Cambedo, la aldea portuguesa atacada en 1946 por esconder milicianos antifranquistas

Un grupo de arqueólogos ha desenterrado los restos de la escaramuza ocurrida en esta localidad muy cercana a Galicia

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Cambedo, la aldea portuguesa atacada en 1946 por esconder milicianos antifranquistas
Cambedo, la aldea portuguesa atacada en 1946 por esconder milicianos antifranquistas

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Paula Fernández/EFE. Lisboa

Publicado el 30/08/2018 a las 10:45

La aldea portuguesa de Cambedo, muy cerca de la frontera con Galicia, sufrió un 1946 un brutal ataque por esconder a milicianos antifranquistas que ha permanecido en el olvido hasta que un grupo de arqueólogos ha desenterrado los restos de la escaramuza.

Esquirlas de granadas de mortero, una insignia del cuerpo que vigilaba las fronteras portuguesas y pedazos de objetos domésticos destrozados son algunos de los restos encontrados en Cambedo, una aldea de apenas un centenar de habitantes, que fue cercada la noche del 20 de diciembre de 1946 por un millar de militares del Ejército luso y de la Guardia Nacional Republicana.

Apenas a un kilómetro, al otro lado de la frontera, esperaba la Guardia Civil española, con la que se había concertado el ataque para capturar a los guerrilleros españoles que se habían refugiado en la aldea huyendo de la dictadura franquista.

"El ataque fue brutal porque fue uno de esos casos que ilustran la aparición de la guerra industrializada, moderna. La aldea estaba habitada por civiles y se convirtió en un objetivo militar, justo como se había hecho en la Guerra Civil española y después en la Segunda Guerra Mundial", explicó a Efe el arqueólogo luso Rui Gomes Coelho, que ha dirigido los trabajos de excavación.

"Cambedo 1946", como se denomina el proyecto coordinado por Gomes Coelho junto al español Xurxo Ayan Vila, quiere desenterrar los vestigios de la resistencia contra las dictaduras ibéricas y la solidaridad en la Raya hispano-lusa.

En algunas zonas, la frontera entre ambos países se desdibujaba y primaban las relaciones de familiaridad y las tradiciones compartidas por ambos lados, un ambiente de fraternidad que aún se mantiene.

Por ello, tras la Guerra Civil española, y a pesar de que Portugal estaba bajo el régimen dictatorial de António de Oliveira Salazar, muchos milicianos antifranquistas españoles buscaron refugio en tierras lusas, donde a menudo contaban con viejas amistades y familiares.

Así fue como al menos tres guerrilleros acabaron en Cambedo, una pequeña aldea de apenas un centenar de habitantes, en diciembre de 1946 y se escondieron en la casa de doña Albertina, una de las vecinas.

La casa fue atacada con granadas de mortero por la Guardia Nacional Republicana y quedó destruida. Dos de los milicianos murieron, un tercero fue apresado y decenas de vecinos de la aldea fueron detenidos e interrogados.

Las excavaciones que se han realizado este mes en casa de Doña Albertina han dado con una estancia que permanecía tal cual estaba el día del ataque, porque quedó sellada con el derrumbamiento del techo, "como si se tratase de una pequeña Pompeya", señaló Gomes Coelho.

"A pesar de la sencillez de los hallazgos, lo que allí encontramos fue emocionalmente muy conmovedor. ¿Cómo es posible que una casa campesina, de gente pacífica, haya sido víctima de tal violencia?", se preguntó el arqueólogo portugués.

Pedazos de platos y cuencos que Doña Albertina usaba a diario, huesos de animales e incluso una moneda roída por el fuego que causó el impacto de la granada fueron desenterrados por el equipo de arqueólogos, que también encontró impactos de bala en la pared del edificio que funcionaba como puesto de la Guardia Fiscal.

Este cuerpo se encargaba de vigilar las fronteras de Portugal y su sede fue atacada por los propios guerrilleros que se escondían en Cambedo.

Con ayuda de los vecinos, los arqueólogos encontraron también cuatro refugios donde se escondían los guerrilleros en momentos de peligro o necesidad, un elemento de la resistencia contra las dictaduras en el que tienen previsto profundizar.

"Queremos seguir examinando los refugios de la región y entender cómo funcionaba la red a través de la cual las comunidades locales refugiaban y protegían a quien más lo necesitaba: guerrilleros, refugiados y contrabandistas", concluyó Gomes Coelho.

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