Sociedad
Cristiano y Georgina, las imágenes de una boda repleta de símbolos
La mediática pareja logró tener un enlace íntimo y sencillo junto a sus hijos en el salón de su casa de Cascais diez años después de conocerse


Publicado el 18/08/2026 a las 05:00
El 11 de agosto de 2016, Cristiano Ronaldo entró en la tienda Gucci de la calle Serrano de Madrid acompañado de su hijo Cristiano Ronaldo Jr. Georgina, que entonces tenía 22 años, trabajaba allí como dependienta. Aquel día, sin embargo, ni siquiera estaba previsto que trabajara: había acudido para cubrir a una compañera. "Eso es el destino", recuerda la celebridad a Vogue, que ha publicado en exclusiva las fotografías de la boda secreta.
Un destino que ha llevado a la pareja a casarse exactamente diez años después de aquel primer encuentro y, además, con diseños de Demna, director artístico de Gucci, la firma gracias a la que se conocieron, para una ceremonia que tuvo lugar en el salón de su casa de verano en Cascais, Portugal, "donde desayunamos, almorzamos y cenamos", afirma Georgina. También vistieron de la firma italiana sus hijos: Cristiano Jr., Eva, Mateo, Alana y Bella, que tuvieron un papel protagonista en el enlace.
Georgina, muy emocionada durante la ceremonia, no llevó un espectacular vestido de novia como cabía imaginar, no quería disfrazarse. Para este enlace tan íntimo y sencillo, eligió un conjunto de falda y chaqueta de seda blanca, acompañado de unos zapatos de satén a juego. Incluso se retiró su llamativa manicura habitual para lucir unas uñas mucho más discretas en un tono blanco. Por su parte, Cristiano vistió un traje a medida de algodón en color beige claro con mocasines personalizados.
En una pareja tan expuesta y ostentosa, han sorprendido las imágenes de una celebración tan íntima y tan discreta, a excepción de las joyas lucidas por la empresaria, que acompañó su espectacular anillo de compromiso, anunciado el 11 de agosto de 2025, con unas valiosas joyas de Chopard, entre ellas un collar con un diamante de 50 quilates de pureza D. El autor de las fotografías es el aclamado fotógrafo alemán Juergen Teller, tan provocador y con una concepción de la estética tan diferente de la habitual que fue perfecto para realizar un trabajo que no tuviese nada que ver con "el típico álbum familiar aburrido", en el que se mezclan imágenes del enlace y de la pareja haciendo ejercicio en el gimnasio o en otras situaciones cotidianas. Eso sí, siempre con bien de joyería.
Teller acompañó después a la familia al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, a una hora de distancia de la casa familiar, donde fueron bendecidos por un sacerdote en una pequeña capilla, la de Nuestra Señora de los Dolores. Un lugar alejado de las multitudes que fue cerrado para la ocasión, evitando a los curiosos tras lo ocurrido dos días antes en la Catedral de Funchal en Madeira, donde se congregaron unas 2.000 personas al creer que la boda de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez tendría lugar allí. Y es que durante varias semanas, se especuló con la fecha y el lugar de la ceremonia.
Georgina explicó a la revista mediante una entrevista por Zoom junto a Cristiano cinco días antes del enlace que en el futuro, organizándolo con calma, quieren celebrar una boda grande, para poder invitar a sus familiares y amigos, pero no querían dejar una fecha tan señalada como es su décimo aniversario sin una celebración especial. Para entonces, quizá hayan aumentado la familia, puesto que ambos se muestran abiertos a tener otro bebé cuando los pequeños hayan crecido un poco, ya que Bella solo tiene cuatro años. Pero Georgina, dice, no puede imaginarse sin niños pequeños.
Mientras tanto, la familia regresó a Riad al día siguiente, donde Cristiano tenía que comenzar la temporada con su equipo, el Al-Nassr, el día 15, sin tiempo para un viaje de recién casados, aunque, según el futbolista, cada día es una luna de miel con Georgina.