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Luis Sánchez, trinquetista: "Ahora he obtenido la recompensa que no tuve en el Mundial"

El trinquetista navarro saborea la gloria del profesionalismo tras proclamarse por primera vez campeón individual del ‘Super Prestige’

Ampliar El trinquetista Luis Sánchez se caló por primera vez la txapela de campeón del Torneo ‘Super Prestige’.
El trinquetista Luis Sánchez se caló por primera vez la txapela de campeón del Torneo ‘Super Prestige’.Pilota Ttiki
Publicado el 10/01/2023 a las 06:00
Un potente derechazo hizo botar la pelota dos veces sobre el tejadillo hasta descolgarse, volver a botar y acabar en manos de un periodista francés resguardado en el rebote del trinquete Garat de Saint-Jean-Pied-de-Port. La doble balconada rompió entonces en aplausos mientras Luis Sánchez se desplomaba sobre la cancha, culminando así la “épica final”, según han tildado algunos medios especializados, del 29º Torneo Individual ‘Super Prestige’ que le enfrentó a Peio Larralde (37-40) el pasado domingo.
El trinquetista navarro, a sus 25 años, lograba de esta manera uno de los títulos con mayor crédito del circuito profesional francés, convirtiéndose en el segundo manista foráneo, después del cubano Waltary, en coronarse campeón tras casi una década de bicefalia sostenida por el propio Larralde y Baptiste Ducassou. Todo un hito fraguado en apenas tres años en la elite francesa.
Campeón invicto de una final apasionante, ¿comparte esta visión?
Para nada esperaba ganar fácil. Es cierto que partía como favorito por los resultados de la liguilla, donde todo me había salido perfecto, pero sabía que la final sería mucho más complicada. Al principio no empecé muy bien, había mucha tensión, muchos nervios, y no me entraban muchas pelotas en la red. Sin embargo, conseguí mantenerme concentrado durante todo el partido. Creo que esa fue la clave.
Le tocó remar a contracorriente durante buena parte de la final, especialmente con el 37-34.
Empecé perdiendo fácil, 14-7, y me acordé de la final del ‘Super Prestige’ que jugué contra Larralde en 2020, en la que yo empecé ganando 12-1 y luego él me dejó en 26 tantos. Sabía que en cualquier momento iba a tener mi oportunidad, que no debía bajar los brazos, que no podía dejar que se escapase sino quería que la final se convirtiera en un infierno.
Su saque fue determinante.
Creo que anoté unos catorce tantos de saque. Es una de mis armas e intento darle el 100% de mi fuerza. Es un aspecto que entreno un montón con Xala y al final da sus resultados. Además, vimos que con el saque a la izquierda no le estaba haciendo daño, que no conseguía quitarle la volea, y entonces decidimos sacarle por la derecha sabiendo que o bien hacía el tanto directo, o bien tendría el segundo pelotazo a placer. Funcionó bastante bien.
¿Fue un partido agotador?
Acabé con calambres por todos lados, especialmente en los gemelos. Todo fruto de la tensión de una final, te cansas un 50% más. Veía que las piernas no me iban tan rápidas como en otros partidos de la liguilla. Quizás es un aspecto que tengo que aprender a gestionar mejor. Lo cierto es que tenía mucha presión encima porque hasta ahora no había ganado ningún torneo importante pese a todas las promesas. Es una presión que tenía impuesta y de la que creo que me he desprendido para el resto de los torneos.
Con el 22-25 usted se ausentó de la cancha durante cuatro minutos, algo que fue protestado por la grada. ¿Qué ocurrió?
Durante ese tanto fui a buscar una pelota a la derecha e hice un mal gesto, entonces sentí un pinchazo en el tendón rotuliano y no podía doblar bien la rodilla derecha. Recuerdo que hubo bastante polémica, de hecho me abuchearon bastante a mi regreso, Peio también se quejó, pero para nada fue mi intención perder tiempo. De hecho, creo que el parón le benefició más a él que a mí.
¿Cómo se sobrelleva la presión de la bancada?
Jugar en Francia es muy complicado porque es un público muy exigente, que se centra mucho en el aspecto técnico del juego más que en disfrutar del partido. Xala ya me advirtió que iba a tener el público en contra porque, como es lógico, prefieren que gane el pelotari local. No obstante, mis sensaciones eran de escuchar más ruido y aplausos cuando yo hacía el tanto y eso me daba un plus, el 105% que necesitaba.
¿Recuerda algún tanto en especial?
Me quedo con uno de los cuales creo que gané el partido porque hice mella en la moral de Peio. Fue cuando conseguí alcanzar dos frailes seguidos y pelear hasta hacerle el tanto. Lo celebré como si hubiese valido el doble.
¿Qué supone para usted esta txapela?
Es una satisfacción enorme. Tengo la sensación de haber entrado en la historia de un torneo mítico de Francia que todo el mundo aspira a ganar alguna vez. En 29 ediciones sólo diez pelotaris han sido campeones de este torneo . No puedo estar más contento.
¿Este título tiene un significado añadido después de haberse visto privado de disputar dos finales de un Mundial debido a una inoportuna lesión de hombro?
Aquello fue muy difícil aceptar mentalmente después de toda la preparación que hice para el Mundial de Biarritz. Por suerte la lesión no fue muy grave y en tres semanas ya pude competir. Ahora he obtenido toda esa recompensa que no tuve en el Mundial.
¿Esta txapela tiene una dedicatoria especial?
Tengo palabras de agradecimiento a todo el mundo que me ha apoyado, pero especialmente a mis padres, Soraya y José Luis, que son los que me aguantan a diario y gracias a quienes puedo conseguir todo. Muchas veces intento transmitírselo con gestos o la actitud del día a día pero nunca logro verbalizar esa gratitud y creo que este es el momento. Por supuesto también a Aritz Zabalza, mi gran apoyo, a los amigos, a mi fisioterapeuta, a mi preparador físico Iñaki Barbajero, y a mi grupo de entrenamiento.
¿Está listo para afrontar su próximo objetivo, el Individual de Francia?
Debuto el 22 de enero contra Ospital, pero por ahora voy a tomarme tres o cuatro días de reposo para resetear un poco la cabeza. Llevo un año en el que me he dedicado por completo a la rehabilitación de mi rodilla y hombro, también a la preparación concienzuda del Mundial. No he conseguido desconectar de la pelota en ningún momento y mentalmente ha sido muy difícil estar al cien por cien todo el año. Toca descansar para volver con las pilas cargadas.
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