Historia
Mansilla, la Tiermas de La Rioja, vuelve a asomar entre nostalga y expectación
Vecinos que viven de la mudanza producida hace 66 añosrememoran las calles por las que correteaban al asomar los muros por el bajo nivel del agua

Publicado el 25/10/2026 a las 11:07
El antiguo pueblo riojano de Mansilla de la Sierra emerge de las profundidades del embalse que lleva su nombre entre la nostalgia de sus anteriores habitantes y la expectación de los visitantes por apreciar los arcos de piedra que resisten a la erosión del agua y los restos petrificados de los árboles.
En un nuevo otoño marcado por la sequía, el embalse de Mansilla, en el río Najerilla, ha sacado otra vez a la luz los esqueletos de piedra de lo que fue un pueblo próspero hasta que, el 10 de abril de 1960, sus habitantes fueron obligados a dejar sus viviendas, su ganado y toda una vida, ha relatado el actual alcalde de Mansilla, José Manuel Ballesteros.
Pese a haber transcurrido 66 años de aquella inundación por la construcción del embalse, "a la gente le encanta venir" a visitar las ruinas el antiguo pueblo, incluso lo hacen en autobuses, como ha ocurrido algún fin de semana de este mes de octubre, ha explicado.
No es la misma sensación la que sienten las personas más mayores nacidas en el viejo Mansilla, entre ellas su padre, de 85 años, y que residen en el nuevo pueblo, a quienes les gusta ver al descubierto los lugares en los que crecieron, pero lo hacen "solo un día porque sienten mucha nostalgia y tristeza", ha narrado.
Son sentimientos que les afloran al recordar "donde corrieron de pequeños", la casa cuartel de la Guardia Civil, la iglesia, la plaza y el Puente del Molino, de lo que también dejó testimonio la escritora Ana María Matute, cuya relación con el viejo Mansilla marcó su vida y su obra, al ser la localidad de origen de sus abuelos maternos y donde pasó largas temporadas y veranos de su niñez.
LA NOSTALGIA DE SALIR CORRIENDO
Los vecinos que tuvieron que mudarse al nuevo pueblo echan de menos que aquellas piedras que daban forma a sus casas no se pudieran sacar para la construcción del nuevo Mansilla, que se edificó con un estilo arquitectónico de viviendas adosadas blancas, muy diferente al original, ha detallado.
Aquel desalojo forzoso por la construcción del embalse del Najerilla, ha subrayado, obligó a los vecinos a "salir corriendo" con el agua en las rodillas y a sacar a sus animales, lo que fue "muy duro y que a la gente mayor no se le olvida".
Tres partes de la población que tenía aquel Mansilla de piedra, que llegó a tener hasta 600 vecinos, frente a los 60 que actualmente tiene empadronados, "se marcharon a otras zonas o casi los echaron y el pueblo va subsistiendo como puede", ha incidido.
Y es que el antiguo Mansilla, a unos 70 kilómetros de Logroño, era un pueblo rico en la comarca de las Siete Villas, con más de 10.000 cabezas de ganado y con 12.407 hectáreas, ha relatado Ballesteros, quien ha tomado el testigo de su familia y se dedica al ganado.
Para muchos, acercarse al antiguo pueblo de piedra y caminar entre el barro y las ruinas constituye un turismo de recuerdos y para los mansillanos descendientes puede ser un homenaje a la historia del viejo Mansilla, pero no así para quienes nacieron, crecieron y vivieron allí, ha incidido.