

Bengoetxea VI, el amo del sotamano
Sin ser un portento físico Oinatz Bengoetxea logró dos txapelas manomanistas a base de técnica y carácter
Publicado el 29/05/2022 a las 06:00
Pamplona acogió el verano de 2002 el campeonato del mundo de pelota. Uno de los nombres de aquel Mundial fue el leitzarra Oinatz Bengoetxea, que se proclamó campeón del mundo con una superioridad abrumadora. De aquel chaval menudo, con cara de niño, llamó la ateción su desparpajo y valentía en la cancha, y el uso sistemático y letal que tenía del sotamano.
Bengoetxea, el sexto de la saga, debutó en profesionales ese otoño. Jugó su primer Manomanista en 2004 y cayó contra Patxi Eugui 12-22. Al leitzarra le tocó vivir la transición entre el adiós de los que habían sido los grandes dominadores de los 90 -Beloki y Eugui- y los nuevos dominadores del siglo XXI, Aimar Olaizola y Juan Martínez de Irujo.
LA FINAL DEL 2008
Pero Oinatz Bengoetxea supo hacerse un hueco entre las dos generaciones. El leitzarra hizo del sotamano su seña de identidad, con un golpe limpio -la pelota le entra siempre perfecta en la mano- pasaba de estar dominado a pasar a dominar. El juego entraba en una nueva dimensión con su geometría variable.
Al purismo técnico se le añadió el carácter indomable, indestructible y guerrillero de un pelotari que enamoró a los pelotazales por todo esto y un carisma que arrastraba.


En 2008, su cuarta participación, Bengoetxea alcanzó la final después de eliminar a los Olaizola, primero Aimar y después Asier, en los cuarto y semifinales.
El destino quiso que en la otra rama de la competición fuera Abel Barriola el otro finalista, en una pelea por la txapela entre leitzarras.
La final del Manomanista 2008 quedará marcada para siempre en la historia por ser un duelo entre leitzarras y por cómo Bengoetxea VI desaroboló por completo el juego de Barriola a base de sotamanos. El zaguero se quedó en 11 tantos en un partido que no resultó especialmente brillante y en el que estuvo muy precipitado.
Después de aquella txapela Oinatz Bengoetxea se estrelló contra los dos dominadores del siglo: Olaizola e Irujo. “Creo que yo les he hecho mejorar como pelotaris y ellos me han hecho mejor pelotari a mí”.
Bengoetxea quedó tercero en las ediciones de 2009, 11, 12 y 13. Cayó dos veces contra Aimar, otras dos con Juan. Logró entrar en la de 2015, pero una fractura de un dedo le hizo renunciar al partido.
Hubo que esperar hasta la edición de 2017 para volver a meterse en una final. Con las mismas armas, el sotamano y el desparpajo, batió al guipuzcoano Iker Irribarria. Oinatz siguió jugando al Manomanista hasta el año de su retirada.
