La diáspora

Un navarro, de la playa de Australia a la montaña de Estados Unidos

Tras terminar la carrera, este ingeniero industrial de Burlada sólo ha vivido poco más de año en su casa. Primero, el inglés le hizo marcharse hasta la costa de Australia y, a su vuelta, encontró trabajo en MTorres Diseños Industriales SAU, que decidió mandarlo a la montañosa Seattle (USA)

Un navarro, de la playa de Australia a la montaña de USA
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Myriam Munárriz

Actualizado el 24/08/2017 a las 10:08

Desde que Carlos Espiga Goñi se licenció como Ingeniero Superior Industrial en la Universidad Pública de Navarra vive a miles de kilómetros de su Burlada natal, salvo un paréntesis de apenas un año. Primero por elección propia y, después, por cuestiones laborales. Pero este joven de 30 años dice que merece la pena, aunque también reconoce que echa de menos a su gente.

DNI


Nombre: Carlos Espiga Goñi

Fecha y lugar de nacimiento: 25-05-1987, en Pamplona, donde estaba el hospital, aclara, porque es de Burlada.

Hermanos: Ana, 45 años, técnico administrativo. Tomás, 40 años, gestor de residuos metálicos y no metálicos. Marta, 30 años, enfermera.

Padres: Pedro Espiga Saralegui y Mª Ángeles Goñi Lizarbe, ambos comerciantes jubilados.

Estudios: Hasta Secundaria, en el Colegio Regina Pacis, de Burlada. El Bachiller lo cursó en el IES Ibaialde, y se licenció como Ingeniero Superior Industrial en la UPNA.

Lugar de trabajo: MTorres Diseños industriales SAU, en Everett, a media hora de Seattle. Desempeña su trabajo en el departamento de postventa.

Su aventura en el extranjero empieza en noviembre de 2013, nada más terminar la carrera. “Una semana después de presentar el proyecto final de carrera cogía un avión para Australia. Era noviembre de 2013, pero ya llevaba tiempo preparando todos los papeles necesarios porque iba con visado de estudiante”, cuenta Carlos.

La motivación era aprender el idioma. “Durante el año que estuve haciendo el proyecto, empecé a mirar ofertas de trabajo y el inglés era requisito fundamental. Las primeras opciones fueron Irlanda o Inglaterra, pero una pareja de amigos ya estaban probando suerte en Australia y les estaba yendo muy bien. Además, como destino llama mucho más Australia”.

En total, fue año y medio de una experiencia que califica como “increíble”. El visado de estudiante le obligaba a asistir a clases pero también le permitía trabajar hasta veinte horas semanales. “Compaginaba ambas cosas y... ¡La playa! El inconveniente es que es muy complicado conseguir un puesto cualificado y hay que conformarse con ser camarero, jardinero... Y aunque el nivel de vida es alto, los sueldos también lo que te permite vivir bien”.

Y lo pudo comprobar durante un año en Gold Coast, en la costa Este, a unos 1000 km. al norte de Sydney. “Me encantó. Buen tiempo todo el año, playas kilométricas, ambiente surfero por todas partes…”. Después aprovechó para viajar un poco (Sydney, Melbourne…) y terminó la aventura australiana en Cairns, un pueblo pequeño al noreste del país y conocido por ser uno de los puntos más cercanos a la Gran Barrera de Coral.

Cuenta que su ocio era mucha playa, surf y sobre todo barbacoas. “Es algo muy típico de allí a pie del mar. Con compañeros de clase, de trabajo, de piso, amigos, amigos de amigos… La gente de Australia vive de una manera muy relajada. La tasa de paro es muy baja y nunca priorizan el trabajo por enciman de otras cosas. Así que se centran en disfrutar”.

DE MOMENTO, DOS AÑOS

En abril de 2015 volvía a Burlada y en noviembre de 2016 otra vez hacía las maletas. Esta vez como empleado de técnico de aplicaciones en el área de aeronáutica de la empresa MTorres Diseños Industriales SAU en la sede que tiene en Everett, a una media hora al norte de Seattle (Washington, USA). “La idea es que esté por aquí dos años, pero no es algo fijo, depende de la empresa”.

El salto de continente ha traído también una metamorfosis en el paisaje. “Si en Australia todo era playa, aquí todo es monte. A nada que te separes de la ciudad tienes montañas en todas las direcciones. Y en invierno, hay pistas de esquí muy cerca, a hora y media mas o menos”.

A pesar del cambio, no sólo de país y de la arena a la roca, también de clima - “el verano es agradable, pero el resto del año llueve mucho, muchísimo, eso si no nieva”- dice que la adaptación ha sido fácil. “Tengo la ventaja de que hay varios compañeros que están en la misma situación y los que la han vivido se vuelcan para hacerte más fácil el integrarte. Además, Seattle una ciudad muy interracial. Que haya tantas personas de países distintos significa que ellos también han pasado por ese proceso. Así que generalmente, son abiertos, e intentan ayudar en todo lo que pueden”.

Y hay algo que sí se mantiene. “Las barbacoas. Esas creo yo que son internacionales”.

SOBRE LA CIUDAD
Población y superficie: 369,2 km2 (152 son agua) y 608.600 habitantes

Coste de la vida: “El nivel de Seattle es uno de los más altos del USA. En los últimos años, el crecimiento de empresas como Amazon y Microsoft, además de Boeing, cuyas principales sedes están en la zona, ha hecho que mucha gente se mude aquí. En Seattle y alrededores, el alquiler de un estudio o apartamento de una habitación está entre 1.400 y 2.000 dólares/mes. De dos habitaciones entre 2.000 y 2.500. Por una simple cerveza puedes pagar entre 6 y 10 dólares”, dice Carlos. El salario medio está en 85.000 dólares (1$= 0,8€).

 

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