Serie
Salvador Cano invita a cazar al homicida
El director de 'Adú' estrena, en Disney+, 'Si es martes, es asesinato', donde cuatro turistas españoles en Lisboa tratan de resolver un crimen


Publicado el 31/03/2026 a las 08:36
Es la primera vez que Salvador Calvo, el cineasta detrás de 'Adú' o '1898. Los últimos de Filipinas', cae en las garras de la comedia. Lo hace con 'Si es martes, es asesinato', una serie que desembarca hoy en Disney+ y que confirma que los whodunit, los relatos en los que los protagonistas tratan de desenmascarar quién es el asesino, están viviendo una época dorada.
La serie sigue a un grupo de turistas españoles que viajan en el autobús de una agencia de viajes a Lisboa, donde van a disfrutar de siete días de recreo. En el trayecto desde Madrid, el vehículo para en Badajoz, donde se sube Fernando, un misterioso viajero al que da vida Pedro Casablanc. A su llegada a la capital, descubrirán que el hotel en el que se iban a alojar está lleno y deberán hospedarse en un alojamiento inquietante y con demasiada solera. Las cosas se pondrán del todo emocionantes cuando el martes el turista extremeño amanece muerto en la bañera de su habitación. A partir de ahí, Fabio (Álex García), Pura (Ana Wagener), Alicia (Inma Cuesta) y Daniel (Biel Montoro) tratarán de desentrañar un misterio en el que incluso hasta ellos podrían estar implicados.
La ficción se suma así a la franquicia de películas 'Puñales por la espalda' o a series como 'Solo asesinatos en el edificio' o 'Poker Face', que con el humor y el misterio como base, revitalizan producciones como' Colombo' o 'Se ha escrito un crimen', inspiradas a su vez en las historias de Agatha Christie. “Creo que este tipo de relatos siguen siendo muy atractivos porque ofrecen al espectador una participación activa a la hora de verlos”, explica el realizador. “De alguna manera, se convierte en un sujeto activo que está intentando descifrar quién es el asesino con las pistas que el guionista y yo le damos, y se establece un juego, en el que puedes entrar o no, pero si entras, acaba siendo muy adictivo”, resume. Coincide con él Inma Cuesta: “Tiene algo lúdico, de juego. El espectador se implica en la historia y puede sacar el detective que lleva dentro”.
Fueron precisamente los excelentes mimbres con los que estaba armado el misterio uno de los motivos que sedujeron a Calvo para embarcarse en el proyecto. “Estaba muy bien resuelto y todo casaba al final. No era ningún birlibirloque, ni un conejo sacado de una chistera, sino que estaba todo muy bien atado: las historias, las subtramas de los personajes... Y eso para mí es lo más importante”, explica el director que se reconoce “harto” de leer bestsellers que empiezan de forma “impresionante” y se resuelven de forma más bien pobre en la última página. “Eso genera una sensación de fraude que en este proyecto no hay”.
El otro eran las ganas que tenía de volver a trabajar con Carlos Vila, creador de la ficción, con quien ya colaboró durante dos temporadas en Motivos personales, la exitosa serie de Telecinco. “Cuando me presentó la historia me parecía que era un reto porque era un whodunit, con ese componente de thriller y suspense, pero al mismo tiempo se le sumaba comedia y había que encontrar el tono”, señala el director de Valle de sombras.
Te puede interesar

Finalmente, estaba el hecho de que se iba a rodar en Lisboa. “La ciudad es un personaje más, con esa decadencia, misterio y belleza”, apunta. Incluso el extraño hotel en el que se hospedan los turistas es real. “Es un palacio real que se encuentra en Sintra. Pertenece a una familia muy rica que se arruinó y lo alquila para rodajes”, descubre el cineasta que se deshace en elogios hacia el equipo de arte lisboeta que pudo convertir el enclave en un hotel “muy de Agatha Christie, pero pasado por una estética algo de cómic y de Wes Anderson”.
Entre los hallazgos de la ficción, están las distintas personalidades de los investigadores. “Teníamos muy claro que no queríamos personajes planos, que fueran el héroe, la heroína, el antagonista... Lo divertido aquí es hacer personajes ambiguos, con muchas aristas y matices, con sus lados oscuros, porque de estas imperfecciones surge de alguna manera la humanidad. Son absolutamente dispares e incluso antagónicos, pero juntos funcionan. Jamás hubieras pensado que un tipo como Fabio se puede hacer amigo de un ama de casa como Pura, a quien ella ve como alguien vanidoso y superficial, y sin embargo esas fricciones se van rompiendo”, comenta Calvo.
CAMBIO DE REGISTRO
Para Ana Wagener, que se mete en la piel de Pura, la serie supuso un cambio de registro completo. “A mí me llegó el papel cuando estaba haciendo La casa de Bernarda Alba en el Centro Dramático Nacional. ¡Imagínate pasar de Bernarda Alba a Pura! El caso es que me apetecía un montón porque era comedia, aunque tuviese su parte de thriller, empece a indagar en el personaje y le dije a Salva: ‘Mira yo soy canaria y tengo una canaria a dentro, vamos a sacarla’, y empecé a construirla desde ahí”, comenta. El reparto coincide en que Daniel y Pura son los más perspicaces.
Estos cuatro personajes se ven envueltos en un misterio en un viaje por placer. ¿Qué es lo más raro que os ha pasado a vosotros en un viaje? “Mira, hace un montón de años fui a Yemen, cuando tenía dieciocho o diecienueve. Me fui a unas montañas que habían perdidas, donde no había ni turistas, y la gente de allí me dio a probar la leche de yak... Es lo más asqueroso que he tomado en mi vida y me puse malísimo. Estuve un día destrozado en la cama. Me iba por todas partes”, responde Álex García.