MANERAS DE VIVIR

Las plantas son los nuevos hijos de la Generación Z

"Todos estamos conectados con la naturaleza: hay que despertar nuestro ‘instinto planternal’"

Ilustración de plantas y jóvenes
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Ilustración de plantas y jóvenes
Ilustración de plantas y jóvenes

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Julia Fernández

Publicado el 14/09/2024 a las 17:53

Cuidar las plantas no es un hobby de abuelos. O no solo. La Generación Z, los nacidos entre 1997 y 2010 -es decir, los nietos- se han revelado como auténticos amantes de ellas. Tanto es así que han dado lugar a una tendencia con nombre propio: los plant lovers (que en castellano viene a ser amantes de las plantas). La profundidad del fenómeno es tal que algunos jóvenes se consideran a sí mismos padres de plantas o plant parents y los expertos lo relacionan, incluso, con la nueva forma de vivir de millennials y centennials (la generación anterior, nacida entre 1981 y 1996).

Parece un trabalenguas, pero no lo es tanto. Como en todo, hay que empezar por el principio para explicarlo mejor. En este caso, esta relación tan verde resurgió durante el covid. Los confinamientos y las restricciones de movimientos que sufrimos hicieron mella en muchas de nuestras costumbres. Y cambió también nuestros hábitos. Algunas de estas transformaciones han permanecido, como ese regreso a la naturaleza que estamos viviendo.

Este verano lo hemos vuelto a ver: el turismo de naturaleza no para de crecer. Cuando empezamos a dar nuestros primeros paseos en pandemia, con el miedo al virus en el cuerpo, pensamos que los montes eran el lugar más seguro. Y nos percatamos de que había todo un mundo ahí. Dos años después de aquello, el INE informaba de que un 9% de los turistas nacionales, unos 15 millones, viajaron motivados por la naturaleza.

La cifra no hace más que aumentar. Se ve al intentar reservar en alguna localidad de entrada a las grandes montañas del país: todo completo. En el Hotel Refugio de Áliva, en pleno parque nacional de Picos de Europa, en Cantabria, tienen todo lleno hasta el 12 de octubre. Y porque ese fin de semana cierran. Lo verde nos da vida. Y como no podemos estar de vacaciones todo lo que quisiéramos, le hemos dado la vuelta: traer las plantas a nuestras casas para crear "entornos relajantes", explica Sandra Tena, profesora de Marketing en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Esto ha hecho también que el mercado de la venta de plantas sufra un boom y hasta cambie el modelo tradicional, el de la venta física, por la online gracias al relevo generacional del consumidor. "El número de tiendas en línea está aumentando rápidamente", prosigue Tena. Una de las que mayor éxito acumula es la de Quentin Brouhon, un belga afincado en Levante al que este mundo le "fascina" desde pequeño, Pur Plant. Como centennial que es -tiene 36 años- se considera un plant lover de manual que convirtió su hobby en su profesión. Pero avanza algo más: todos podemos conectar con las plantas como le ha pasado a él. "Solo tenemos que despertar nuestro ‘instinto planternal’", explica.

Y ahí es donde entra esta segunda pata del fenómeno. Siete de cada diez millennials encuestados por el medio Articulate (de una muestra de 2.000 sujetos) se considera un padre de plantas. "Cuidar una planta es una manera de desarrollar responsabilidad y compromiso", señala Enric Soler, profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Y, además, es una manera "barata" de hacerlo. No porque las plantas cuesten mucho o poco, sino porque los jóvenes de estas generaciones no pueden ser padres (a secas) pronto. La falta de trabajo, los sueldos precarios y la imposibilidad de tener una vivienda propia han retrasado la edad para tener el primer hijo y han hecho descender la media de los que se tienen de manera abrupta. Así que mientras pueden labrarse un porvenir estable, prefieren cuidar de plantas, de gatos y de perros.

MARCADORES DE ADULTEZ

¿Es lo mismo hacerse cargo de una planta que de un bebé? Obviamente no. Sería ridículo pensar así, pero sí es una manera de llenar un vacío o de calmar un deseo hasta poder cumplirlo, y un nuevo marcador de adultez. Antes lo era tener bebés, ahora, con el factor económico por medio, plantas o mascotas. "El orden de los acontecimientos está cambiando y tiene consecuencias a nivel conductual", contextualiza Tena. De alguna manera, la Generación Z están reescribiendo las expectativas o los hitos del desarrollo personal también en esto.

Pero cuidado, porque su amor por las plantas también ha revolucionado el sector. Y es que no hay que pisar ningún invernadero ni ninguna floristería para ser un plant lover. Los negocios online de este tipo, como el de Bourhon, han crecido de manera exponencial. "Hemos trabajado duro para que la experiencia sea lo más cercana y confiable posible", explica. Y si todavía se tienen dudas, no hay más que visitar las redes sociales. En Instagram y en TikTok han proliferado como setas los expertos en jardinería. ¿Que tu orquídea no florece de nuevo? Busca ahí, que seguro que encuentras la respuesta a lo que le pasa. Aunque tu abuela también lo sabe.

El "antídoto" contra la sociedad de la inmediatez

"Creo que las plantas ofrecen una conexión con la naturaleza que todos necesitamos, especialmente en un mundo tan digital y acelerado", dice Quentin Bourhon, el creador de la tienda online Plur Pant. Y tiene razón; aunque asegura que su cliente tipo es muy heterogéneo, entre quienes hacen pedidos hay muchos jóvenes "con ganas de tener un pedacito de naturaleza en casa" que les ayude a desconectar de las prisas. Y sin duda, ver crecer una planta es uno de ellos. "Resulta estimulante para estas generaciones porque pone a prueba la paciencia, nada es instantáneo", señala la profesora Sandra Tena. "Es un antídoto contra la dinámica de la sociedad de la inmediatez", resume su colega Enric Soler.

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