Televisión
¿Cuándo debe acabar una serie?
‘Juego de tronos’, ‘Perdidos’, ‘Dexter’... La lista de grandes títulos con un final odiado o controvertido es larga. Saber irse es un difícil arte


Actualizado el 06/12/2020 a las 06:00
En plena época dorada de las series de televisión, con grandes títulos que se convierten en iconos culturales y se afianzan temporada tras temporada -y que crean un vínculo muy estrecho con el espectador-, los guionistas tienen una enorme responsabilidad: no sólo la de enganchar a la audiencia para que los beneficios avalen la continuidad del producto... también la de saber ver cuándo dar carpetazo a una historia. Algunas veces, llevando la contraria a los números, ya que muchas siguen siendo rentables en el momento de su muerte. Y también a los fans, que en ocasiones terminan el último capítulo con un cabreo de mil demonios.
¿Cuál es el momento adecuado para poner fin a una serie? A esta pregunta y a otras muchas responde James Hibberd -periodista especializado en contenidos televisivos y editor de la revista 'Entertainment Weekly'- en su libro Todos los hombres deben morir, la historia oficial de cómo se hizo Juego de tronos (Penguin Random House), considerada ya la la serie más famosa de la historia... y también una de las que han tenido un broche más controvertido: se recogieron firmas para que se hiciese otro final e incluso rogaron al autor de los libros en que se basa la serie, George R. R. Martin, que lo 'arreglase' en las novelas.
“Para los canales de televisión en abierto, la respuesta sobre cuándo terminar una serie suele ser sencilla: termina cuando ya no resulta lo bastante rentable”. Aunque apunta que hay casos excepcionales que por su enorme influencia cultural (Cheers, Canción triste de Hill Street, Friends) obtuvieron la rara 'clemencia' de los productores para que tuviesen una despedida a la altura del éxito que habían cosechado.
Pero esto pasaba hace años, cuando las series iban desarrollándose a salto de mata. No empezaban con un final planeado. Desde el cambio de siglo, lo común, casi una exigencia, es que el paquetes entero de temporadas o incluso el cierre estén previstos desde el inicio. Títulos como Perdidos o Los Soprano exigían que los productores plantearan entregas enteras “con un arco narrativo final esbozado de antemano”, asegura Hibberd. ¿Por qué? Por una razón económica de peso: creció el mercado de venta de vídeos de las series y de los servicios de reproducción a la carta en Internet. Para que estos productos tengan éxito entre los fans es necesario que la serie parezca estar 'atada'... con visos de terminar, no de desaparecer de repente y dejar a los seguidores frustrados.
FINALES QUE 'ARREGLAN'
Ver el final de una serie desde el punto de vista empresarial no es muy complicado. Lo difícil es abordar la despedida desde el punto de vista creativo. ¿Cuál es el síntoma que revela que hay que dar ya carpetazo a una ficción? “En mi opinión, esto ocurre cuando las fórmulas de tensión entre los personajes y las tramas comienzan a repetirse sin que haya un cambio sustancial en lo que estás viendo. Es decir, que empiece todo a ser previsible una vez tras otra y empieces a notar que la historia no avanza”, explica el guionista Pablo Lara Toledo, con títulos en su carrera como El Ministerio del Tiempo, todo un éxito de la ficción española.
Él es de los que piensan que un buen final puede arreglar muchas cosas, pero también alerta de lo contrario: “Un final que no esté a la altura de todo el recorrido que has hecho puede fastidiar todo el trabajo. Dicho lo cual, y lo dejo por escrito, a mí sí me gustó el final de Perdidos”. Aquí tienen a un valiente, sí señor. Porque esta serie ha sido una de las que más han enfadado al público: tras temporadas de mucho suspense, termina de un modo... extraño y muy poco satisfactorio para muchos fieles.
Borja Crespo, crítico especializado y cineasta -acaba de firmar con Lara Encrucijada, serie disponible en Movistar y en la web de Cruz Roja- es de los que odiaron el final de 'Perdidos' (el mundo se divide entre quienes lo defienden y lo aborrecen). ¿Un mal broche puede dejarte tan asqueado que odies una serie que te ha hecho feliz durante años? “No necesariamente. A mí no me gusta especialmente el final de Juego de tronos' y para nada el de Perdidos, pero las primeras temporadas las disfruté mucho y por eso terminé ambas, por saber en qué queda todo. Te quedas con la esencia de los personajes”. Según explica, el verdadero problema de este tipo de éxitos es que, cuantos más espectadores aglutinan, en general más calidad pierden, porque quieren llegar y satisfacer a todo el mundo, a demasiada gente, un verdadero problema para la creatividad. “En Juego de tronos se nota que llega un momento en el que la popularidad afecta a la historia, se quedan sin los libros de partida y atienden a los comentarios de los propios seguidores para satisfacerlos”. Para Crespo, contentar al público medio lleva a generar un producto mediocre, “un adjetivo que no es necesariamente malo en el negocio del entretenimiento, ya que suele ir ligado a pingües beneficios”.
EL CAMINO
José Antonio Pérez Ledo, crítico televisivo, cree que el mejor termómetro para saber cuándo terminar una serie es que los guionistas se empiezan a plantear situaciones que, en el fondo, saben que son incoherentes con el planteamiento de la ficción. “Cualquier historia puede prolongarse hasta el infinito, como demuestran los culebrones. El problema es cuando esos giros empiezan a parecer papiroflexia”, explica Pérez Ledo, quien considera que eso pasó, por ejemplo, con Perdidos, un fenómeno de tal envergadura y tan rentable “que se empeñaron en ordeñar la vaca años después de muerta”.
Y sí, dice que le gustó la serie, otro valiente. Quizá porque no es demasiado estricto con los finales. “Y eso lo aplico a una serie, una película o una novela. Los finales son importantes, por supuesto, pero para mí lo más importante de una ficción es el trayecto”.
