Trinquete
Luis Sánchez: "No me lo terminaba de creer, me parecía una cosa surrealista"
Luis Sánchez revalidó su título de campeón del torneo individual Super Prestige tras vencer en una final “apoteósica”. Un verdadero regalo después de sortear el quirófano a causa de una lesión en su hombro derecho


Publicado el 09/01/2024 a las 05:00
“Un partido que no veíamos hace tiempo”, así lo describieron algunos de los aficionados franceses que el domingo 7 de enero desalojaron las balconadas del trinquete Garat de Saint-Jean-Pied-de-Port tras presenciar la “apoteósica” final del 30º torneo de mano individual Super Prestige. Luis Sánchez logró revalidar su título de campeón por segundo año consecutivo al protagonizar una soberbia remontada ante Peio Larralde (40-39). Empezó bien el año para el trinquetista navarro. Todo un regalo que alivió los días de incertidumbre y desazón que impregnaron los últimos cinco meses en los que tuvo que centrar todos sus esfuerzos en la rehabilitación de su hombro derecho.
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¿Ganar de esta forma, en el último suspiro, sabe mejor?
A posteriori sí. Nunca te esperas un 40-39. Pero ganar por un tanto es como la mayor recompensa, también es lo más duro.
¿Cómo se recompone uno tras encajar un primer parcial de 5-21?
Me metió una buena paliza al principio. Me pilló un poco descolocado, me faltaba ritmo, confianza… de todo. Las finales siempre son difíciles de gestionar. Empecé un poco tensionado y a Peio iba a jugársela en cada tanto y le entraba todo; jugaba siempre de cara, estaba con mucha chispa. Yo, en cambio, remaba a contracorriente, defendiendo todo el rato y sin posibilidad de hacer el tanto. Pero no podía bajar los brazos.
Larralde, por su parte, rozó la perfección
Estaba enchufadísimo. Me estaba barriendo y yo no estaba en mi mejor día.
¿Por qué motivo?
En esta última parte del campeonato he estado menos brillante que al inicio, como cuando gané a Ospital (40-23) y a Ducassou (40-14). Había perdido un poco de confianza, también noté un poco la fatiga de los partidos individuales. Eso mentalmente te afecta y gestionar el cansancio cuando el rival está siendo mejor que tú es como tratar de frenar una avalancha de pensamientos negativos. Hay que saber darle la vuelta.
Sin embargo hubo un ‘clic’, un cambio de mentalidad en usted
Cuando me puse 21-17 me vi dentro del partido y la situación cambió, me vi capacitado para ganar. El inicio fue demoledor. Dentro de ese caos y la sensación de que el rival me estaba machacando, tenía la tranquilidad de que si cogía el saque todavía podía aprovechar mi oportunidad. Por otro lado, quería disfrutar de la final que para mí ya era un regalo después de cinco meses de rehabilitación, los cuales fueron mentalmente muy duros.
Cuando se alcanzó el 21-21 el público rompió en aplausos, reconociendo su gesta. ¿Lo sintió así?
Fue bastante emocionante. Tampoco fue el mejor partido de mi vida, ni mucho menos, me vi bastante carente de soluciones y de ideas al principio. No me quedé satisfecho, en ese sentido. Pero me quedo con el hecho de haberle dado la vuelta al partido cuando estaba prácticamente perdido y de ser capaz de no hundirme. Además, estoy muy contento de ver feliz a todo el mundo que me rodea, eso hace sentirme más orgulloso que de la propia victoria.
Larralde anotó el 37-39 con un soberbio resto de saque
Peio me parece el mejor restador del circuito. Hizo un partido increíble en defensa. El saque en el trinquete es como un penalti para el que resta, te la tienes que jugar, decidir si ponerte delate de aire o atrás. Él adivinaba todo el rato a donde iba mi saque y además me ponía en complicaciones. Tácticamente estuvo mejor que yo.
¿Recuerda los tres últimos tantos?
Con el 37-39 me hizo un buen regalo de Reyes, el 39-39 fue una dejada a la justo llegué y le pasé por encima, y con el último saque me la jugué a sacarle a la derecha.
Tras el tanto final, su celebración fue bastante comedida
Me dio pena por Peio porque, sinceramente, creo que se lo había merecido más que yo. No me lo terminaba de creer que después de ir perdiendo 25-1 hubiese ganado. Me parecía una cosa surrealista.
¿Considera esta una txapela distinta a la de 2023?
La del año pasado la saboreé mucho porque era la primera que ganaba del Super Prestige y porque venía de la lesión del Mundial de Biarritz. Pero esta vez, poder jugar la final ha sido un regalo, tenía mucha incertidumbre después de la lesión de hombro que sufrí en junio. El proceso se alargó cinco meses, haciendo rehabilitación todos los días, sintiendo que no mejoraba de un mes a otro. Eso, mentalmente te fatiga.
Un proceso lento, pero constante. Al menos se libró de pasar por quirófano
Tuve una pequeña lesión de SLAP, una rotura del labrum, el cartílago que hay en el hombro. Y la recomendación de todos los especialistas era no operar y seguir con la rehabilitación porque seguramente daría sus frutos. Es por lo que me decidí y, la verdad, ha merecido la pena, ya no sólo por mí sino por todas las personas que me han aguantado y me han motivado a seguir. Convivir con un deportista lesionado no es lo más fácil del mundo, porque te ven agobiado, muchas veces sin motivación o con ganas de rendirte.