La experiencia de ser columnista en campaña
- Los cuatro ciudadanos que a diario han escrito sobre las elecciones se conocieron esta semana
Publicado el 19/11/2011 a las 01:05
FUE una simple conversación, fluida, con discrepancias y, a veces, también risas. Los cuatro interlocutores, vecinos de columna durante esta campaña electoral a petición de Diario de Navarra, expresaron sus puntos de vista cara a cara, reunidos en una sala de la sede del periódico, en la calle Zapatería de Pamplona. Félix Zubiri Sáez, que en diciembre cumplirá 64 años, médico en el centro de salud de Iturrama, fue el primero en llegar. Tras él, con una mochila, apareció el benjamín del grupo, Íñigo Huguet Embún, de 22, estudiante de Ingeniería en la UPNA. Las mujeres completaron el cuarteto, Marian Baos Ania, de 35, en paro, y Ana Cañada Zarranz, de 47, empleada de la Cámara de Comercio. "¿Estás embarazada? Pues no se te nota casi. ¿Sabes que conozco a tu hermano?", comentan entre ellas. Ninguno de los cuatro había estado nunca antes frente a los otros tres, pero la sesión de fotos rompió el hielo y, casi como amigos, se sentaron y comenzaron a charlar de su "experiencia" como columnistas.
Repercusión en la calle
"Yo me lo he pasado muy bien. En el ambulatorio y en el barrio la gente me reconocía y me seguía. ¡Ya te he leído hoy! ¡Estaba muy bien!, me decían", cuenta Félix Zubiri. También les ha pasado con personas desconocidas, que al verles por ahí les han hablado sobre la sección. A Marian Baos, por ejemplo, un señor le abordó en una cafetería. "Me dijo que sabía que era la del periódico, que me había reconocido por la foto, y nos pusimos a hablar de política y a debatir algunas cosas. Fue curioso, sí". En el caso de Ana Cañada, la repercusión ha traspasado la frontera de la calle y de los medios tradicionales y ha llegado a las redes sociales. "La gente me comentaba su opinión en Facebook, en LinkedIn, desde primera hora de la mañana. Ha sido muy interesante". Para Ínigo Huguet ha sido, por lo menos, "una oportunidad de expresarse de manera un poco diferente". En opinión de este estudiante, muy crítico con el sistema, "los mensajes de los partidos políticos están vacíos y sus palabras no se corresponden con la realidad. Yo ya tengo decidido mi voto, y sé que va a ir a la basura, porque no va a cambiar nada, pero aún así, iré a votar".
Estas palabras originan un encendido debate acerca del valor del voto. Félix Zubiri se solidariza con la postura de Huguet. "Es que hasta que no se cambie la ley electoral, no hay nada que hacer...". Sin embargo, Ana Cañada se muestra en contra de cualquier pasotismo. "No tienes que pensar que tu voto va a ir a la basura. Los jóvenes no habéis conocido otras épocas en las que no se podía votar. Ahí sí que era duro estar de brazos cruzados, sin libertades... Quizá por eso se valora ahora menos". Félix Zubiri asiente. "Si hubieran conocido la época en la que hubo gente represaliada por política, quizá su conciencia sobre el valor del voto sería distinta". Pero Íñigo Huguet disiente: "Mi voto no vale nada". Ana Cañada insiste: "Que sí, claro que vale. Igual que el de todos. Yo lo que no puedo entender es a esa gente, de cualquier edad, que pasa de votar". Marian Baos lo ve de la misma manera: "Es el momento que tenemos para expresarnos. Yo iré, aunque aún no tengo decidido a quién daré mi voto". "Lo mismo me pasa a mí", le sigue Ana Cañada que, a continuación, relata los recuerdos que se le vienen a la mente pensando en la primera vez que depositó su voto en una urna. "Fue en 1982. El padre de una amiga era un concejal de UCD y nos dijo a varias para hacer de interventoras. Con 18 años, me fui a Lodosa. Allí voté por primera vez y con el dinero que me dieron me compré mis primeros vaqueros Levis. ¡Una ilusión!".
Los cuatro protagonistas de La voz de la calle expresan también sus pequeñas manías o trucos a la hora de elaborar su texto diario. Como Marian Baos. "Mi padre ha sido poeta y eso ya te marca desde niña. Le veía siempre ir a todos lados con un trozo de papel, apuntando las ideas según le surgían en la cabeza. Igual por eso también he sido la que más he experimentado a la hora de escribir. Mis columnas han sido a veces canciones, poesías, etc". Divergen en cuanto a la hora en la que les vienen las musas. Félix Zubiri se sienta a pensar a primera hora de la mañana. Bueno, más bien, madrugada, porque a las 6 aún queda un rato para que amanezca. "En ese momento es cuando mejor me encuentro para pensar. Antes, cuando era joven, me pasaba al revés, que prefería la noche. Ahora ya da igual, a las 22 horas se me cierran las persianas", asegura. Quizá tenga que ver con la edad, porque Íñigo Huguet reconoce que él es más de noche. "Es cuando desconecto del día y trato de poner la mente en blanco. A veces me meto en la cama y estoy dándole vueltas a un tema y entonces se me ocurre algo y me levanto y lo cambio".
Ana Cañada relata que ella se pasa todo el día con el tema en la mente. "Lo vas rumiando hasta que te viene. Yo me veía los telediarios, me leía los periódicos, escuchaba la radio. De siempre me ha gustado estar informada, pero ahora con esta excusa, más". En general, admiten que tampoco han encontrado mayor dificultad en comentar los temas. Íñigo Huguet señala que se ha defendido bien. "Yo tenía el típico miedo de que un día se nos preguntara por una medida concreta de la que no tuviera mucha idea, pero al final no ha sido tan específico".
Se han sentido cómodos, aunque Ana Cañada matiza que seguramente habrá habido quienes hayan discrepado de sus comentarios. "A nosotros nos han llegado más las opiniones positivas", dice. "¿Y eso lo hacéis para haceros famosos?" "¿Os pagan?", les interrogaban los conocidos, subraya Félix Zubiri. "Ha estado bien porque creo que hemos aportado una visión diferente a la campaña, más pegada a la realidad", indica. "A mí me ha dicho mucha gente que se ha sentido identificada con lo que contábamos, que sí que se parece más a lo que piensa la calle que lo que leían de los mítines políticos", expresa Marian Baos.
Los cuatro votarán
Los cuatro tienen previsto votar. Los hombres parecen decantarse más por una opción, mientras que las mujeres están más indecisas, pero los cuatro ejercerán su derecho al voto. "Ya no tengo 18 años, pero a mí me sigue haciendo una ilusión tremenda", indica Ana Cañada, mientras se abrocha el abrigo. La sesión conjunta y la de fotografías ya ha concluido y cada cual emprende su camino. Íñigo Huguet coge su bici, Félix Zubiri se enfunda su gabardina y las dos mujeres abandonan el edificio juntas.