Opinión

Trabajo por hacer

DIRECTOR DE PROYECTOS DE NOMEPARO.EU

Trabajo por hacer
AmpliarAmpliar
Trabajo por hacerCedida
Trabajo por hacer

CerrarCerrar

Miguel Cornejo

Actualizado el 25/06/2015 a las 14:12

Este es ya el tercer año de la campaña “No me paro - Elijo mi futuro", una iniciativa que partió de la Secretaría de Estado para la Unión Europea (inicialmente en colaboración con Comisión y Parlamento Europeos) como herramienta para dar a conocer los medios, recursos y oportunidades que la UE pone a disposición de los ciudadanos españoles en los terrenos de Educación, Empleo y Emprendimiento, y que son muchos más de los que normalmente creemos. Tengo el placer de pilotar la campaña desde hace un par de años.


Recientemente jueves celebramos, con Moderna y con Matukio, la primera edición de Navarra Jobs. La experiencia ha sido muy buena y la demanda también. Por supuesto, nos llevamos unas cuantas lecciones para mejorar la próxima vez, desde la fase de promoción a la programación del evento, pero en general estamos satisfechos.


En lo particular, sin embargo, me quedo con la sensación de que algunas ideas no acaban de calar. Y son importantes. Así que me gustaría resaltarlas.


De la inauguración me quedo con un mensaje (y su contrario). Emilio Garrido animaba a cambiar de chip y dejar de esperar que el Estado nos saque del agujero, porque no va a hacerlo. Algo así como lo que decía Joaquín Almunia en uno de nuestros programas. La solución no viene de Europa, viene de moverse cada uno.


Esto es demasiado cierto. Nadie va a venir a buscarte con un empleo o una propuesta de negocio de parte del Gobierno, nacional o foral. Pero también es completamente falso. Las instituciones están para algo. Son uno de los mayores contratistas y son uno de los mayores proveedores. Son los que controlan buena parte de la información. Si lo hacen bien, las cosas van bien. Si lo hacen mal, el dinero no llega. Y dinero hay, porque la UE está desembolsando en España (entre otras cosas) una auténtica manguera de euros para programas de empleo juvenil.


Dicho de otro modo, tenemos que movernos todos y cada uno, particulares y (como en Navarra Jobs) sociedad civil. Pero eso no exime a los gestores de la cosa pública, que para eso lo son, de hacer lo posible por evitarnos pesos innecesarios (costes que no mejoran el bienestar ni la productividad), por simplificar y agilizar, por abrir la puerta a ideas y competidores nuevos, por usar las herramientas que tienen para hacer que el campo de juego económico sea apropiado y no un sembrado de patatas.


Y eso, a día de hoy y en Navarra, incluye gastar el dinero público con sentido de la utilidad común. E incluye garantizar un clima social tranquilo, respetuoso de la ley y sin revanchismos.


Del cierre me quedo con dos intervenciones, la de Danny Imízcoz y la de Pablo Zalba. El primero por el mensaje de realización personal, de salirse del nicho y la rutina y buscar lo que te llena. Aunque sea profundamente cuesta arriba y siempre con sensatez. El segundo porque resaltó dos valores muy importantes que me preocupa seguir viendo ausentes en nuestra sociedad.


Zalba estaba en la ponencia no como político sino como profesional, para contar una trayectoria laboral que le ha convertido en legislador europeo a cargo de importantes comités. Ideologías aparte, me quedo con dos cosas: la importancia de compaginar trabajo y estudios, y la importancia de salir fuera de Navarra y de España.


Últimamente se nos llena la boca con facilidad hablando de fomentar el emprendimiento. Ponemos dinero en manos de quienes procuran seleccionar y financiar startups tecnológicas o (sobre todo y como siempre) darles “formación”. Creamos exenciones fiscales para los que invierten (aunque sean tan generosas que no compensen). Pero seguimos viendo extraño, e impidiendo a veces, que nuestros hijos se busquen trabajos a tiempo parcial mientras estudian. Vade retro, minijobs. No sea que aprendan a buscarse las castañas y a entender las empresas. Lo contrario que vemos en la cultura más emprendedora del mundo, la estadounidense. O sin ir tan lejos, en el Reino Unido. El empleo de este tipo debería ser parte necesaria y exigible de la formación.


El segundo valor que reflejó Pablo Zalba es el de salir fuera. Ver, contrastar y aprender. Darnos cuenta de que muchas de las palancas que mueven nuestro mundo en Navarra se manejan desde fuera, desde las políticas de los bancos hasta la distribución de nuestros fabricantes, pasando por las leyes que más importan.


Pero, sobre todo, es ley de vida: Navarra es periferia. Si queremos ver lo más avanzado, aprender de ello y traerlo de vuelta hay que salir. A Madrid, a Londres, a Berlín, a Bruselas, a EEUU. Si queremos hacerlo bien, si queremos crecer, hay que salir, aprender, contrastar. Desenroscarse la boina. Como mi amigo Ina, que ha pasado por medio mundo para crear su propia empresa con sede en Navarra. Como tantos.


Y ahí estaba el jueves mi primo, en paro, con una oferta de Liebherr para irse a Irlanda en la mano, abriendo mucho los ojos. Y dando un paso atrás.


Navarra Jobs nos enseñó unas cuantas cosas. Entre ellas, que sin el impulso adecuado de las instituciones todo es mucho más difícil. Que queda mucho para que la cultura del emprendimiento y la independencia económica salgan del papel. Y que deberíamos asumir que no hay nada más normal que salir de Navarra. Aunque sea para volver.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora