SUPERACIÓN

Travesía atlántica contra el cáncer

La empresaria inmobiliaria navarra Yolanda Preciados Fernández va a atravesar el océano a bordo de un velero de 27 metros de eslora para recaudar fondos para la investigación contra el cáncer

Yolanda durante los trabajos sobre la cubierta de un velero en una de las pruebas que tuvo que superar para ser seleccionada.
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Yolanda durante los trabajos sobre la cubierta de un velero en una de las pruebas que tuvo que superar para ser seleccionada.DN
Yolanda durante los trabajos sobre la cubierta de un velero en una de las pruebas que tuvo que superar para ser seleccionada.

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Carlos Lipúzcoa

Actualizado el 11/11/2016 a las 13:24

Para Yolanda Preciados Fernández (Pamplona, 1965) se trata de un reto de superación personal tras curarse de un cáncer de útero que le diagnosticaron hace casi diez años. El pasado domingo partió desde Valencia junto a otras cuatro mujeres a bordo de un velero de 27 metros de eslora con el objetivo de atravesar el Atlántico. Según recalca Yolanda, este viaje no es ninguna frivolidad o fruto de un capricho, sino un verdadero desafío que pondrá a prueba su resistencia física y mental.


“No somos cinco locas que vamos a cruzar el océano, sino mujeres que han vivido en primera persona el cáncer y que queremos dar un mensaje de vida y esperanza”, afirma enérgicamente antes de señalar que perderán de cinco a siete kilos de peso por la dureza de las condiciones a bordo. Sus cuatro compañeras de viaje, Carmen, médico; Marian, sargento de la Guardia Civil; Susana, también agente de la Benemérita; y Patricia, bióloga marina, comparten la experiencia de haber sufrido cáncer de mama y, junto con Yolanda, fueron seleccionadas entre 90 candidatas para participar en el Reto Pelayo Vida 2016.


El objetivo de la expedición es llamar la atención de los medios para conseguir fondos destinados a la investigación del cáncer. “Mi incorporación fue una casualidad. Había viajado a Madrid con mi socia para firmar una escritura y fui invitada a un evento donde conocí a los organizadores de la iniciativa. Cuando comentaron que buscaban un perfil de mujeres que hubieran padecido cáncer y tuvieran buena forma física para afrontar un desafío, me ofrecí”, relata esta empresaria navarra afincada en Mijas desde hace 30 años pero cuyo corazón sigue en Pamplona.


Casada y con un hijo de 13 años, reconoce que su familia no se lo tomó muy bien cuando anunció su deseo de participar en la travesía: “No lo veían claro. Tenían miedo. A mi hijo le decía que iba a estar muy orgulloso de mí, pero él me contestaba que ya lo estaba. Ha sido difícil hasta que han entendido realmente por qué lo hago”. Yolanda confiesa que sus conocimientos sobre náutica hasta la fecha eran “nulos”, pero añade que en los últimos meses ha trabajado muy duro para ponerse al día. “No sabía lo que era estribor, babor, proa o popa. He tenido que hacer varios cursos y ahora estoy a muerte con la navegación”, asegura.


JORNADAS EXTENUANTES


Las cinco protagonistas de la travesía atlántica viajan acompañadas de tres regatistas profesionales, que supervisan todas las maniobras, un médico y varios periodistas de National Geographic y Discovery. “La responsabilidad de la navegación recae sólo en nosotras. A lo largo de las más de tres semanas que durará el viaje, haremos sin parar turnos de dos horas de navegación y cuatro de sueño. Durante esas cuatro horas de descanso también nos repartiremos con el resto de la tripulación las labores de cocina y limpieza del barco”, resume Yolanda.


La ruta que llevan a bordo del Cannonball, nombre del velero holandés que les llevará hasta Martinica, incluye varias paradas técnicas en las que también participan en eventos de los patrocinadores: Pelayo Seguros, el holding C95, Fundación Astra Zeneca y Solgar; Quironsalud; Mercedes-Benz Retail; Ilunion Hoteles; y la Fundación Vencer el Cáncer. También cuentan con la colaboración del Consejo Superior de Deportes y el Comité Olímpico Español.


El velero recaló en Málaga el martes, donde permaneció unas horas, para partir después hacia Tenerife, destino que tendrían que alcanzar la semana que viene. “Según nos han explicado, serán las jornadas con el peor tiempo”, detalla Yolanda. Tras un descanso de dos días en las islas, intentarán completar la travesía atlántica de 1.400 leguas en menos de dos semanas. “Queremos lanzar un mensaje de vida y esperanza. Hay que vivir el presente y saber priorizar lo que de verdad es importante”, termina.

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