Christian de Dinamarca, príncipe granjero en África
El hijo del rey Federico X hará tareas tanto prácticas como de gestión en una explotación agrícola


Publicado el 11/09/2024 a las 12:20
Como es costumbre entre los hijos de los aristócratas europeos, el príncipe Christian de Dinamarca está disfrutando de su año sabático tras finalizar los estudios de Bachillerato y, después de apoyar a la expedición paraolímpica de su país en París, ha puesto rumbo a África donde se convertirá en granjero por unos meses. Sigue así los pasos de su tío Joaquín, que estudió economía agrícola y durante años llevó el sobrenombre de príncipe agricultor.
El hijo de Federico X ha aterrizado en Tanzania junto a tres amigos del prestigioso internado Herlufsholm, según ha revelado el medio Ekstra Bladet. Aunque por motivos de seguridad no se conoce el lugar exacto donde trabajará hasta diciembre el heredero danés, sí que ha trascendido la visita que ha hecho a la reserva de caza de Selous, un área protegida de 50.000 kilómetros cuadrados, Patrimonio de la Humanidad desde 1982 en la que viven leones, hipopótamos, rinocerontes negros, hienas, leopardos o cocodrilos.
En estos meses, el joven realizará tareas tanto prácticas como administrativas en dos granjas. Entre los problemas a los que tendrá que hacer frente en su día a día está el de tener que proteger al ganado de los grandes depredadores. En este sentido, aprenderá las claves para mantener el equilibrio entre el trabajo en la granja y la conservación de la naturaleza.
Conocer el mundo de manera inmersiva es una tradición familiar en la Corona danesa. Ya su abuela, la reina Margarita, hizo expediciones a África y Sudamérica durante los años sesenta, estudió Filosofía y Arqueología y participó en excavaciones en Egipto o Sudán, además de en Italia. Por su parte, su padre, Federico X, estuvo en Mongolia en 1986 trabajando con tribus nómadas. Unos años después, en 1989, también vivió la experiencia de cultivar la tierra en un viñedo de California.
OTROS AÑOS SABÁTICOS
Recientemente otros jóvenes de la aristocracia han vivido experiencias similares. El ejemplo más cercano es el de Irene Urdangarin que este mismo año ha participado en un programa de voluntariado en Camboya ayudando a los más desfavorecidos. La hija menor de la infanta Cristina viajó a principios año a Battambang donde participó en la misión humanitaria del sacerdote Enrique Figaredo, que fundó en esta ciudad la ONG Sauce con el objetivo de ayudar a reconstruir el país asolado por las guerras, la dictadura y el genocidio de finales del siglo XX. Pero es que Irene cogió así el testigo de su hermano Juan Urdangarin que en 2018 eligió el mismo destino para su experiencia durante el año sabático que se tomó antes de comenzar sus estudios de Relaciones Internacionales en la Universidad de Essex, en Inglaterra.
Por su parte, Amalia de Países Bajos hizo prácticas en Oranje Fonds y fue voluntaria en otras organizaciones de su país ya que la crisis sanitaria del coronavirus le impidió viajar como le habría gustado. Por su parte, su hermana Alexia sí que ha podido viajar durante el tiempo que ha parado para organizar sus planes de futuro.