Cuatro y Medio
Pesan más los nervios que las pelotas
Unai Laso y Peio Etxeberria separaron el material sin problema, pero reconocen que la presión para el partido del domingo está ahí


Publicado el 21/11/2024 a las 05:00
Contaban hace poco más de una década los Patxi Eugui, Juan Martínez de Irujo o Fernando Goñi que las finales empezaban a ganarse los miércoles, en la elección de material. Había tensión, una pizca de polémica, dimes y diretes. Las elecciones del siglo XXI, la de ayer en el Bizkaia, son asépticas, quirúrgicas. Unai Laso y Peio Etxeberria separaron ayer material a toda pastilla, con pelotas bastante parecidas y sin el más mínimo ápice de polémica. Otra cosa son los nervios, el mariposeo ya lo tienen instalado en el estómago.
Eligió primero Unai Laso. Aconsejado por Gorostiza tardó 4:23 en dar con las dos pelotas con las que jugará la final. Las seleccionó sin tacos -se había entrenado antes con Zubizarreta- y quien probó las pelotas fue José Ángel Balanza. Dieron en la báscula 105.3 y 106.6 gramos. De cuero más amarillo, más rápidas que las del de Zenotz. “Son cuatro pelotas buena, hay una que tiene más velocidad”, argumentaba Peio Etxeberria.
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El delantero de Aspe eligió después. Le aconsejó en la tarea Jon Apezetxea. Tenían seis para elegir, y dieron con las dos que buscaba en apenas 2:37 minutos. Más ligeras en la báscula. 104,8 y 106,8 gramos. Más blanquitas y algo más lentas. Tampoco hubo problemas.
“Igual son un poco más bajas en comparación con otras que hemos jugado en el campeonato, pero sin problemas”, decía Laso.
CONTROLAR LOS NERVIOS
Afrontan los protagonistas la tercera y segunda final en el acotado, respectivamente, y van a por su primera txapela. Los dos están físicamente y de juego en plenitud. La cuestión, la piedra angular, va a ser saber gestionar los nervios y la tensión previa a una final. Hace un año a Peio Etxeberria se le apagó la luz contra Altuna en la misma final y escenario.
“Las sensaciones previas que tengo son parecidas a las del año pasado. Entonces pensaba que era un partido más y luego me vinieron todos los nervios de golpe y ahora tengo nervios, tengo intriga por el entrenamiento de después, y por la propia final y creo que eso es bueno”, explicaba Peio Etxeberria.
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A pesar de que afronta su sexta final, Unai Laso nota, siente, que la final se aproxima. “Se notan los nervios y durante la semana te viene a la cabeza el partido y te entra el nerviosismo. Tengo que intentar estar tranquilo estos días”, explica Laso, que en lo que resta hasta el domingo va a estar a camino entre Bizkarreta y Pamplona, haciendo lo de cualquier fin de semana. Pero es una final.
Las pelotas, dos meses en una habitación sin calefacción
Desde el pasado Manomanista, la Liga de Empresas prepara el material con mucho tiempo de antelación. Para el Cuatro y Medio Martín Alústiza ha dispuesto de 200 pelotas, ocho para cada uno de los partidos disputados. Las de la final del próximo domingo fueron preseleccionadas hace exactamente dos meses, cuando no se tenía ni la más ligera idea de quiénes podían llegar a la final. Las pelotas han “vivido” en todo este tiempo cerradas en una bolsa acondicionda con aislante y en una habitación en la casa del propio Alústiza sin calefacción para que los cambios de temperatura no incidan en un materia viva como es el cuero. Para la primera parte del Parejas Alústiza ya maneja 280 pelotas, diez por partido.