ENTREVISTA

Verónica Forqué habla de su depresión, su presente y la vejez

Ka actriz da vida a la directora de un centro que atiende a mayores en 'Remember Me'

Verónica Forqué: "Es peligroso aburrirse de uno mismo"
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Verónica Forqué: "Es peligroso aburrirse de uno mismo"EFE
Verónica Forqué: "Es peligroso aburrirse de uno mismo"

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Colpisa

Actualizado el 11/08/2019 a las 06:00

Pocas personas hay que se abran tanto ante un desconocido como lo hace Verónica Forqué (Madrid, 1955). Con un desparpajo a prueba de bombas y una mente preclara, a sus 63 años, la actriz madrileña ha visto cómo se reactivaba su carrera en la gran pantalla con varios proyectos. El primero en estrenarse ha sido 'Remember Me' (Martín Rosete), en el que da vida a la directora de un centro que atiende a personas mayores, una cinta en la que se codea con Bruce Dern o Brian Cox. También ha participado, esta vez con un papel más suculento, en el rodaje de 'Salir del ropero', la ópera prima de Angeles Reiné.


-¿Cómo lleva el verano? -Pues me voy a Buenos Aires el sábado y es la gran noticia de mi vida porque nunca he estado allí y estoy emocionada. Es que soy muy paleta y he viajado muy poco.


-Imposible, ¿con esta profesión? -Sí, porque estuve 34 años con Manuel Iborra, el padre de mi hija, y él no viajaba porque no cogía aviones, así que yo la península ibérica me la sé muy bien, pero el resto.


-¿Y qué se le ha perdido allí? -Pues es que voy a conocer familia porque mis abuelos eran españoles pero se conocieron allí, donde tuvieron a mi madre.


-Regresa a la gran pantalla compartiendo plano con otros grandes actores. ¿Es usted muy mitómana? -Hombre tengo mi punto. Por ejemplo yo tengo delante a Woody Allen y me muero, pero me refiero a su faceta como cineasta, como persona ya sabemos que es muy raruno, pero hay gente muy rara en el mundo, ¿no? En fin, que tampoco ha matado a nadie.


-La película apela a la nostalgia. ¿Mira a menudo atrás? -No, soy cero nostálgica. Creo que la nostalgia no sirve para nada y procuro estar en el presente. Y si miro al pasado lo hago con alegría y me acuerdo de las cosas que me hacen gracia.


-¿Y no da algo de vértigo? -Lo que da vertigo es llegar a todos los sitios y ser la más mayor (ríe). Porque para mí hace nada que empecé con mi padre y ahora soy la más vieja en todos lados: en la radio, en las entrevistas, en el teatro.


-¿Cómo sentaba su enchufe entre sus compañeros? -Estuve muy señalada durante un tiempo. Estas cosas les jorobaba. Es lógico y lo entiendo perfectamente, yo habría hecho lo mismo (ríe). Algo así te abre las puertas y te da un empujón, pero luego ya te tienes que ganar la vida tu.


-¿Cuándo se dio cuenta de que la comedia era su campo de acción? -Con 'La guerra de papá' (1977), de Antonio Mercero. Fui al estreno de la película en el festival de San Sebastián y me di cuenta de que cada vez que yo decía algo la gente se reía y me entraban unos nervios y un subidón... Fue como mi debut, porque estaba yo sola, sin el apoyo de mi padre.


-Y sin embargo, la crítica y los galardones siempre acaban denostando a la comedia.

-Es porque en general parece que la comedia es un género menor y que lo importante de la vida parece que es cuando hay una tragedia o una muerte, pero no es verdad. No podemos separar el humor de la vida y está presente en ella hasta en los momentos más trágicos y dolorosos.


-Parece que su carrera en el cine se ha reactivado.

-Yo ya pensaba que el cine se había acabado para mí y no lo vivía con rabia ni con frustración. Decía: "Bueno, he vivido una etapa muy buena y he hecho un puñado de películas que a la gente le han dado alegría y ya está". Recuerdo que mi madre siempre me decía: "Nena, aprovecha el cine, pero acuérdate de que el teatro no te abandonará nunca". Y es verdad. Yo he vivido todos estos años sin parar haciendo teatro.


-¿Se enfada alguna vez? -Sí, pero cada vez menos porque me han pasado muchas cosas en los últimos años. Te haces mayor, se te muere la gente y ahora estoy bastante sola porque solo somos mi hija y yo. Pero estoy disfrutando de una época de mi vida muy feliz, con mucha libertad. En 2014 tuve una depresión muy gorda, cuando me di cuenta de que ya no quería al padre de mi hija y era como el portero. Eso es horrible, darte cuenta de que no sientes nada por tu pareja, con la que has estado 34 años. Pero he salido muy fortalecida.


-¿Qué es lo que más odia de envejecer? -Estar más fea. Me gustaría estar más mona y estar igual de feliz que como estoy ahora (ríe). Me jode también no tener a algunas personas ya conmigo como mi hermano o amigos. Pero tengo salud y tengo ganas de vivir. No es un pecado envejecer, parece que está prohibido, sobre todo para las chicas. Es como de mala educación.

-En cambio, se habla mucho del madurito interesante.

-Sí, pero porque los hombres, aunque tengan 60 años, ligan, enamoran y encuentran a una chica de 30 que se vuelve loca por él. Eso es así porque la sociedad es así, mientras que lo contrario ocurre muy raramente. Hasta a mí se me hace raro y eso que veo chicos de treinta años que me encantan, pero yo me muero de vergüenza si me tengo que acostar con uno de ellos. La tetilla, la venilla. Qué vergüenza. En cambio para los hombres es tan importante el sexo.


-¿Para las mujeres lo es menos? -Hombre, sin duda. Y desde luego, a partir de una edad. Yo te lo digo por mis amigas. A las que están casadas les da mucha pereza, te lo digo de verdad. Y no se habla en profundidad del tema porque les da corte, porque acostarte con tu marido sin ganas da mucho corte. El sexo y el matrimonio después de 30 años es muy aburrido y un coñazo.


-Igual el problema es la monogamia.

Lo es. La monogamia es un problema y hay que solucionarlo. No sé cómo, ni tengo la solución, pero hay que hacerlo.

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