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Alemania

Sed de cerveza en la 'Oktoberfest'

Tras dos años de 'sequía' por la pandemia, Múnich vuelve a celebrar la fiesta popular más grande del mundo, aunque el precio de la jarra crece el 15%

Ampliar Asistentes al festival de la cerveza de Múnich, el Oktoberfest, en Múnich, Baviera, Alemania
Asistentes al festival de la cerveza de Múnich, el Oktoberfest, en Múnich, Baviera, AlemaniaEuropa Press
Publicado el 19/09/2022 a las 06:00
Tras dos años de 'sequía' por la pandemia de coronavirus, la cerveza vuelve a correr a raudales desde el sábado en las 'Wiesn', las praderas a las afueras de la capital de Baviera, donde se celebra la mayor fiesta popular del mundo. 
Con puntualidad alemana, el alcalde de Múnich, Dieter Reiter, dio a las 12 del mediodía el protocolario mazazo al grifo del barril de madera de 200 litros para inaugurar la 'Oktoberfest', la tradicional fiesta de la cerveza, mientras miles de impacientes asistentes aguardaban para disfrutar de las primeras jarras de litro, la caña bávara. 
Las autoridades de la ciudad, con un millón de habitantes, esperan alcanzar las cifras de visitantes de la última edición. En 2019 más de 6 millones de personas acudieron al recinto festivo para disfrutar de sus atracciones y degustar el jugo de cebada fermentado.
Pese a que bajo las carpas de las cervecerías los asistentes se contarán por miles y la aglomeración humana en el recinto será abrumadora, no rige norma alguna para prevenir contagios de covid-19. 
Además, este año, los precios han aumentado sustancialmente, prácticamente un 15% frente a la última fiesta de hace tres años. El 'Mass', la jarra de un litro, se sirve en esta edición por entre 12,60 y 13,80 euros, según la cervecera. 
Se ofrece habitualmente 'Helles', cerveza rubia, y no hay medidas inferiores a la del enorme recipiente, que entre líquido y cristal ronda los dos kilos. La cerveza de la 'Oktoberfest' se produce especialmente para la ocasión y tiene una graduación superior a la normal, de un 5,8% a un 6,4% de alcohol. 
Para comer no faltan los pollos asados, las salchichas blancas de ternera calentadas en agua y los 'brezel', lazos salados de pan horneados.
La 187 edición de la Oktoberfest, que solo se ha suspendido por guerra o epidemias, durará hasta el 3 de octubre y su origen no tuvo un carácter precisamente popular. 
La primera fiesta en la Theresienwiese, la pradera de Teresa, fue la boda del entonces príncipe heredero y luego rey Luis I de Baviera con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. 
Al término de una carrera de caballos, se sirvió cerveza a los invitados. En la última edición la facturación de la Oktoberfest superó los 1.200 millones de euros. Los que más se beneficiaron entonces fueron los hoteles de la ciudad, que ingresaron más de 505 millones de euros, mientras en las atracciones y cerveceras del recinto ferial los visitantes gastaron más de 440 millones de euros.
No es obligatorio vestirse a la usanza bávara, pero quienes acuden a las 'Wiesn' comprueban que son muchos los que lucen el traje regional típico de los Alpes, de Baviera y Austria. 
Los hombres, con pantalón de cuero corto o por debajo de la rodilla, tirantes, camisa de cuadros, calcetines largos y 'haferl'. Y las mujeres, con su 'dirndl', el tradicional vestido de flores, ajustado con cintas en el pecho, además de delantal y blusa blanca.
El lazo que llevan las mujeres en la cintura revela su condición. Si va atado a la izquierda, soltera y sin compromiso. Si es a la derecha, casada o comprometida.
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