Hogar
Lo que la pandemia se llevó: la tecnología que podría borrar al papel higiénico de nuestras vidas
Cinco años después de la fiebre por acaparar papel higiénico, este producto está siendo desafiado por una alternativa más limpia, sostenible y tecnológica


Publicado el 12/05/2025 a las 14:02
Durante los peores momentos de la pandemia, hubo un símbolo inesperado del miedo y la incertidumbre: el papel higiénico. Las estanterías vacías en los supermercados se convirtieron en una imagen icónica del caos. Aquel frenesí por acumular rollos puso en evidencia la dependencia cultural y logística que muchos países occidentales tienen hacia un producto que, en otros rincones del mundo, ni siquiera se utiliza.
Cinco años después, esa obsesión está siendo desafiada por una alternativa más limpia, sostenible y tecnológica: los washlets o inodoros inteligentes, muy extendidos en Japón y cada vez más visibles en hogares, hoteles y baños públicos de Europa y América del Norte.
AGUA EN LUGAR DE PAPEL
Los washlets utilizan un sistema de chorros de agua para la higiene íntima, lo que garantiza una limpieza más eficaz, reduce el riesgo de irritaciones y elimina el contacto con bacterias que el papel no siempre logra evitar. Además, muchos modelos incorporan funciones de secado con aire caliente, asientos calefactados y control de temperatura del agua.
Durante la pandemia, el miedo al desabastecimiento provocó que algunas personas empezaran a buscar soluciones más estables y autosuficientes. Ahí es donde muchos descubrieron esta tecnología que, aunque lleva décadas perfeccionándose en Asia, sigue siendo una rareza en Occidente.
OBSTÁCULOS Y EXPANSIÓN
Pese a sus ventajas, su implantación no ha sido inmediata. El precio sigue siendo un freno: los modelos más avanzados pueden costar entre 1.200 y 7.000 euros, sin contar las posibles modificaciones en el sistema eléctrico y de fontanería necesarias para su instalación.
Sin embargo, la tendencia apunta al alza. La exposición en redes sociales, el turismo en países asiáticos y la creciente conciencia ecológica están empujando a muchos a replantearse el uso del papel higiénico, cuyo proceso de fabricación tiene un importante impacto ambiental y requiere miles de litros de agua y toneladas de celulosa.