Cambiar un refresco o cerveza por agua al día baja un 15% el riesgo de obesidad

Una investigación de la Universidad de Navarra ha establecido esta relación tras un estudio con 15.000 personas

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María José Echeverría

Actualizado el 04/08/2017 a las 13:40

Sustituir un refresco azucarado al día o una cerveza por agua reduciría el riesgo de obesidad en un 15% y 20%, respectivamente. Así se pone de manifiesto en un estudio realizado por Ujué Fresán Salvo, de la Universidad de Navarra.

El estudio se realizó dentro del proyecto SUN (Seguimiento Universidad de Navarra) que se inició en 1999 y consiste en el seguimiento de cientos de personas. En este caso, los autores analizaron la evolución de 15.765 adultos sin obesidad al comienzo del estudio durante un periodo medio de 8,5 años.

Según Fresán, se analizó el consumo de 17 tipos de bebidas diferentes: leche entera, semidesnatada y desnatada, batidos, vino tinto, otro tipo de vino, cerveza, licores, refrescos azucarados, refrescos bajos en calorías, café, café descafeinado, zumo natural de naranja, fruta natural de otras frutas, zumo embotellado, agua del grifo y embotellada. En el tiempo que duró el estudio un total de 873 participantes desarrollaron obesidad. Y se evaluó si existía relación entre el cambio de peso a cuatro años y el desarrollo de obesidad con la sustitución de un vaso de agua al día en cada una de estas bebidas por otro de agua.

“Analizamos cómo hubiera sido la incidencia de la obesidad en el caso de que se hubiera bebido un vaso de agua al día al comienzo del estudio en sustitución de un vaso de cada una de esas 17 bebidas”, explicó la investigadora. “Observamos que la sustitución de los refrescos azucarados y de la cerveza disminuía el riesgo de desarrollar obesidad en un 15% y 20%, respectivamente”, añadió.

La autora destaca en el trabajo que la obesidad se puede considerar una epidemia, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo.

“Su principal causa es el desequilibrio energético, en el que contribuyen estilos de vida inactivos, factores epigenéticos y un consumo de calorías excesivo a través tanto de la comida como de las bebidas. Una alta ingesta de bebidas altas en calorías, como las alcohólicas o los refrescos azucarados, pueden contribuir de manera notable a ganar peso, y el consumo de calorías líquidas provenientes de estas bebidas se ha asociado a menor sensación de saciedad respecto a la comida sólida”, afirmó. Además, la obesidad es un factor de riesgo para diversas enfermedades crónicos y por eso la experta insistió en la importancia de desarrollar nuevas medidas para combatirla.

“Muchos consumidores de cerveza o refrescos azucarados quizás no estén dispuestos a eliminar totalmente su consumo pero sí a reducirlo”, apuntó la investigadora.

Con todo, resaltó que el estudio es un análisis matemático y añadió que sería conveniente llevarlo a la práctica para corroborar los resultados, en concreto la disminución del riesgo de desarrollar obesidad.

La investigación fue presentada en el Congreso Europeo de Obesidad, que se celebró en Oporto. Además de la investigadora principal, Ujué Fresán, participaron los doctores Alfredo Gea y Miguel Ruiz-Canela junto con los catedráticos Miguel Ángel Martínez -González y Maira Bes-Rastrollo, de la Universidad de Navarra.

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