Reino Unido
La justicia acorrala a la BBC por la entrevista a Lady Di en 1995
Pide que se hagan públicos 3.000 correos electrónicos de directivos de la cadena para saber hasta qué punto participaron en el engaño


Publicado el 09/01/2024 a las 09:10
La controvertida entrevista que Diana de Gales otorgó al periodista de la BBC Martin Bashir en 1995 sigue dando titulares. Todavía resuenan en la memoria colectiva las palabras de la princesa confesando que habían sido tres en su matrimonio y que sufría problemas de salud mental que la habían llevado a autolesionarse.
Millones de personas siguieron la emisión de aquella entrevista que, 25 años después, se supo que había sido obtenida mediante engaños, que la BBC intentó ocultar y que la Justicia británica está dispuesta a clarificar hasta el último extremo o hasta el último correo electrónico, porque un juez ha ordenado a la cadena a mostrar 3.000 ‘emails’ que sus gerentes se enviaron entre sí sobre Bashir durante dos meses de 2020.
La media judicial responde a la solicitud de libertad de información realizada por el periodista Andy Webb, responsable de la investigación que sacó a la luz la trama para ganarse la confianza de la madre del príncipe Guillermo y que incluía documentos y facturas falsas que hicieron creer a la princesa que personas de su entorno estaban recibiendo dinero de los servicios secretos británicos a cambio de espiarla.
Tanto Webb como el hermano de Diana, Earl Spencer, que ha apoyado las pesquisas del periodista desde el principio, han valorado la resolución judicial ya que consideran que los correos electrónicos son “abrumadoramente de interés público”. Spencer valora que está en juego la integridad de los directivos de la BBC. En 2021, una investigación independiente realizada por lord Dyson, exjuez superior, determinó que Bashir había usado engaños para conseguir la entrevista y que luego había mentido a los directivos de la BBC. El informe establecía que Bashir “mintió y mantuvo la mentira hasta que se dio cuenta de que ya no era sostenible”. Ese mismo año, el periodista renunció oficialmente a su trabajo en la corporación. Para Webb, este fallo judicial es “una señal de que el último encubrimiento de esta sórdida saga ha comenzado a desmoronarse”, ya que el resto de los secretos que rodean a este escándalo podrán ver finalmente la luz.