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navarra 2002

20 años del mejor Mundial

El próximo 21 de agosto se cumplirán 20 años de la celebración del Campeonato del Mundo de Pelota en Navarra, un Mundial que marcó un antes y un después en la historia de la pelota

Ampliar Labrit
LA CEREMONIA INAUGURAL. El frontón Labrit acogió una singular ceremonia de inauguración del Mundial con los kilikis y los zaldikosJorge Nagore
Publicado el 08/08/2022 a las 06:00
Nunca Navarra vivió la pelota de forma tan apasionada y durante tantos días seguidos. La Comunidad foral acogió del 21 al 31 de agosto de 2002 la decimocuarta edición del Campeonato del Mundo de Pelota. Un evento deportivo de primera magnitud, en el que participaron más de 350 pelotaris pertenecientes a 14 países y que marcó un hito en la organización de los campeonatos del mundo.
Navarra fue la sede que la Federación Internacional de Pelota Vasca eligió para acoger el decimocuarto Mundial de la historia. Para acometer el encargo de la organización se repitió la misma fórmula que se empleó en las dos etapas navarras del Tour de Francia de 1996. Tres instituciones de la comunidad: Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona y Caja de Ahorros de Navarra pusieron las bases económicas (300.000 euros de aportación cada uno) y organizativas para que el evento fuera un éxito. El presupuesto del campeonato rondó los dos millones de euros, que se sufragaron con la aportación de las instituciones, la venta de entradas (se llenaron todos los frontones todos los días) y la aportación de patrocinadores privados.
INSTALACIONES, DE 10
Pero para que el Mundial 2002 pudiera ser una realidad, hacían falta infraestructuras. La competición se desarrolló en seis sedes. El frontón Labrit de Pamplona, el Euskal Jai Berri de Huarte, los frontones de Oberena y el Tenis como sedes auxiliares. Y las dos joyas de la corona. El Remontival de Estella y el Trinquete de Mendillorri. Estas dos últimas construcciones estuvieron sufragadas en su totalidad por el Consejo Superior de Deportes (CSD) y el propio Ayuntamiento de Pamplona.
“El legado que dejó aquel Mundial fue la capacidad de organización de Navarra para un evento de esas características, pero sobre todo las infraestructuras”, comenta Miguel Pozueta, ex presidente de la Federación Navarra de Pelota y hoy director gerente del Instituto Navarro del Deporte. “Los dos frontones que se construyeron, Estella y Mendillorri, son instalaciones de primera categoría, que 20 años después siguen a pleno rendimiento”.
El Mundial de Pamplona llevó consigo la reforma total del frontón Labrit. Se tiraron y reestructuraron todas las gradas, se cambió los vestuarios del rebote a una instalación contigua al frontis, donde se hicieron tres vestuarios, un botiquín y una zona de calentamiento, además de la remodelación de todos los pasillos y zona administrativa del recinto. El Labrit estuvo cerrado para la reforma más de año y medio, y después de aquello no ha perdido ni un ápice de su carácter acogedor, diferente.
EL RETO DE ORGANIZAR
Las instituciones navarras quisieron que el Mundial de Pelota lo organizara gente de la propia pelota. Y el encargo recayó en Joaquín Arbeloa, pamplonés que entonces tenía 41 años, ex palista, empleado en aquellos años de Caja Navarra.
“En cuanto me dieron el encargo de organizar el Mundial me puse en la cabeza de los pelotaris, en qué cosas eran las más necesarias para ellos, qué podíamos hacer para que estuvieran cómodos y pudieran competir en las mejores condiciones”, comenta Joaquín Arbeloa, que fue presidente del Comité Ejecutivo del Mundial de Pamplona.
El Mundial de Pamplona corría el riesgo de ser politizado por unos y otros. La forma de evitarlo que empleó Arbeloa fue crear un comité organizador compuesto por gente de la propia pelota. El núcleo duro de la organización del Mundial 2002 lo componían Rafa Araujo, José Miguel Albizu, Fernando Zaratiegui, Fernando Balduz y Ramón Martínez. Cada uno de ellos se encargaba de trabajar una parcela particular del campeonato: instalaciones, sistemas de competición, logística, comunicación, etc.
“Organizamos el Mundial sin cobrar un solo euro y sacando tiempo de donde no lo había, compatibilizándolo con nuestros trabajos”, dice Arbeloa.
Salvo un par de circunstancias aisladas -el robo de una bandera española, una manifestación frente al Iruña Park y un intento de boicot en un partido en el Labrit el 31 de agosto- no se produjeron incidentes en el Mundial. El despliegue de seguridad fue notable, con presencia de los cuatro cuerpos policiales en las diferentes sedes deportivas y de alojamientos.
“Poner al frente de la organización del Mundial a gente de la pelota fue un acierto”, explica Arbeloa, que comenzó a trabajar en el diseño del Mundial dos años antes de su celebración.
EXPERIENCIA VITAL
Si el Mundial de Pamplona marcó un antes y un después en la organización de este tipo de competiciones, fue por las instalaciones, pero también por el cuidado con el que se trató a los pelotaris.
La organización quiso que los 350 pelotaris de 14 países diferentes convivieran juntos entre los hoteles Iruña Park, Ciudad de Pamplona y Tres Reyes. Se cuidó los menús de los deportistas al extremo. Y los pelotaris podían desplazarse a las seis sedes para ver los 252 partidos de la competición de forma gratuita en el transporte público.
“Los pelotaris estuvieron en Pamplona desde el primer al último día, con todo tipo de facilidades para moverse y muy bien cuidados. Todo estaba cubierto por la organización”, explica Pozueta. “En los Mundiales posteriores, cada selección es la que paga su propia manutención, y generalmente el pelotari cuando lo eliminan vuelve a su país”.
Del 21 al 31 de agosto Navarra vivió en pelota. Pamplona y Estella engalanaron sus calles con la imagen del Mundial. Televisión Española ofreció programación en directo durante todo el Mundial. Diario de Navarra ofreció un cuadernillo de 16 páginas durante los 11 días del Mundial.
“Si aquel Mundial fue un éxito fue por la implicación global de toda la sociedad con aquello”, comenta Arbeloa.
Y hubo para quien el Mundial de Pamplona fue una experiencia vital en toda regla. El leitzarra Oinatz Bengoetxea era por entonces uno de los manistas de referencia de campo aficionado. Era un niño, apenas 18 años, y fue el elegido para jugar el mano individual a todo frontón. Partía como favorito, y se hizo con la medalla de oro.
“Han pasado 20 años de aquello, pero tengo grandísimos recuerdos de aquel Mundial. Yo era un chaval, de hecho cumplí los 18 en aquel Mundial. Y fue una experiencia muy bonita”, comenta Bengoetxea VI, que justo dio el paso a profesionales con Asegarce nada más terminar el Campeonato del Mundo. “Yo me acuerdo que lo viví con mucha intensidad, había mucho ambiente de pelota. El objetivo mío era intentar ganar la mano individual, y pude ganarle al mejicano Marín. Fue una experiencia de la que me acordaré siempre”.
Y de todo aquello han pasado 20 años. ¿Volverá a acoger Pamplona otro Mundial?
Mendillorri
EL ÉXITO DE MENDILLORRI. El frontón de Mendillorri causó sensación en el Mundial 2002ZALDÚA/SESMA

Waltari, el machete que dejó a todos hipnotizados

El trinquete de Mendillorri fue uno de los puntos más exitosos del Mundial 2002 en cuanto a asistencia de público. Se llenó todos los días, y en gran medida fue para ver las andanzas del cubano Waltari Agustí. El manista de trinquete causó sensación con su machete de volea con las dos manos con las que hacía diabluras. Fue oro individual y plata en parejas. Después del Mundial 2004 desertó y se instaló en Francia, se casó con una azafata de Air France y se dedicó al trinquete.
Waltari Agustí
LA SENSACIÓN WALTARI. El cubano fue uno de los referentesVillar López

Raúl Oroz, el mejor pelotari del Mundial Navarra 2002

España se adjudicó la medalla de oro de todas las modalidades de frontón de 36 metros en aquel Mundial. El premio al mejor pelotari de la competición recayó en el palista Raúl Oroz, que con Larrea en la zaga conquistó el oro en paleta cuero después de imponerse a los franceses Nasciet-Latxage en una apasionante final. Oroz, que ya era un veterano de guerra , formaba equipo con los navarros Javier Larrea y el hoy remontsta profesional Javier Urriza y Manuel Galán.
Raúl Oroz
EL MEJOR PELOTARI. Raúl Oroz recibe el premio al mejor pelotariZALDÚA

España conquistó su sexto Mundial

La selección española de pelota fue la ganadora del Mundial 2002 de Navarra. Lo hizo con 11 medallas (4 oros, 6 platas, 1 bronce) por delante de Francia (12 medallas, 4 oros, 3 platas y 6 bronces) y México, con nueve medallas: 3 oros, 3 platas y 3 bronces. La selección de Julián García Angulo lograba el campeonato mundial por sexta vez después de Uruguay 1955, San Sebastián 1970, Biarritz 1978, Santiago de Cuba 1990 y Ciudad de México 1998. España ganó después el Mundial de 2010.
Podio
CAMPEONES. El podio final, con parte de la selección españolaZaldúa
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