Pelota
El Labrit siempre será la casa de Oinatz Bengoetxea
Oinatz Bengoetxea se despide de la bombonera con victoria y el cariño de los aficionados


Actualizado el 27/02/2022 a las 09:32
Las historias perfectas con final feliz existen, aun en tiempos de guerra como los que corren. Oinatz Bengoetxea y el Labrit cerraron este sábado un círculo perfecto. Comenzó a trazarse cuando Oinatz tenía 8 años y jugó su primer partido en la Bombonera. Diez años después, con 18, debutó como pelotari profesional. Este sábado, casi dos décadas después y camino a los 38 se despidió de su frontón más querido, cerró el círculo. Lo hizo con el buen sabor que deja una victoria, pero sobre todo con el cariño de más de 1.000 incondicionales que convirtieron la tarde en una despedida inolvidable.
En su último día Oinatz fue fiel a sí mismo en todo. En sus costumbres. Comió lo de siempre, arroz y unas chuletillas. Llegó al Labrit a las dos y media, tres horas antes del comienzo del festival. Se preparó despacio, con tacos nuevos -como cada partido-, se fotografió con unos y con otros. Como siempre recibió los cuidados y el masaje de su incondicional Bixente Artola antes de ponerse a calentar.


11 TANTOS Y ESPECTÁCULO
A las 18:15 Oinatz Bengoetxea saltó por última vez al Labrit de blanco. Lo hizo en medio de una ovación atronadora, de más de mil almas coreando su nombre sin parar. El leitzarra quiso ser fiel a su espíritu, a su juego, al espectáculo.
Oinatz, con Mariezkurrena de zaguero, dio 91 pelotazos, 46 a bote, 45 de aire. Fue a divertirse, arriesgó, buscó los ángulos, disfrutó y terminó firmando ocho tantos, todos marca de la casa. El sotamano al ancho del 3-4, la dejada al ancho magistral del 9-6, el dos paredes desde el txoko y al límite en el 16-12... a cada tanto la grada se caía con cánticos y ánimos por el leitzarra. Terminó de saque entre el delirio del frontón, un 22-15 ante Jaka-Aranguren y una ovación final que se fue a los tres minutos.
LA PITADA DE ARGUIÑANO Y BAIKO
Vinieron después los homenajes. El protocolo dijo que el primero era la que todavía era empresa de Oinatz, Baiko. Salió Karlos Arguiñano, accionista de la promotora, a entregarle un cuadro de recuerdo. Fue recibido con una atronadora pitada y al grito de Baiko entzun, Oinatz txapeldun. Baiko escucha, Oinatz campeón. Los seguidores de Oinatz no perdonan que la empresa no quisiera renovar el contrato a Bengoetxea. Los gritos se repitieron en varias ocasiones.
LA CAMISETA DEL PRIMO ASIER
Vinieron luego los homenajes institucionales, del IND con Miguel Pozueta, del Ayuntamiento con Fernando Aranguren; de la Federación Navarra con JavierConde. De sus propios compañeros de las dos empresas... o de ex compañeros como Iñaki Iza que le bailó el aurresku.
Pero fue su gente, la de Leitza, la que le puso más corazón al adiós. Los regalos de sus amigos Maxus Sukunza y Juan José Sanz, Artapo. Los dos bertsos de Miel Mari Elosegi, coreados por todo el Labrit. La txapela con el escudo del pueblo de su amigo de la montaña, Felipe Uriarte.
Y el broche para un final redondo, porque los finales de película existen. Cuando el 15 de junio de 2008 Oinatz Bengoetxea le ganó a Abel Barriola la final manomanista, su primo Asier García era su botillero y se quedó con la camiseta azul con la que se proclamó campeón por primera vez.
-”Algún día te la devolveré”- le prometió su primo.
Y la promesa se cumplió este sábado. El último regalo que le entregaron este sábado a Oinatz fue el de su primo, Asier García. Era la camiseta azul de aquella final manomanista enmarcada y con una pequeña leyenda, en bertso, que leyó el propio García. El frontón atronó. A Oinatz le costó tragar, pero no lloró. Y a las 19.42 se fue para el vestuario. Bengoetxea VI ya es historia del Labrit.


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