa, junto a su familia. A la izda, su mujer, Maite Fábregas.Javier Sesma
El médico Jesús Elso, en el centro con la placa, junto a su familia. A la izda, su mujer, Maite  Fábregas.

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M. Carmen Garde

Actualizado el 06/10/2017 a las 09:47

Jesús Elso estudió medicina en la Universidad de Navarra y, posteriormente, se trasladó a Barcelona, donde se especializó en pediatría. Además, se trajo a su mujer, Maite Fábregas Villaret, con la que sigue “felizmente” casado. “Voy a llevar este premio con mucho orgullo”, dijo.

¿De dónde le vino la vocación de ser pediatra?

Porque una sobrina sufría muchas otitis y estaba en la planta de lactantes.

Se han puesto a contar méritos y casi no paran. ¿Seguro que solo ha trabajado 40 años?

(se ríe) ¡Igual he sido un poco ‘metete’! Me ha gustado hacer muchas cosas, organizar. Pero desde crío, en el colegio, en la mili y luego en mi vida profesional. Soy así.

Un hombre al frente de la promoción de la lactancia materna. En los años 70. Ahí es nada.

Alguien tenía que empezar. Estoy muy satisfecho de aquello. Me podía ver que se dejaba de dar el pecho. Luego, me superó la avalancha de matronas y asociaciones que se sumaron.

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

En pediatría, no. Lo único bueno de entonces es la energía y vitalidad que tenía. En el campo de la medicina para niños la evolución ha sido tremenda.

¿Con qué cambios se queda?

Es difícil. Quizá la creación de hospitales pediátricos porque se separó a los niños de los adultos. Luego, el nacimiento de especialidades y, en tercer lugar, el aumento de la prevención de enfermedades a límites insospechados. He visto desaparecer enfermedades. Yo ya no vi ningún caso de viruela, ni tampoco de polio, aunque sí de difteria y de tétanos, así como de tosferina y tuberculosis. Por eso, me crispan los charlatanes que cuestionan las vacunas.

Ha atendido a miles de bebés. ¿Hoy cuidamos en exceso a los hijos?

Sí que igual los protegemos en exceso. Pero esas joyas necesitan todos los cuidados.

¿Alguna historia grabada de forma especial?

Cuando empecé en la antigua maternidad. Era un bebé, de ocho meses. Llegó maltratado de manera brutal. Entonces, la prestación social era muy baja. Me impactó y me impliqué.

¿Cómo ve el futuro de la profesión?

Con hospitales más humanizados, uso de robots, más asistencia domiciliaria y más terapia génica que evite enfermedades.

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