Televisión
'El caballero de los Siete Reinos': un buen cambio de tono en 'Juego de Tronos'
El universo de George R. R. Martin se expande con una nueva aventura que goza de un sentido del humor loable, que resulta refrescante gracias a un dueto protagonista excepcional


Publicado el 20/01/2026 a las 16:40
Regresa al 'streaming' el universo expandido de 'Juego de Tronos', un hecho que es noticia por sí mismo. Hay que exprimir la gallina de los huevos de oro, la franquicia basada en la imaginería del escritor George R. R. Martin, quien no está contento con el trayecto de 'La Casa del Dragón', según comenta en algunas entrevistas recientes a propósito del lanzamiento de 'El caballero de los Siete Reinos', un esperado 'spin-off' que sí convence al creador de uno de los fenómenos televisivos de los últimos tiempos. Al parecer, el popular juntaletras está contento con la adaptación de uno de sus textos favoritos -por contra, reniega de la segunda temporada de 'La Casa del Dragón' y ha partido peras con su 'showrunner'-, habiendo participado en el proyecto junto a Ira Parker ('Better Things').
Lo más llamativo es el cambio de tono respecto a las anteriores propuestas, también alojadas en HBO Max. Un agradecido sentido del humor -con escatología incluida- atraviesa la historia, protagonizada por un rosario de personajes entrañables. Estamos ante una precuela de la saga madre. Transcurre un siglo antes de los célebres eventos librados por Jon Nieve, Daenerys y compañía, los mismos que pusieron de moda las series de espada y brujería, un retrato abierto e ingenioso, con abundantes licencias creativas, de una época medieval con bestias escupefuegos y muertos vivientes.
En 'El caballero de los Siete Reinos' la familia Targaryen posee el Trono de Hierro, en tiempos igualmente convulsos. Un caballero errante, Sir Duncan el Alto, busca fortuna acompañado de un pequeño escudero, por nombre Egg, aludiendo a su cabeza pelada. La serie muestra, de entrada, una clara diferencia en su espíritu respecto a sus predecesoras. La descripción de su protagonista es el de un aparente antihéroe, torpe e ingenuo, pobre hasta la médula. No hay épica ninguna en su comportamiento inicial (de hecho, le vemos defecando, mal escondido tras un árbol, rompiendo por corte una música poderosa que nos suena de algo).
El primer capítulo echa a andar con un monólogo de Dunk, diminutivo tontorrón con el que se conoce también al gigantón rey de la función, encarnado con el físico adecuado y una expresividad deliciosa por Peter Claffey, visto en 'Hermanas hasta la muerte'. Pelirrojo de ojos azules, alejado de cualquier signo de valentía o audacia, entierra en el comienzo de la aventura, en medio del campo, al hombre que le enseñó todo lo que sabe de la vida, que quizás no es mucho, tal y como se suceden los acontecimientos. Despide con alabanzas retorcidas a su ex-compañero de fatigas, un sujeto que, a tenor de algunos fugaces 'flash-backs' intercalados que rompen la narrativa habitual de 'Juego de Tronos', se aprovechaba de la inocencia de un huérfano al que acogió por interés. Ahora el despistado larguirucho con alma de bonachón y cuerpo de bestia contenida busca su destino en un torneo de caballeros al que pretende alistarse contra viento y marea. En su viaje se cruza con un crío deslenguado, vivaracho y resolutivo que se revela como el colega ideal para afrontar hazañas inesperadas. Lo interpreta con brillo -y cráneo rapado- Dexter Sol Ansell ('Los juegos del hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes').
Dunk y Egg
El aprendiz de caballero y su fiel escudero, Dunk y Egg, como Don Quijote y Sancho Panza, son la base de 'El caballero de los Siete Reinos', cuya sesión inicial consta de seis entregas, situada cronológicamente entre 'La Casa del Dragón' y la gran serie que lo empezó todo. El esquema atiende a tantas y tantas aventuras compartidas por una pareja de compinches accidentales, o a la fuerza, en este caso un hombre y un niño, como ocurre en 'El lobo solitario y su cachorro' o 'The Mandalorian'. Los primeros pasos del brutote y su menudo aliado no dan pie a la violencia, no hay sangre ni un conflicto claro, pero el final del primer episodio -ya disponible-, sin 'cliffhanger' alguno, deja con ganas de más debido a la capacidad de la ficción para envolver al espectador en un cuento amable que promete, y mucho, gracias a la cuidada descripción de sus roles principales, dos parias que miran a un horizonte impredecible. Es imposible no encariñarse con el cándido patoso y el chico listo, principal baza de una propuesta que amplía, con una dosis menor de crueldad, el universo de 'Juego de Tronos'. 'El caballero de los Siete Reinos', inspirada por 'Los cuentos de Dunk y Egg' de George R. R. Martin, se antoja continuista estéticamente respecto a las series originales, pero se deja llevar por la comedia -¿Monty Python descafeinado?- y abre nuevas puertas que aportan aire renovado a la franquicia. Las intrigas palaciegas no están presentes de manera obvia, pierde peso la política, así como el drama. El público comparte el viaje de un perdedor hacia la gloria. Por supuesto, todo lo que vemos nos llevará a una gran batalla, marca de la casa.