Campeonato de Parejas
Chupinazo en el Arena: así fue el inicio de fiesta de Laso y Albisu aclamados por su gente
Los seguidores más fieles les esperaban en la calle, les hicieron pasillo y no faltaron ni un cohete ni el aurresku
Publicado el 29/03/2026 a las 22:30
El momento más emotivo de la final se vivió a las puertas del Navarra Arena, a las nueve de la noche, cuando Unai Laso y Jon Ander Albisu salían a la calle. Tras atender a los medios de comunicación y pasar por el vestuario, asomaron con el bolso de deportes, la copa y la txapela. Su gente les esperaba en la calle desde que había terminado el partido en las escaleras que suben desde la planta baja de la instalación. Pasillo a los campeones, que se vieron sorprendidos antes de la cena de celebración. Al no juntarse por la distancia de los pueblos decidieron organizar un homenaje colectivo a la pareja.
Al abrir la puerta les dedicaron una tremenda ovación entre vítores. Era la txapela más esperada para Jon Ander y la primera del Parejas para Laso, que ha peleado contra una dura lesión de rodilla para tocar de nuevo el cielo. Así se debieron sentir los protagonistas rodeados de su entorno más cercano. Ataun y Bizkarreta abrazaron a su campeón.


Después de subir la escalera llegó la primera sorpresa. El lanzamiento de un cohete prendió la mecha de una fiesta que se presumía larga. No faltó el aurresku, donde se vio a las hijas de Albisu, y una canción creada para la ocasión, donde los seguidores y familiares destacaron la felicidad que han sentido acompañando en el viaje a Laso y Albisu. Abrazos, aplausos y un reconocimiento a su trabajo. La estampa evidenció el buen clima que han generado a su alrededor.
DEL "ALBISU ALÉ" A LOS 105 DECIBELIOS
Fue un día de fiesta en el Navarra Arena, también para los de Altuna y Ezkurdia en un ambiente pelotazale de apoyo y respeto máximo. El primer gran estruendo llegó cuando aparecieron los cuatro protagonistas escaleras abajo, en un show que ya se ha convertido en costumbre. Llegaba el momento de la verdad. No cabía un alfiler y el ambiente distendido dio paso al ecosistema pelotazale: silencio sepulcral durante el tanto y rugido de lamento o celebración al acabar. La vida pasaba en rojo y azul: los vasos, las luces de la instalación, las toallas, las camisetas de apoyo y los pañuelos diseñados en favor de Altuna y Ezkurdia para la ocasión.
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El partido también se jugó en la grada, donde apareció el disfraz de tartalo -personaje de la mitología vasca- en el bando de Ataun. Hubo celebraciones y sufrimiento a toneladas. Se escuchó el clásico “Unai Laso alé”, que por momentos fue “Albisu alé” como premio a su campeonato y a su trayectoria. Ezkurdia, una bestia defensiva, también recabó apoyos cuando apretó los dientes. Y la explosión llegó en el 16-22, 105 decibelios concretamente, lo que es igual a a escuchar un martillo neumático o un concierto de rock en vivo. Música para los oídos de Laso y Albisu.
